¿Sinaloa fue excluido de la ENCODAT 2025?

 

En diciembre de 2025, la Secretaría de Salud publicó nuevamente la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) , un ejercicio que había permanecido pausado desde 2016 y que se retoma en un contexto nacional marcado por transformaciones sociales, sanitarias y de seguridad. Desde su creación, la ENCODAT ha sido una herramienta clave para la identificación de tendencias en el consumo de sustancias, la detección de problemáticas emergentes y la orientación de los esfuerzos tanto gubernamentales como de la sociedad civil en materia de prevención y atención de adicciones.

En el caso de Sinaloa, durante el año previo al levantamiento de la encuesta se registró un incremento significativo de enfrentamientos entre facciones delictivas, lo que derivó en un deterioro del clima de seguridad y un aumento de la violencia en la entidad. Debido a este contexto de violencia y con el objetivo de salvaguardar la integridad del personal de campo, Sinaloa fue excluido de la muestra de la ENCODAT 2025, redistribuyéndose su carga muestral entre las entidades restantes de la región.

Ante esta ausencia de información oficial, desde Sociedad Educadora se han realizado esfuerzos propios de levantamiento y análisis de datos en niñas, niños y adolescentes, con el fin de contrastar la realidad estatal con las estadísticas nacionales que, en esta edición, no contemplan a la entidad.

La ENCODAT 2025 visibiliza elementos particularmente relevantes para la comprensión actual del fenómeno del consumo de sustancias, tales como la incorporación de la salud mental como eje analítico, el desplazamiento de las sustancias de primer consumo y la desregulación de la publicidad digital de dispositivos asociados al consumo. Estos factores emergen como detonantes sustantivos del uso temprano y problemático de drogas. En este contexto, y a modo de ejercicio comparativo, Sociedad Educadora contrastó los resultados nacionales de la ENCODAT con los datos del Índice Global de Probabilidad de Consumo (IGPC), con el objetivo de articular las tendencias generales del país con la realidad específica de Sinaloa y subrayar los fenómenos endémicos que afectan a la sociedad sinaloense.

Salud mental y malestar psicológico

Una de las principales innovaciones metodológicas de la ENCODAT 2025 fue la incorporación de la salud mental como una categoría explícita dentro de los cuestionarios aplicados. Los datos presentados en su resumen técnico evidencian un incremento sostenido de los trastornos de salud mental desde inicios de los años 2000. Entre 1993 y 2023, los casos de trastornos mentales aumentaron en un 143%, dejando una serie de consecuencias sociales y personales, entre las que destaca el incremento de la ideación y conducta suicida. Tan solo en 2024 se registraron 9 mil defunciones por suicidio en el país. De manera paralela, una de cada cuatro personas en México reporta padecer malestar emocional, condición que incrementa su vulnerabilidad frente a conductas de riesgo.

 

Este fenómeno se replica en la población juvenil de Sinaloa. De acuerdo con datos del IGPC, el estado forma parte de estas estadísticas preocupantes. En una muestra de 3,890 niñas, niños y adolescentes de nivel primaria y secundaria, encuestados por Sociedad Educadora, el 43% presenta una autoestima deteriorada, caracterizada por desconfianza en sus propias habilidades y baja aceptación personal. A ello se suma que, con frecuencia, las y los adolescentes manifiestan dificultades para hablar sobre su malestar emocional con personas cuidadoras, lo que limita las posibilidades de acompañamiento oportuno.

En conjunto, este escenario configura un terreno fértil para la aparición y estratificación de problemáticas como la violencia, el consumo de alcohol y el uso de drogas, colocando a Sinaloa frente a una consecuencia social compleja y multifactorial.

 

La marihuana, el primer consumo y el riesgo del policonsumo

Como resultado de los factores previamente descritos, la ENCODAT 2025 reporta un incremento en la experimentación de primer consumo de sustancias como alucinógenos y estimulantes, al pasar de 10.3% en 2016 a 14.4% en 2025. No obstante, la marihuana continúa siendo la droga ilegal de mayor consumo en México, registrando un aumento aproximado del 4% en consumidores frecuentes.

En la juventud sinaloense persiste una narrativa en torno a la marihuana que desvirtúa los esfuerzos por incrementar la percepción de riesgo. Al igual que en el resto del país, la normalización de su uso ha permeado de manera progresiva en el imaginario juvenil. Este desconocimiento o minimización de sus efectos nocivos ha contribuido a que la marihuana se incorpore como una sustancia de experimentación de primer consumo, desplazando a otras drogas tradicionalmente asociadas al inicio.

La preocupación se acentúa al observar que la edad promedio de primer consumo se sitúa en los 17 años, y que 11.5% de los adolescentes encuestados por Sociedad Educadora manifiesta disposición a consumir marihuana antes de la mayoría de edad, considerando que la mayoría de las y los participantes tiene alrededor de 12 años.

En un contexto donde existe alta disponibilidad de sustancias, tanto naturales como sintéticas, se amplía el campo de vulnerabilidad y se favorece el policonsumo. En el caso de Sinaloa, entidad históricamente vinculada a la producción de narcóticos, la conjunción entre disponibilidad, vulnerabilidad emocional y normalización del consumo convierte a la cotidianidad juvenil en un factor de riesgo permanente.

Consumo de alcohol: contrastes entre la tendencia nacional y la realidad de Sinaloa

La ENCODAT 2025 muestra un comportamiento aparentemente contradictorio en relación con el consumo de alcohol. A nivel nacional, el consumo entre adolescentes disminuyó, tanto en la prevalencia de consumo alguna vez en la vida como en el último año. Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes es que la edad de inicio descendió, pasando de 13.6 a 13.2 años, lo que incrementa el riesgo de dependencia y de afectaciones a la salud a largo plazo.

En la población adulta, el consumo de alcohol continúa siendo elevado. Aunque se observa una disminución entre los hombres, el consumo aumentó de forma significativa en mujeres adultas, tanto en el consumo alguna vez en la vida como en el último año, lo que evidencia la necesidad de fortalecer estrategias de prevención y atención con enfoque de género.

Por otro lado, el consumo excesivo de alcohol mostró una reducción clara, particularmente en adolescentes, donde cayó a menos de la mitad. No obstante, iniciar el consumo a edades cada vez más tempranas sigue siendo uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de patrones problemáticos en etapas posteriores de la vida.

Cuando estos hallazgos se contrastan con los datos recabados por Sociedad Educadora en Sinaloa, emergen señales de alerta adicionales. De acuerdo con el IGPC:

 

Este contraste muestra que, aunque las cifras nacionales reflejan una disminución en la prevalencia adolescente, en Sinaloa persisten condiciones sociales y familiares que favorecen la exposición temprana al alcohol, aumentando la probabilidad de consumo problemático en la adolescencia y la adultez.

Riesgos digitales: el vapeo y las nuevas tendencias de consumo

A lo anterior se suma el papel de los entornos digitales como espacios propicios para la comercialización de dispositivos asociados al consumo de nicotina. La desregulación de la publicidad en internet ha facilitado el acceso a estos productos, especialmente entre la población joven. De manera paralela, los resultados de la ENCODAT evidencian el debilitamiento progresivo del consumo de tabaco tradicional, mientras que los cigarrillos electrónicos y vapeadores han ocupado ese lugar entre adolescentes.

La exposición a publicidad digital relacionada con estos productos aumentó en 10.4%, siendo los adolescentes el grupo con mayor prevalencia de uso.

 

En Sinaloa, el panorama refleja una baja percepción de riesgo asociada al consumo de nicotina. El 13% ya presenta un consumo cotidiano de vapeadores, y entre quienes aún no han tomado una decisión definitiva, una cuarta parte cuenta con familiares o amistades que consumen. El dato más preocupante es que 20% ya registra un primer consumo, lo que incrementa significativamente la probabilidad de continuidad.

Consideraciones finales

Los resultados de la ENCODAT 2025, contrastados con los datos del IGPC de Sociedad Educadora, evidencian una retroalimentación constante de los factores de riesgo en la población infantil y adolescente. La falta de herramientas para el manejo emocional, la exposición temprana a modelos normalizados de consumo de alcohol y drogas, así como la creciente influencia de los entornos digitales, configuran un escenario de alta vulnerabilidad.

En Sinaloa, estas dinámicas se ven intensificadas por condiciones estructurales no captadas por la ENCODAT, como la exposición cotidiana a la violencia, la presencia del crimen organizado y la alta disponibilidad de sustancias. La normalización del consumo de alcohol en el entorno familiar, el inicio temprano, la baja percepción de riesgo y la vulnerabilidad emocional confluyen, consolidando un problema de salud pública y social que requiere intervenciones preventivas tempranas, integrales y con enfoque territorial.

La evidencia disponible subraya la urgencia de fortalecer estrategias de prevención desde edades tempranas, con énfasis en salud mental, percepción de riesgo, entornos familiares y regulación de la publicidad digital, a fin de contener la progresión del consumo y reducir sus efectos a largo plazo en la niñez y adolescencia sinaloense.

 

Referencias

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