En Sinaloa, la metanfetamina se ha convertido en la droga de inicio más frecuente entre las mujeres, y sus efectos devastadores afectan tanto su salud física como mental. Según el estudio Identidad Femenina y Consumo de Drogas en Sinaloa: Un Diagnóstico Cualitativo con Perspectiva de Género (2023), realizado por Fundación Sociedad Educadora, este consumo está relacionado con factores de trauma y violencia durante la infancia.
Infancias marcadas por el abuso y la violencia 💔
Las mujeres entrevistadas en el estudio compartieron experiencias de abuso y violación sexual en su niñez, lo que subraya la relación entre estos traumas y el consumo de drogas en la vida adulta. Este diagnóstico pone en evidencia cómo la violencia infantil es un factor decisivo que empuja a muchas mujeres hacia el uso de sustancias como la metanfetamina, especialmente cuando estas experiencias no son tratadas de manera adecuada.

El consumo de drogas como mecanismo de escape 🚶♀️
El estudio revela que, para muchas mujeres, el consumo de metanfetamina se convierte en un mecanismo de escape frente a las heridas emocionales no resueltas y las circunstancias de violencia persistente. Este patrón de consumo no es una elección aislada, sino una respuesta desesperada a los traumas vividos, lo que hace urgente tratar estos problemas desde su raíz.
Barreras que dificultan la recuperación ❌
Las mujeres enfrentan diversas barreras que dificultan su recuperación. Según el diagnóstico, los entornos de primer consumo y la falta de redes de apoyo son algunos de los principales obstáculos que refuerzan la dependencia a las sustancias. Además, los programas de rehabilitación suelen no tener en cuenta las especificidades de género, lo que limita su efectividad.
La urgencia de un enfoque de género en la prevención💜
El estudio Identidad Femenina y Consumo de Drogas en Sinaloa revela la necesidad urgente de tratar la adicción desde una perspectiva de género, enfocándose no solo en la dependencia a las sustancias, sino también en los traumas y las condiciones que la originan. Este enfoque integral es clave para mejorar tanto la prevención como el tratamiento de las adicciones en mujeres.