Día Mundial sin Tabaco: el riesgo no desaparece, solo cambia de forma.

 

El 31 de mayo se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco, una fecha establecida por la Asamblea Mundial de la Salud en 1987 para visibilizar la epidemia del tabaquismo y sus efectos letales en la salud pública. En Sociedad Educadora reconocemos la importancia de evidenciar y atender un problema que continúa afectando a millones de personas, especialmente a niñas, niños y adolescentes, quienes hoy están expuestos no solo al consumo tradicional de tabaco, sino también al auge de nuevos dispositivos como los vapeadores y cigarros electrónicos. 

El tabaco cambia de forma pero no de riesgo: la evidencia científica empieza a encender alarmas

A nivel mundial, el Informe de Prevalencia del Consumo de Tabaco 2000-2024 y Proyecciones 2025-2030 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), evidenció cifras alarmantes sobre el consumo de nicotina en adolescentes. El uso de vapeadores y cigarros electrónicos ha incrementado considerablemente, desplazando en muchos casos al tabaco tradicional. Actualmente, cerca de 15 millones de jóvenes de entre 13 y 15 años consumen activamente estos dispositivos. 

En México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco ENCODAT 2025 confirmó una tendencia preocupante: el consumo de tabaco tradicional disminuyó, tanto en adolescentes como en personas adultas. No obstante, el aumento acelerado del uso de cigarros electrónicos casi se triplicó, consolidándose como una nueva puerta de entrada al consumo de nicotina.

En Sinaloa, el Índice Global de Probabilidad de Consumo (IGPC) elaborado por Sociedad Educadora reveló que la situación en Sinaloa era igual de preocupante. Hasta noviembre de 2025 se detectó una intención de consumo cercana al 10% del total de alumnos encuestados en 32 instituciones de nivel básico y nos revela que 15% de los alumnos encuestados presentan indecisión, es decir, que no saben si van a consumir o no vape antes de los 18 años, esta duda los convierte en su sector vulnerable ante el ofrecimiento de sustancias y el vapeador. Además, se identificaron casos de primer consumo en jóvenes que oscilan entre los 10 y los 13 años.

 

Lo que jóvenes usuarios cuentan sobre las secuelas del vapeo 

Nos dimos a la tarea de investigar y analizar testimonios compartidos en TikTok para entender qué había detrás de muchas de las historias relacionadas con el vapeo.

En la plataforma comenzamos a encontrar algo que se repetía constantemente: jóvenes hablando sobre las secuelas físicas y emocionales que el consumo de vapeadores había dejado en sus vidas.

 

Entre tendencias, videos virales y contenido cotidiano, lo que encontramos fue mucho más que experiencias aisladas; eran relatos que reflejan una problemática que adolescentes y jóvenes viven de manera cotidiana. Porque el vapeo ya no solo forma parte de investigaciones científicas o conversaciones sobre salud pública, también forma parte de la realidad de muchas juventudes que hoy están utilizando las redes sociales para hablar de las consecuencias que enfrentaron.

Nora, creadora de contenido enfocada en fitness, autocuidado y estilo de vida saludable, compartió que después de siete meses vapeando comenzó a notar cambios importantes en su cuerpo y su rutina. Relató haber desarrollado desórdenes alimenticios hasta llegar a un trastorno, además de ansiedad, sed constante y una disminución en su rendimiento deportivo, pese a ser una persona activa y acostumbrada al ejercicio.

Por otro lado, David, quien comparte contenido sobre su vida cotidiana, habló sobre las ocasiones en las que fue hospitalizado debido a problemas respiratorios relacionados con el vapeo. Según contó, el consumo le provocó una lesión pulmonar, situación que lo llevó a replantear sus hábitos y comenzar a construir un estilo de vida más saludable para mejorar su condición física.

También encontramos el testimonio de Lannie, creadora de contenido artístico y manualidades, quien relató haber pasado cinco años vapeando hasta desarrollar una fuerte dependencia al dispositivo. Explicó que, para ella, dejar el vapeador resultó incluso más difícil que dejar el tabaco tradicional, debido a la facilidad con la que el vape puede consumirse prácticamente en cualquier lugar.

De igual forma, Gloria,  compartió cómo el vapeo comenzó a generar en ella una fuerte dependencia acompañada de tos intensa, presión en el pecho y episodios de faringitis. En su testimonio también mencionó haber notado una mejoría importante después de dejar el consumo.

Más allá de tratarse de historias individuales, estos testimonios reflejan una conversación que cada vez aparece con más frecuencia en redes sociales: jóvenes hablando sobre las consecuencias físicas y emocionales que el vapeo dejó en sus vidas.


Ansiedad, dependencia y daños respiratorios: señales de alerta 

A través de sus relatos, es posible identificar afectaciones respiratorias, ansiedad, dependencia y cambios en la calidad de vida, evidenciando cómo el vapeo se ha normalizado entre las nuevas generaciones pese a los riesgos que distintos estudios comienzan a señalar. 

En las más recientes investigaciones, la revisión científica liderada por investigadores y especialistas de UNSW Sydney concluyó que los cigarrillos electrónicos tienen probabilidades de causar cáncer de pulmón y cáncer oral. El estudio fue publicado en Carcinogenesis, una de las revistas científicas más importantes en el área de la investigación oncológica, también señaló los efectos preocupantes en células de cáncer de mama, relacionados con procesos de metástasis.

Se reunió evidencia a través de experimentos con ratones e investigaciones de laboratorio que muestran daño celular; se vinculó el contenido líquido de los cigarros electrónicos con el crecimiento y alteraciones en células escamosas cancerosas encontradas en la boca, así como con la transformación de células normales de la vejiga en células cancerosas y el crecimiento de tumores cerebrales. 

El estudio fue liderado por el profesor adjunto Bernard Stewart, quien señaló que “nuestra evaluación es cualitativa y no incluye una estimación numérica del riesgo o la carga del cáncer. Solo podremos determinar el riesgo preciso una vez que se disponga de estudios a más largo plazo”.

Recuerda que vapear también en fumar 

En este Día Mundial Sin Tabaco, es fundamental reconocer que tanto el tabaco tradicional como los vapeadores representan riesgos reales para la salud física y emocional de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Informarse, hablar del tema y generar conciencia resulta clave para prevenir que estas sustancias sigan normalizando entre las nuevas generaciones. 

Desde Sociedad Educadora creemos que la prevención comienza con la información, la escucha y el acompañamiento. Por eso, estamos comenzando a profundizar la investigación sobre estas nuevas formas de fumar que, al presentarse como opciones más modernas, discretas y con aromas menos invasivos, resultan especialmente atractivas para niñas, niños, adolescentes y jóvenes, pese a los riesgos que representan para su salud física y emocional. 

 

Referencias: 

Gobierno de México (2025, 25 de mayo) Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1044513/ENCODAT_-_COMPLETO.pdf

https://sociedadeducadora.org/2025/11/04/15-millones-adolescentes-vapean/

Lannie [@lannie_salvatore]. (2025, mayo 8). Estuve 5 años vapeando y hoy te cuento cómo logré dejarlo. TikTok. https://www.tiktok.com/@lannie_salvatore/video/7637619400857898260 

Lyne, M. (2026). Vaping likely to cause cancer: New findings. UNSW Sydney. https://www.unsw.edu.au/newsroom/news/2026/03/vaping-likely-to-cause-cancer-new-findings

Moreno, D. [@davidmorenopz]. (2023, septiembre 11). Testimonio sobre afectaciones pulmonares relacionadas con el vapeo. TikTok. https://www.tiktok.com/@davidmorenopz/video/7277597155177549062 

Organización Mundial de la Salud. (2026, 22 de mayo). Día Mundial sin Tabaco. https://www.who.int/es/campaigns/world-no-tobacco-day

Ortiz, D. [@danielortiz.026]. (2026, marzo 19). Storytime: nunca pensé que me iba a afectar…hasta que lo hizo. TikTok. https://www.tiktok.com/@danielortiz.026/video/7619100662931934484

Rotondaro, G.  [@gloriarotondaroskin]. (2022, 10 de septiembre).Broma pa peligrosa. Testimonio sobre problemas de salud relacionados con el vapeo. TikTok. https://www.tiktok.com/@gloriarotondaroskin/video/7141662570569567493?_r=1&_t=ZS-96giB8dlUeq

Sociedad Educadora (2025, 25 de mayo). Informe sobre la situación del vapeo en adolescentes y su impacto en la salud pública en México: análisis y propuestas de prevención de Fundación Sociedad Educadora.

Zurita, N. [@nora.zurita]. (2024, 13 de febrero).Testimonio sobre problemas de salud relacionados con el vapeo. TikTok. https://www.tiktok.com/@nora.zurita/video/7335316335922056454?_r=1&_t=ZS-96gi8X8tGwX

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Las familias quieren estar: barreras reales para acompañar a sus hijos e hijas

Cuando la escuela carga sola lo que es de todos

La reciente propuesta de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de adelantar el periodo En menos de una semana, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció, defendió y canceló una propuesta para adelantar el fin del ciclo escolar 2025-2026 del 15 de julio al 5 de junio, argumentando el calor extremo en varias regiones del país y la logística del Mundial de Futbol 2026. Finalmente, tras más de cinco horas de reunión extraordinaria, las autoridades educativas acordaron por unanimidad mantener el calendario original sin cambios. Sin embargo, más allá del debate por las fechas, lo que reveló la polémica fue algo que muchas organizaciones como Sociedad Educadora observamos en el día a día: para muchas familias, la escuela cumple también la función de cuidado que el sistema económico y laboral no les permite asumir. 

El propio Secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, lo reconoció en una rueda de prensa: «el sistema económico actual es insensible. Obliga a las familias a buscar dónde dejar a sus hijos para poder trabajar». Y añadió que «la escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo por conveniencia del mercado».

Más allá de la polémica, estas declaraciones abrieron una conversación necesaria sobre corresponsabilidad, jornadas laborales extenuantes y el rol desproporcionado que siguen asumiendo las mujeres como principales cuidadoras del hogar.

Lo que vivimos en Sociedad Educadora

En la práctica, esta realidad tiene un rostro muy concreto para quienes trabajamos en prevención con familias.

En 2025, nuestro taller Momento de Decisión Aprende llegó a 7,130 estudiantes, sensibilizándolos sobre los riesgos asociados al consumo de sustancias. Sin embargo, en el taller Momento de Decisión Consciente —diseñado específicamente para madres, padres y tutores— la participación fue de apenas 220 personas.

La diferencia no refleja desinterés. Refleja una realidad que quienes convocamos a familias conocemos bien: los horarios de trabajo no ceden, las jornadas son largas, y al final del día queda poco margen para sumarse a un taller, aunque se quiera. Las familias, en su mayoría, quieren estar. El sistema muchas veces no lo permite.

Estas cifras nos recuerdan que fortalecer la participación familiar en los procesos preventivos no es solo una meta pedagógica: es un desafío estructural que exige estrategias creativas, horarios accesibles y alianzas que vayan más allá de la escuela.

Lo que señala la evidencia

El informe Panorama de las políticas de apoyo a la crianza en México, publicado en febrero de 2025 por UNICEF México, refuerza esta lectura. El documento destaca la necesidad de promover modelos de crianza basados en el respeto, la comunicación y el acompañamiento emocional, e identifica desafíos persistentes en materia de coordinación institucional, financiamiento y sostenibilidad de las intervenciones.

Entre sus principales recomendaciones destacan:

  • Mejorar la colaboración entre gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para garantizar una atención integral a las familias.
  • Asegurar financiamiento sostenible y sensibilizar a tomadores de decisiones sobre la relevancia del bienestar infantil para el desarrollo del país.
  • Profesionalizar al personal mediante capacitación y certificación continua, e implementar sistemas de evaluación basados en datos.
  • Integrar una perspectiva de género para promover la corresponsabilidad en el cuidado y reducir desigualdades al interior de los hogares.

La conclusión es clara: la crianza no puede seguir siendo vista como un asunto privado. Es una responsabilidad compartida con impacto directo en el desarrollo social del país.

Una oportunidad para actuar juntos

Desde Sociedad Educadora, coincidimos con esta visión. El debate generado por las declaraciones del secretario Delgado es una oportunidad para recordar que la prevención funciona cuando las familias son parte activa del proceso, y para que la sociedad en su conjunto —empresas, instituciones, gobierno y organizaciones civiles— asuma su parte en crear las condiciones para que eso sea posible.

Las familias no están ausentes por elección. Están ausentes porque el sistema aún no las acompaña lo suficiente. Y eso, también, es algo que podemos cambiar.

¿Quieres saber más sobre nuestros talleres para familias? Escríbenos o visítanos en sociedadeducadora.org

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Cuando la violencia se vuelve la norma: El desarrollo del adolescente en entornos de violencia

 

En lo que va de esta década, la violencia ha escalado a niveles sin precedentes. La inmediatez de los medios digitales ha puesto frente a todos niños, jóvenes y adultos imágenes y relatos de guerras, ataques, discursos de odio y agresiones cotidianas. Lo más preocupante no es la violencia extraordinaria, sino su normalización: cuando lo violento deja de sorprender, se convierte en el paisaje invisible que moldea cómo pensamos, sentimos y actuamos.

Ese proceso de naturalización es un ciclo pernicioso: la violencia nutre más violencia. Y son las infancias y juventudes quienes pagan el precio más alto cuando el tejido social se descompone a su alrededor.

 

México en números: una crisis que no da tregua

Los datos hablan por sí solos. México cerró el año pasado con un récord histórico de tiroteos en escuelas, y 2026 lleva un ritmo todavía más alarmante:

 

Más allá de las aulas, en Sinaloa el fenómeno también se refleja con nitidez: 445 adolescentes fueron imputados durante 2024, y entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025, 89 menores de entre 14 y 17 años fueron detenidos por delitos que van desde posesión de armas hasta homicidio. Son números que representan vidas, familias y comunidades fracturadas.

Ante ese contexto, instituciones clave como la familia y la escuela quedan atrapadas en la impotencia: cualquier esfuerzo preventivo se ve rápidamente neutralizado por amenazas, miedo y desesperanza. La ausencia del Estado de derecho y la falta de políticas preventivas integrales agravan aún más la situación, dejando a las nuevas generaciones expuestas a patrones de violencia que se reproducen sin freno.

Adolescencia bajo presión: identidad y desarrollo en crisis

La adolescencia es, por definición, una etapa de búsqueda. Los jóvenes construyen su identidad explorando quiénes son, a qué grupos pertenecen y qué valores los guían. Ese proceso, ya de por sí complejo, se vuelve especialmente vulnerable cuando transcurre en entornos hostiles.

Un ambiente escolar marcado por el bullying, los conflictos entre pares, métodos pedagógicos obsoletos y dinámicas autoritarias combinado con una realidad social cargada de inseguridad, incertidumbre económica y narrativas nocivas no es solo un inconveniente: es un factor de riesgo activo para la salud mental y el desarrollo emocional del adolescente.

 

¿Qué podemos hacer? Intervención integral desde la escuela

Enfrentar esta crisis requiere mucho más que sanciones o medidas de seguridad reactivas. La prevención efectiva parte de comprender al adolescente en su totalidad: su historia, sus emociones, sus vínculos y el entorno que lo rodea. Desde Sociedad Educadora, proponemos cinco ejes de intervención:

 

 

Estos cinco ejes no son pasos aislados: forman parte de un cambio de paradigma escolar que coloca al adolescente en el centro. Una escuela que escucha, que empodera y que forma ciudadanos es la respuesta más poderosa frente a la violencia.

 

 

Referencias

Conde Flores, S. L. (2014). La violencia y la cultura de la calle entran a la escuela: acciones y reacciones. Sinéctica, (42), 1-21. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-109X2014000100002

Diario de Morelos. (2026, abril 7). Escándalo en escuela mexicana: Una profesora le confiscó el celular… [Publicación en X]. https://x.com/diariodemorelos/status/2041696382562566420

Los casos de ataques en escuelas y violencia en el aula que han marcado a México. (2026, marzo 27). Vanguardia. https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/los-casos-de-ataques-en-escuelas-y-violencia-en-el-aula-que-han-marcado-a-mexico-HO19715626

Investigación alerta por aumento de hechos violentos en escuelas públicas de México. (2026, abril 6). Debate. https://www.debate.com.mx/sinaloa/investigacion-alerta-por-aumento-de-hechos-violentos-en-escuelas-publicas-de-mexico-20260406-0234.html

INEGI. (2025). Estadísticas sobre Personas Adolescentes en Conflicto con la Ley. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/epacol/EPACOL_RR.pdf

Sociedad Educadora. (2025). Índice de Probabilidad de Consumo (IGPC).



 

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Juventud en alerta: el impacto del fentanilo en niñas, niños y adolescentes

 

Recientemente, el 3 de marzo de 2026, una menor de 16 años ingresó al Hospital Pediátrico de Sinaloa por diversos malestares; posteriormente, falleció a causa de una presunta intoxicación por fentanilo. Este hecho nos genera una profunda preocupación debido a las múltiples interrogantes que lo rodean: ¿cómo ocurrió el consumo?, ¿fue voluntario o accidental? De haber sido accidental, ¿cómo llegó a manos de una menor una sustancia tan letal y adictiva como el fentanilo? Y, en caso de haber sido voluntario, ¿dónde y cómo la adquirió?

Estas preguntas se vuelven aún más relevantes al considerar que no se trata de un caso aislado, sino de un fenómeno que se ha replicado no sólo en Sinaloa, sino en todo el país.

En 2022, un niño de 3 años se intoxicó por consumo de fentanilo en Culiacán mientras visitaba una vivienda con su familia; minutos después, fue trasladado de urgencia debido a complicaciones en su salud. Asimismo, en 2023, también en Sinaloa, dos menores ingresaron al Hospital Pediátrico por intoxicación con esta sustancia; uno de ellos, de apenas un año, falleció.

Tan solo en 2022, 51 menores fueron atendidos en hospitales sinaloenses por envenenamiento o intoxicación. En 2023, la cifra aumentó a 57 casos, destacando intoxicaciones por cocaína, cannabis y fentanilo. En otro punto del país, el 16 de febrero del presente año, en Puebla, 10 menores de entre 2 y 11 años resultaron intoxicados; uno de ellos dio positivo a fentanilo tras pruebas toxicológicas.

Como puede observarse, no se trata de hechos aislados. La recurrencia de estos casos evidencia la urgencia de atender una tendencia creciente: la disponibilidad de drogas como el fentanilo y su impacto en la población infantil y adolescente.

 

El contexto cotidiano, fentanilo y normalización

No es posible comprender el aumento en los casos de consumo de fentanilo en niños y adolescentes sin considerar un elemento clave: la disponibilidad de la sustancia en su entorno cotidiano, así como la normalización de su consumo, asociada a una baja percepción de riesgo y al desconocimiento de sus efectos.

Por un lado, el fentanilo se ha convertido en una de las drogas más consumidas en Estados Unidos, y su tráfico se ha consolidado como una actividad altamente rentable para el narcotráfico mexicano. Su popularidad radica en sus múltiples formas de consumo y en su potencia, hasta 50 veces mayor que la de otros opiáceos.

No obstante, también es importante reconocer su uso médico. Aun así, su alta capacidad adictiva implica riesgos significativos, ya que su presencia —incluso legal— puede representar un peligro en entornos donde hay niños y adolescentes.

En febrero de este año, se registró una tasa de 1.12 denuncias por cada 100 mil habitantes por narcomenudeo en Sinaloa. En 2024, autoridades de seguridad aseguraron 20 millones de dosis de fentanilo en el estado; además, en lo que va del presente año, elementos de la Marina decomisaron en el Aeropuerto de la Ciudad de México un kilogramo de precursores químicos, equivalente a aproximadamente un millón de dosis.

Estos datos evidencian la amplia disponibilidad de la sustancia, tanto en su producción como en su distribución. La alta oferta por parte de los cárteles constituye, en consecuencia, un factor de riesgo determinante para niñas, niños y adolescentes, quienes, en contextos de vulnerabilidad, pueden tener contacto temprano con entornos marcados por la violencia y el consumo. Esto favorece la normalización y disminuye la percepción del peligro.

A esta normalización se suma el desconocimiento sobre sus efectos. El fentanilo es un potente opioide sintético altamente adictivo que puede provocar:

 

La presencia del fentanilo en contextos cotidianos —ya sea por tráfico, almacenamiento, producción o uso médico sin supervisión adecuada— incrementa el riesgo de acceso, tanto accidental como intencional, especialmente cuando no existe información clara sobre sus consecuencias.

Factores de vulnerabilidad en la adolescencia

En el caso de las y los adolescentes, el consumo no puede explicarse únicamente por la accesibilidad o la normalización. A diferencia de la infancia, donde predominan los accidentes o descuidos, en la adolescencia intervienen factores personales y contextuales más complejos, relacionados con el desarrollo de la identidad.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

 

De acuerdo con el Índice de Probabilidad de Consumo de Sociedad Educadora, estos factores influyen directamente en la toma de decisiones y en la capacidad de afrontamiento del adolescente.

Al llamado de la prevención

La presencia del fentanilo en los patrones de consumo infantil y adolescente refleja una transformación preocupante. Anteriormente, el primer contacto con sustancias se daba principalmente con drogas legales restringidas para menores, como el alcohol y el tabaco. Sin embargo, la influencia de la narcocultura y la evolución en las dinámicas de distribución han modificado este panorama.

Hoy, la prevención enfrenta un contexto más complejo, donde la disponibilidad y la peligrosidad de las sustancias han superado las estrategias tradicionales. Por ello, es fundamental fortalecer modelos de prevención integrales que generen redes de apoyo efectivas para niñas, niños y adolescentes en situación de riesgo.

Reconocer las condiciones de vulnerabilidad en las que crecen muchas y muchos jóvenes permitirá enfocar esfuerzos en herramientas clave: información veraz sobre los efectos de las drogas sintéticas, desarrollo de habilidades socioemocionales y fortalecimiento de entornos familiares y escolares protectores.

Referencias

  1.  Coordinación General del Consejo Estatal de Seguridad Pública. (2026, febrero). Diagnóstico febrero 2026. https://coordinaciongeneralcesp.org.mx/wp-content/uploads/2026/03/CG_CESP_Diagnostico_Feb_2026-vf.pdf
  2.  Drug Enforcement Administration. (s. f.). Fentanilo. https://www.dea.gov/es/factsheets/fentanilo
  3.  Instituto Belisario Domínguez. (s. f.). Algunos aspectos sobre el fentanilo fabricado ilícitamente. http://bibliodigitalibd.senado.gob.mx/bitstream/handle/123456789/6081/TE_109_Fentanilo_il%c3%adcito.pdf
  4.  Milenio. (s. f.). Investigan muerte de menor en Hospital Pediátrico de Sinaloa por presunto fentanilo. https://www.milenio.com/estados/muere-adolescente-sinaloa-investigan-intoxicacion-fentanilo
  5.  Noroeste. (s. f.). Niño de 3 años se intoxica en Culiacán con presunta droga. https://www.noroeste.com.mx/seguridad/nino-de-3-anos-se-intoxica-en-culiacan-con-presunta-droga-DD2948995
  6.  Reforma. (s. f.). Se intoxican 2 niños con fentanilo en Culiacán; uno muere. https://www.reforma.com/se-intoxican-2-ninos-con-fentanilo-en-culiacan-uno-muere/ar2705142
  7.  Revista Espejo. (2024, agosto 12). Cada vez hay más niños en hospitales de Sinaloa intoxicados por drogas. https://revistaespejo.com/2024/08/12/cada-vez-hay-mas-ninos-en-hospitales-de-sinaloa-intoxicados-por-drogas/
  8.  Secretaría de Marina. (s. f.). En el AICM, autoridades federales aseguran un paquete con fentanilo enviado desde un país asiático. https://www.gob.mx/semar/prensa/en-el-aicm-autoridades-federales-aseguran-un-paquete-con-fentanilo-enviado-desde-un-pais-asiatico-416975
  9.  Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. (s. f.). El Gabinete de Seguridad en Sinaloa detuvieron a dos hombres y se realizó el aseguramiento histórico de fentanilo. https://www.gob.mx/sspc/prensa/el-gabinete-de-seguridad-en-sinaloa-detuvieron-a-dos-hombres-y-se-realizo-el-aseguramiento-historico-de-fentanilo
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Si los adolescentes ya no están tomando alcohol, ¿qué están consumiendo entonces?

 

En los últimos años, algo ha cambiado en el consumo adolescente. Los datos nacionales lo muestran y el trabajo en campo lo confirma: la intención de consumo de alcohol y otras sustancias tradicionales ha disminuido. A primera vista, esto podría parecer una buena noticia. Sin embargo, en Sociedad Educadora pronto entendimos que esa lectura, por sí sola, no era suficiente.

No porque los datos sean incorrectos, sino porque no alcanzan a explicar el nivel de malestar emocional que estamos observando en las nuevas generaciones.

Lo que hemos observado desde 2022

Al comparar cómo iniciamos en 2022 y cómo se encuentran hoy las distintas generaciones de niñas, niños y adolescentes que han participado en el taller Momento de Decisión, observamos reducciones concretas y consistentes en la intención de consumo de las sustancias que históricamente han sido de inicio. No se trata de los mismos participantes a lo largo del tiempo, sino de cohortes distintas que, año con año, ingresan a primaria alta y secundaria y reciben el taller en momentos clave de su desarrollo.

Este análisis generacional nos permite identificar un cambio de tendencia: cada nueva generación con la que trabajamos presenta una menor intención de consumo que la generación anterior, bajo un mismo enfoque preventivo.

En términos concretos, los resultados muestran que:

 

Estos datos reflejan algo más que menos intención de consumo: muestran un cambio en la forma en que las y los estudiantes evalúan el riesgo y toman decisiones. A lo largo de estos años hemos confirmado que, cuando se fortalecen las habilidades socioemocionales, se reconocen los factores de riesgo y de protección y se analizan situaciones reales de presión social, la decisión de consumir deja de ser automática.

¿Por qué esta lectura no es suficiente?

Aun con estos avances, hay una realidad que no podemos ignorar: estamos frente a generaciones que presentan un mayor padecimiento en términos de salud mental.

Por primera vez, la ENCODAT incorpora un apartado amplio sobre salud mental, lo que permite dimensionar la magnitud del problema a nivel nacional. Los resultados muestran que las y los adolescentes presentan mayores niveles de malestar psicológico que la población adulta y concentran las prevalencias más altas de:

  • Ideación suicida,
  • Intentos de suicidio,
  •  y exposición a violencia física, emocional o sexual.

Estos indicadores son todavía más elevados en mujeres adolescentes, quienes también reportan mayores niveles de malestar psicológico en comparación con los hombres.

Este cruce de información es fundamental: aunque la intención de consumo de ciertas sustancias disminuya, el malestar emocional va en aumento. Y cuando el malestar crece, el riesgo no desaparece; busca otras formas de expresión.

El consumo que no se ve

Durante estos años de trabajo continuo, mientras los indicadores tradicionales bajaban, comenzamos a identificar otro fenómeno en escuelas y espacios educativos: cada vez es más difícil identificar cuándo un adolescente está consumiendo algo.

Hoy el consumo no siempre tiene olor, no deja señales evidentes y no se asocia necesariamente con una sustancia reconocible. Puede ser silencioso, cotidiano y socialmente aceptado, lo que dificulta su detección temprana.

Sustancias que no parecen sustancias

Uno de los focos de alerta más claros es la aparición de productos que no se perciben como drogas, pero que activan mecanismos de dependencia.

Los nicotine pouches, por ejemplo, son pequeñas bolsas de nicotina que se colocan en la encía. No generan humo, no dejan olor y permiten consumir sin ser detectados, lo que los vuelve especialmente atractivos para adolescentes.

A esto se suman las llamadas “barritas energéticas”, de las que hemos empezado a escuchar directamente a estudiantes de secundaria. Las mencionan como productos que consumen porque “les dan energía”, pero no saben con claridad qué contienen, en qué dosis ni qué efectos pueden provocar. Justamente por eso, desde Sociedad Educadora hemos comenzado a indagar con mayor profundidad de qué se trata este consumo, qué productos están circulando y cómo están siendo percibidos por niñas, niños y adolescentes. El consumo ocurre sin información, sin conciencia y sin una percepción clara de riesgo, lo que lo vuelve especialmente preocupante.

La adicción que no deja rastro físico

Paralelamente, está identificada otra forma de consumo que rara vez se nombra como tal: la dependencia a redes sociales y plataformas de juego.

No se trata únicamente del tiempo frente a la pantalla. Se trata de dinámicas diseñadas para generar recompensa inmediata, permanencia constante y dificultad para desconectarse. En niñas, niños y adolescentes con altos niveles de ansiedad, tristeza o estrés, estas plataformas se convierten en espacios para evadir o regular el malestar emocional.

Plataformas como Roblox concentran estímulos constantes, interacción social y refuerzos inmediatos. No dejan rastro físico, pero sí impactan el sueño, la atención, la regulación emocional y la toma de decisiones.

El verdadero riesgo hoy

Hoy no siempre sabemos identificar qué está consumiendo un adolescente. Puede no ser alcohol, puede no ser una droga ilegal, pero sí puede estar cumpliendo la misma función: aliviar, estimular, desconectarse o escapar del malestar.

Y cuando hablamos de niñas, niños y adolescentes que presentan mayores niveles de ideación suicida, exposición a violencia o malestar psicológico, el consumo silencioso se vuelve todavía más riesgoso.

Prevenir hoy exige mirar el malestar, no solo la sustancia

Los resultados que hemos observado desde 2022 confirman que la prevención basada en habilidades funciona. Pero también nos dejan claro que no basta con medir cuánto alcohol se consume.

Necesitamos entender qué está ocupando su lugar, especialmente en contextos donde el padecimiento emocional es cada vez mayor.

Por eso, desde Sociedad Educadora, estamos comenzando a profundizar la investigación sobre estas nuevas formas de consumo silencioso, aquellas que no siempre se nombran, no siempre se ven y no siempre se regulan, pero que están profundamente vinculadas con la salud mental de las nuevas generaciones.

Porque cuando el malestar crece,
el consumo no desaparece: cambia de forma.

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¿Qué presente le estamos garantizando a nuestras infancias en México?

 

Cuando una niña de diez años da positivo a fentanilo después de comer un tamal, el problema ya no puede explicarse como un accidente. Tampoco como un hecho aislado. Es una señal de alerta que obliga a mirar de frente una realidad incómoda: las infancias en México están creciendo en entornos cada vez más expuestos a la violencia y a las drogas, incluso en los espacios más cotidianos.

El 17 de febrero de 2026, siete niñas y niños de entre dos y once años resultaron intoxicados en Huauchinango, Puebla, luego de consumir tamales comprados en un puesto ambulante. La mayoría fue dada de alta tras recibir atención médica, pero una niña permaneció hospitalizada al confirmarse la presencia de fentanilo en su organismo. Una sustancia diseñada para uso médico altamente controlado, hoy convertida en uno de los opioides más letales que circulan de manera ilegal.

Ese dato, por sí solo, debería bastar para detener cualquier intento de minimizar lo ocurrido.

Cuando hablar de “accidentes” deja de tener sentido

Con frecuencia, hechos como este se explican desde la lógica del descuido o la mala fortuna. Se habla de errores, de fallas humanas, de situaciones extraordinarias. Sin embargo, cuando se observa el contexto completo, esa narrativa empieza a resquebrajarse.

No estamos ante un alimento simplemente en mal estado ni frente a una reacción inesperada del cuerpo de una niña. Estamos ante la presencia de una droga sintética de altísimo riesgo, una sustancia que hoy circula con tal normalidad que ha logrado infiltrarse incluso en los espacios más comunes de la vida diaria. Un entorno donde una infancia debería estar protegida, no expuesta.

La pregunta, entonces, deja de ser únicamente cómo ocurrió y se transforma en algo mucho más inquietante: ¿por qué es posible que ocurra?

Puebla no es una excepción

El caso de la niña intoxicada con fentanilo no es un hecho aislado ni exclusivo de una región del país. En los últimos años, distintos estados han registrado situaciones similares que muestran un patrón preocupante.

Recordemos que el año pasado, en Sinaloa, específicamente en el municipio de nueva creación, Eldorado, al menos catorce niñas y niños resultaron intoxicados tras consumir alimentos durante un convivio escolar que posteriormente dieron positivo a metanfetaminas. A ello se suma un contexto aún más grave: el aumento sostenido de la violencia letal contra menores de edad.

De acuerdo con datos de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y de la Fiscalía General del Estado, alrededor de 100 niñas, niños y adolescentes permanecen desaparecidos, mientras que los homicidios de menores aumentaron de 58 casos en 2023 a 90 en 2025, en su mayoría cometidos con armas de fuego. Estas cifras no son abstractas: representan vidas interrumpidas, familias devastadas y comunidades enteras marcadas por la normalización del miedo.

No es solo Culiacán. Es México.

Cuando se observan estos hechos en conjunto, resulta evidente que no se trata de una crisis localizada. La intoxicación de menores con drogas sintéticas, el aumento de homicidios infantiles y la exposición cotidiana a la violencia no distinguen fronteras estatales.

Hablar de “casos aislados” se vuelve insostenible cuando los mismos patrones se repiten en distintos puntos del país, con distintas sustancias, pero con las mismas víctimas. Las infancias y juventudes mexicanas están creciendo en un entorno donde el riesgo se ha vuelto parte del paisaje.

Las fallas que no podemos seguir ignorando

Esta realidad pone en evidencia fallas profundas. Fallas en la protección efectiva de niñas, niños y adolescentes. Fallas en las estrategias de prevención de adicciones, que no alcanzan a responder a la velocidad con la que se expanden las drogas sintéticas. Fallas en la seguridad de los espacios comunitarios, escolares y familiares.

Pero también revela algo más inquietante: la normalización de lo inaceptable. La idea de que la violencia y las drogas son un problema inevitable, algo con lo que simplemente hay que aprender a convivir.

No basta con investigar los hechos cuando el daño ya está hecho. No basta con deslindar responsabilidades una vez que una niña ha sido hospitalizada o un niño ha perdido la vida. Garantizar el bienestar de las infancias no es un tema secundario ni una promesa a largo plazo: es una obligación urgente.

Porque cuando una niña termina intoxicada con fentanilo, cuando un niño muere por una bala, cuando una adolescencia se pierde entre la violencia y las drogas, la pregunta deja de ser qué pasó.

La pregunta es otra, mucho más incómoda y necesaria:

¿Qué presente y qué futuro les estamos garantizando a nuestras infancias en México?
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El suicidio y la salud mental: la otra pandemia que exige escuchar a niñas, niños y adolescentes

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año más de 700 mil personas mueren por suicidio en el mundo. El 73 % de estas defunciones ocurre en países en vías de desarrollo, como México, y el suicidio se ha consolidado como la tercera causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años. Estas cifras no son hechos aislados: el aumento de los suicidios está estrechamente vinculado con el incremento sostenido de los padecimientos de salud mental a nivel global.

Factores como la ansiedad, el estrés crónico, la incertidumbre económica, la violencia, la inseguridad y la fragilidad de los entornos comunitarios han intensificado una problemática que hoy representa un riesgo real de salud pública. De no revertirse esta tendencia, se corre el riesgo de enfrentar generaciones enteras atravesadas por depresión, ansiedad y conductas autolesivas desde edades cada vez más tempranas.

México y el deterioro de la salud mental

En México, durante 2024 se registraron más de 9 mil suicidios, lo que representa un incremento del 8.97% respecto a 2022. A ello se suma que, según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE 2021), la mitad de los hogares mexicanos reportó síntomas asociados a ansiedad, mientras que el 15 % manifestó síntomas depresivos persistentes.

Estas cifras reflejan un aumento acumulado del 143% en los problemas de salud mental desde inicios de los años 2000, lo que evidencia que los factores detonantes no solo persisten, sino que se han profundizado, impactando de manera directa a la niñez y adolescencia.

Factores que inciden en el suicidio

El suicidio es un fenómeno multifactorial. No responde a una sola causa, sino a la interacción de factores sociales, comunitarios, relacionales e individuales, cuya combinación varía según el contexto y la historia de vida de cada persona. Entre los factores más recurrentes se encuentran:

 

Comprender estos factores es indispensable para diseñar estrategias preventivas eficaces, especialmente en poblaciones jóvenes.

Sinaloa: una realidad que no puede ignorarse

En Sinaloa, la situación es particularmente preocupante. La entidad se encuentra por encima de la media nacional en casos de suicidio. Tan solo en 2024 se registraron 170 suicidios, de los cuales 152 correspondieron a hombres y 18 a mujeres. Desde 2022, el promedio anual se ha mantenido en 175 suicidios, una cifra sostenida que refleja la gravedad estructural del problema.

De manera paralela, la Secretaría de Salud de Sinaloa estima que más de 58 mil niñas, niños y adolescentes en el estado presentan algún trastorno mental, lo que coloca a esta población en una situación de alta vulnerabilidad.

Los datos del Índice Global de Probabilidad de Consumo (IGPC) refuerzan este panorama. En levantamientos realizados por Sociedad Educadora en escuelas primarias y secundarias públicas del estado, el 43% de adolescentes encuestados presenta indicadores de riesgo, tales como baja autoestima, dificultades en el manejo emocional, escasa tolerancia a la frustración y falta de confianza en sus cuidadores, variables estrechamente asociadas con ideación suicida y conductas autolesivas.

 

A este escenario se suman dinámicas socioambientales propias del estado, como la normalización de la violencia, la narcocultura, el abandono escolar y el persistente tabú en torno a la salud mental, que configuran un entorno propicio para el deterioro del bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes.

Escuchar a quienes viven el problema: la voz de niñas, niños y adolescentes

Frente a esta realidad, resulta fundamental subrayar un elemento clave: las niñas, niños y adolescentes no solo viven el problema, sino que están solicitando atención de manera explícita.

A través de los levantamientos del IGPC y al cierre de los talleres de prevención de adicciones que imparte Sociedad Educadora, estudiantes de primaria y secundaria han identificado carencias en materia de atención emocional y han señalado a la escuela como un espacio estratégico para la prevención. En este ejercicio, en el 50% de las escuelas atendidas, las y los estudiantes solicitaron directamente la intervención de profesionales en psicología dentro de sus planteles.

 

Este dato evidencia una relación directa entre la alta prevalencia de padecimientos de salud mental en niñas, niños y adolescentes y su demanda expresa de acompañamiento emocional en el entorno escolar. Las infancias y adolescencias están identificando sus propias necesidades y proponiendo respuestas desde su experiencia cotidiana.

Un llamado urgente a la prevención

El aumento sostenido de los problemas de salud mental y del suicidio en Sinaloa exige acciones inmediatas y coordinadas. Atender esta problemática desde la prevención es una responsabilidad colectiva.

A partir de lo expresado por niñas, niños y adolescentes, Sociedad Educadora hace un llamado a priorizar:

  • La sensibilización social sobre el suicidio, libre de estigmas.
  • Campañas de concientización dirigidas a NNA, familias y comunidades escolares.
  • Programas de atención psicológica accesibles y permanentes.
  • El establecimiento y difusión efectiva de líneas de ayuda.
  • El diseño de una política integral de salud mental con enfoque preventivo.
  • Talleres de capacitación para madres, padres, tutores y docentes.

Dar voz a niñas, niños y adolescentes no es solo escucharlos, sino convertir sus demandas en acciones concretas. Prevenir el suicidio es posible si se actúa a tiempo y si la salud mental se coloca como una prioridad pública.

 

Fuentes

Prevención del suicidio: un imperativo global, OMS; 2014 https://iris.paho.org/server/api/core/bitstreams/ce1717dc-ebc5-422c-bbd6-7ec6f34482f7/content

Vivir la vida, OMS; 2021 https://iris.paho.org/server/api/core/bitstreams/80c6c3eb-771a-4ee9-93e6-37f8b71be473/content

Defunciones registradas por suicidio por entidad federativa y causa según sexo, INEGI; 2025 https://www.inegi.org.mx/app/tabulados/interactivos/?pxq=Salud_Mental_07_6913431a-a0c5-496f-ba02-87f5fd985619

Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado, INEGI; 2021  https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enbiare/2021/doc/enbiare_2021_presentacion_resultados.pdf

Índice de Probabilidad de Consumo, Sociedad Educadora; 2025

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 ¿Sinaloa fue excluido de la ENCODAT 2025?

 

En diciembre de 2025, la Secretaría de Salud publicó nuevamente la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) , un ejercicio que había permanecido pausado desde 2016 y que se retoma en un contexto nacional marcado por transformaciones sociales, sanitarias y de seguridad. Desde su creación, la ENCODAT ha sido una herramienta clave para la identificación de tendencias en el consumo de sustancias, la detección de problemáticas emergentes y la orientación de los esfuerzos tanto gubernamentales como de la sociedad civil en materia de prevención y atención de adicciones.

En el caso de Sinaloa, durante el año previo al levantamiento de la encuesta se registró un incremento significativo de enfrentamientos entre facciones delictivas, lo que derivó en un deterioro del clima de seguridad y un aumento de la violencia en la entidad. Debido a este contexto de violencia y con el objetivo de salvaguardar la integridad del personal de campo, Sinaloa fue excluido de la muestra de la ENCODAT 2025, redistribuyéndose su carga muestral entre las entidades restantes de la región.

Ante esta ausencia de información oficial, desde Sociedad Educadora se han realizado esfuerzos propios de levantamiento y análisis de datos en niñas, niños y adolescentes, con el fin de contrastar la realidad estatal con las estadísticas nacionales que, en esta edición, no contemplan a la entidad.

La ENCODAT 2025 visibiliza elementos particularmente relevantes para la comprensión actual del fenómeno del consumo de sustancias, tales como la incorporación de la salud mental como eje analítico, el desplazamiento de las sustancias de primer consumo y la desregulación de la publicidad digital de dispositivos asociados al consumo. Estos factores emergen como detonantes sustantivos del uso temprano y problemático de drogas. En este contexto, y a modo de ejercicio comparativo, Sociedad Educadora contrastó los resultados nacionales de la ENCODAT con los datos del Índice Global de Probabilidad de Consumo (IGPC), con el objetivo de articular las tendencias generales del país con la realidad específica de Sinaloa y subrayar los fenómenos endémicos que afectan a la sociedad sinaloense.

Salud mental y malestar psicológico

Una de las principales innovaciones metodológicas de la ENCODAT 2025 fue la incorporación de la salud mental como una categoría explícita dentro de los cuestionarios aplicados. Los datos presentados en su resumen técnico evidencian un incremento sostenido de los trastornos de salud mental desde inicios de los años 2000. Entre 1993 y 2023, los casos de trastornos mentales aumentaron en un 143%, dejando una serie de consecuencias sociales y personales, entre las que destaca el incremento de la ideación y conducta suicida. Tan solo en 2024 se registraron 9 mil defunciones por suicidio en el país. De manera paralela, una de cada cuatro personas en México reporta padecer malestar emocional, condición que incrementa su vulnerabilidad frente a conductas de riesgo.

 

Este fenómeno se replica en la población juvenil de Sinaloa. De acuerdo con datos del IGPC, el estado forma parte de estas estadísticas preocupantes. En una muestra de 3,890 niñas, niños y adolescentes de nivel primaria y secundaria, encuestados por Sociedad Educadora, el 43% presenta una autoestima deteriorada, caracterizada por desconfianza en sus propias habilidades y baja aceptación personal. A ello se suma que, con frecuencia, las y los adolescentes manifiestan dificultades para hablar sobre su malestar emocional con personas cuidadoras, lo que limita las posibilidades de acompañamiento oportuno.

En conjunto, este escenario configura un terreno fértil para la aparición y estratificación de problemáticas como la violencia, el consumo de alcohol y el uso de drogas, colocando a Sinaloa frente a una consecuencia social compleja y multifactorial.

 

La marihuana, el primer consumo y el riesgo del policonsumo

Como resultado de los factores previamente descritos, la ENCODAT 2025 reporta un incremento en la experimentación de primer consumo de sustancias como alucinógenos y estimulantes, al pasar de 10.3% en 2016 a 14.4% en 2025. No obstante, la marihuana continúa siendo la droga ilegal de mayor consumo en México, registrando un aumento aproximado del 4% en consumidores frecuentes.

En la juventud sinaloense persiste una narrativa en torno a la marihuana que desvirtúa los esfuerzos por incrementar la percepción de riesgo. Al igual que en el resto del país, la normalización de su uso ha permeado de manera progresiva en el imaginario juvenil. Este desconocimiento o minimización de sus efectos nocivos ha contribuido a que la marihuana se incorpore como una sustancia de experimentación de primer consumo, desplazando a otras drogas tradicionalmente asociadas al inicio.

La preocupación se acentúa al observar que la edad promedio de primer consumo se sitúa en los 17 años, y que 11.5% de los adolescentes encuestados por Sociedad Educadora manifiesta disposición a consumir marihuana antes de la mayoría de edad, considerando que la mayoría de las y los participantes tiene alrededor de 12 años.

En un contexto donde existe alta disponibilidad de sustancias, tanto naturales como sintéticas, se amplía el campo de vulnerabilidad y se favorece el policonsumo. En el caso de Sinaloa, entidad históricamente vinculada a la producción de narcóticos, la conjunción entre disponibilidad, vulnerabilidad emocional y normalización del consumo convierte a la cotidianidad juvenil en un factor de riesgo permanente.

Consumo de alcohol: contrastes entre la tendencia nacional y la realidad de Sinaloa

La ENCODAT 2025 muestra un comportamiento aparentemente contradictorio en relación con el consumo de alcohol. A nivel nacional, el consumo entre adolescentes disminuyó, tanto en la prevalencia de consumo alguna vez en la vida como en el último año. Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes es que la edad de inicio descendió, pasando de 13.6 a 13.2 años, lo que incrementa el riesgo de dependencia y de afectaciones a la salud a largo plazo.

En la población adulta, el consumo de alcohol continúa siendo elevado. Aunque se observa una disminución entre los hombres, el consumo aumentó de forma significativa en mujeres adultas, tanto en el consumo alguna vez en la vida como en el último año, lo que evidencia la necesidad de fortalecer estrategias de prevención y atención con enfoque de género.

Por otro lado, el consumo excesivo de alcohol mostró una reducción clara, particularmente en adolescentes, donde cayó a menos de la mitad. No obstante, iniciar el consumo a edades cada vez más tempranas sigue siendo uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de patrones problemáticos en etapas posteriores de la vida.

Cuando estos hallazgos se contrastan con los datos recabados por Sociedad Educadora en Sinaloa, emergen señales de alerta adicionales. De acuerdo con el IGPC:

 

Este contraste muestra que, aunque las cifras nacionales reflejan una disminución en la prevalencia adolescente, en Sinaloa persisten condiciones sociales y familiares que favorecen la exposición temprana al alcohol, aumentando la probabilidad de consumo problemático en la adolescencia y la adultez.

Riesgos digitales: el vapeo y las nuevas tendencias de consumo

A lo anterior se suma el papel de los entornos digitales como espacios propicios para la comercialización de dispositivos asociados al consumo de nicotina. La desregulación de la publicidad en internet ha facilitado el acceso a estos productos, especialmente entre la población joven. De manera paralela, los resultados de la ENCODAT evidencian el debilitamiento progresivo del consumo de tabaco tradicional, mientras que los cigarrillos electrónicos y vapeadores han ocupado ese lugar entre adolescentes.

La exposición a publicidad digital relacionada con estos productos aumentó en 10.4%, siendo los adolescentes el grupo con mayor prevalencia de uso.

 

En Sinaloa, el panorama refleja una baja percepción de riesgo asociada al consumo de nicotina. El 13% ya presenta un consumo cotidiano de vapeadores, y entre quienes aún no han tomado una decisión definitiva, una cuarta parte cuenta con familiares o amistades que consumen. El dato más preocupante es que 20% ya registra un primer consumo, lo que incrementa significativamente la probabilidad de continuidad.

Consideraciones finales

Los resultados de la ENCODAT 2025, contrastados con los datos del IGPC de Sociedad Educadora, evidencian una retroalimentación constante de los factores de riesgo en la población infantil y adolescente. La falta de herramientas para el manejo emocional, la exposición temprana a modelos normalizados de consumo de alcohol y drogas, así como la creciente influencia de los entornos digitales, configuran un escenario de alta vulnerabilidad.

En Sinaloa, estas dinámicas se ven intensificadas por condiciones estructurales no captadas por la ENCODAT, como la exposición cotidiana a la violencia, la presencia del crimen organizado y la alta disponibilidad de sustancias. La normalización del consumo de alcohol en el entorno familiar, el inicio temprano, la baja percepción de riesgo y la vulnerabilidad emocional confluyen, consolidando un problema de salud pública y social que requiere intervenciones preventivas tempranas, integrales y con enfoque territorial.

La evidencia disponible subraya la urgencia de fortalecer estrategias de prevención desde edades tempranas, con énfasis en salud mental, percepción de riesgo, entornos familiares y regulación de la publicidad digital, a fin de contener la progresión del consumo y reducir sus efectos a largo plazo en la niñez y adolescencia sinaloense.

 

Referencias

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Segunda edición del Programa de Verano: Impulsando a los Futuros Líderes de México

 

Tras el éxito de su primera edición, Fundación Sociedad Educadora, en alianza con UNO A UNO y Fundación Coppel, anuncia la segunda edición del Programa de Verano: Impulsando a los Futuros Líderes de México, una iniciativa orientada a la formación de jóvenes universitarios con vocación de servicio público, liderazgo transformador y compromiso social

Este programa ofrecerá a 32 jóvenes universitarios mexicanos una experiencia académica y formativa de alto nivel, que les permitirá comprender los principales desafíos que enfrenta México desde una perspectiva global, fortalecer sus habilidades de liderazgo y conocer de primera mano el funcionamiento de las principales instituciones públicas del país y del ámbito internacional.

Formación integral con visión global

El Programa de Verano contempla una formación intensiva en tres áreas prioritarias:

 

La agenda del programa se desarrollará en Ciudad de México y Washington, D.C., e incluye clases en la Universidad de Georgetown y en el Tecnológico de Monterrey, campus Mixcoac, además de talleres de liderazgo, encuentros con especialistas y líderes, visitas institucionales, actividades culturales y espacios de integración entre las y los participantes.

Apostar por el liderazgo joven

Al respecto, Nilzy Angulo, directora de Fundación Sociedad Educadora, señaló:

“Esta segunda edición reafirma nuestra convicción de que las y los jóvenes son agentes clave de transformación social. Apostamos por una formación integral que fortalezca liderazgos éticos, críticos y comprometidos con el bienestar colectivo y el futuro de México”.

Las y los participantes seleccionados recibirán una beca académica integral, que cubre los gastos de matrícula, hospedaje, alimentación, transporte y seguro médico durante todo el programa, permitiendo que el mérito, la vocación y el compromiso social sean el eje central del proceso de selección.

Requisitos de participación

Las personas interesadas en postularse a la segunda edición del Programa de Verano: Impulsando a los Futuros Líderes de México deberán cumplir con los siguientes requisitos

  1. Identificación oficial
    • Contar con identificación oficial vigente (INE o pasaporte).
    • Ser de nacionalidad mexicana, naturalizada y/o residir legalmente en México.
    • Tener entre 21 y 24 años cumplidos al 30 de junio de 2026.
  2. Documentación migratoria
    • Contar con Visa americana B1/B2 y pasaporte vigente para la realización del programa.
    • Es posible postularse aun cuando no se cuente con estos documentos al momento de la aplicación; sin embargo, deberán estar vigentes en caso de resultar seleccionado/a.
  3. Solicitud de beca
    • Llenar correctamente el formulario de aplicación y adjuntar toda la documentación solicitada
      dando clic aquí.
  4. Situación académica
    • Presentar comprobante de inscripción o constancia de estudios vigente.
    • Ser estudiante activo/a de cualquier carrera en una universidad en México con reconocimiento de validez oficial.
    • Haber cursado más del 50% de los estudios de licenciatura al 30 de junio de 2026, sin haber concluido la carrera.
  5. Trayectoria académica
    • Contar con un expediente académico sobresaliente.
  6. Carta de motivos y proyecto
    • Presentar una carta de exposición de motivos, explicando la necesidad del apoyo y/o los méritos académicos.
    • Presentar un proyecto o iniciativa en la que la persona candidata haya participado para enfrentar una problemática social, y proponer cómo podría resolverse mediante la formulación de una política pública o a través de un programa implementado por una institución pública en México.
  7. Video de postulación
    • Subir un video de máximo un minuto, en el que la persona postulante explique por qué debería ser seleccionada para formar parte del programa.
Convocatoria abierta

El proceso de postulación estará abierto del 19 de enero al 22 de febrero de 2026. Las personas seleccionadas serán notificadas en abril de 2026, y el programa se llevará a cabo del 24 de julio al 8 de agosto de 2026.

Para conocer todos los detalles, resolver dudas y postularse, da clic aquí.
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ENCODAT 2025: México vuelve a tener datos actualizados sobre consumo de sustancias y salud mental

Después de casi una década sin información nacional actualizada, México vuelve a contar con un panorama claro y confiable sobre el consumo de alcohol, tabaco, drogas y la situación de la salud mental de la población. En 2025 se publicó la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT), el estudio más importante del país en esta materia, cuya última edición comparable se había levantado en 2016–2017.

La ENCODAT 2025 permite conocer qué está pasando hoy, identificar cambios en los patrones de consumo y comprender mejor los riesgos que enfrentan distintos grupos de población, especialmente adolescentes, mujeres y personas en situación de vulnerabilidad. Esta información es clave para orientar acciones de prevención, atención y política pública basadas en evidencia.

¿Qué es la ENCODAT y por qué es importante?

La ENCODAT es una encuesta nacional, probabilística y representativa, aplicada a población de 12 a 65 años, que analiza:

  • El consumo de alcohol, tabaco, vapeadores y drogas ilegales
  • El uso de medicamentos fuera de prescripción
  • Indicadores de salud mental
  • Conductas de riesgo asociadas, como violencia, ideación suicida, apuestas y uso de videojuegos

En su edición 2025, la encuesta entrevistó a más de 19 mil personas, incluyendo 3,847 adolescentes y 15,353 personas adultas, lo que permite observar tendencias por edad y sexo, así como comparar resultados con mediciones previas.

Hallazgos generales: un panorama desigual

Los resultados de la ENCODAT 2025 muestran que el consumo de sustancias y los problemas asociados no evolucionan de la misma manera en todos los grupos. Mientras algunos indicadores mejoran, otros generan nuevas alertas, particularmente en el ámbito de la salud mental y el consumo en mujeres.

Alcohol: menos consumo en jóvenes, pero inicio más temprano

En términos generales, el consumo de alcohol disminuyó entre adolescentes, tanto alguna vez en la vida como en el último año. Sin embargo, un hallazgo relevante es que la edad de inicio de consumo bajó, pasando de 13.6 a 13.2 años, lo que implica un mayor riesgo de dependencia y afectaciones a la salud a largo plazo.

En la población adulta, el consumo de alcohol sigue siendo elevado. Aunque disminuyó entre los hombres, aumentó de forma importante en mujeres adultas, tanto en consumo alguna vez en la vida como en el último año. Este patrón sugiere la necesidad de reforzar estrategias de prevención con enfoque de género.

Por otro lado, el consumo excesivo de alcohol mostró una reducción clara, especialmente en adolescentes, donde cayó más de la mitad. Aun así, iniciar el consumo a edades más tempranas sigue siendo un factor de riesgo relevante.

 
Tabaco y vapeo: una transición preocupante

La ENCODAT 2025 confirma una tendencia que ya se observaba en años recientes:
el consumo de tabaco tradicional disminuyó, tanto en adolescentes como en personas adultas. No obstante, esta reducción viene acompañada de un fenómeno preocupante: el aumento acelerado del uso de cigarros electrónicos.

En adolescentes, el uso de vapeadores casi se triplicó, consolidándose como una nueva puerta de entrada al consumo de nicotina. Este incremento también se observa en mujeres, lo que representa un reto adicional para la salud pública, dada la percepción errónea de que el vapeo es menos dañino.

 
Drogas ilegales: avances en adolescentes, alertas en mujeres adultas

Uno de los hallazgos más relevantes es que el consumo de drogas ilegales disminuyó en adolescentes, especialmente en mujeres jóvenes. Esto sugiere que algunas estrategias de prevención pueden estar teniendo efecto en este grupo.

Sin embargo, el panorama cambia al observar a la población adulta. El consumo de drogas ilegales aumentó de manera significativa, particularmente entre mujeres adultas, donde prácticamente se duplicó en comparación con la medición previa. El cannabis continúa siendo la droga ilegal más consumida, y también se registraron incrementos en el uso de estimulantes tipo anfetamínico y alucinógenos.

Asimismo, la encuesta identifica un aumento en el uso de medicamentos opioides fuera de prescripción médica, un fenómeno que requiere atención preventiva y regulación adecuada.

 
Salud mental: adolescentes, el grupo más vulnerable

Por primera vez, la ENCODAT incorpora un apartado amplio de salud mental, lo que permite dimensionar la magnitud del problema a nivel nacional.

Los resultados muestran que los adolescentes presentan mayores niveles de malestar psicológico que la población adulta. Además, concentran las prevalencias más altas de:

  • Ideación suicida
  • Intentos de suicidio
  • Exposición a violencia física, emocional o sexual

Estos indicadores son más elevados en mujeres adolescentes, quienes también reportan mayores niveles de malestar psicológico en comparación con los hombres.

La encuesta también documenta la participación de adolescentes en juegos de apuestas y el uso intensivo de videojuegos, conductas que, aunque no siempre problemáticas, pueden convertirse en factores de riesgo si no se atienden oportunamente.

 
Un llamado a la prevención basada en evidencia

La ENCODAT 2025 deja claro que México enfrenta retos complejos y diferenciados en materia de consumo de sustancias y salud mental. Si bien existen avances, especialmente en la reducción del consumo en adolescentes, persisten alertas importantes en:

  • El inicio temprano del consumo de alcohol
  • El crecimiento del vapeo en jóvenes
  • El aumento del consumo de drogas en mujeres adultas
  • El deterioro de la salud mental en adolescentes

Contar nuevamente con datos actualizados permite diseñar mejores estrategias de prevención, atención y acompañamiento, centradas en las realidades actuales de la población.

Conocer estos datos no es solo un ejercicio estadístico: es un paso fundamental para proteger trayectorias de vida, fortalecer factores de protección y construir respuestas más humanas y efectivas desde la familia, la comunidad, las instituciones y la sociedad en su conjunto.

Puedes consultar la ENCODAT 2025 completa dando clic aquí, en nuestro apartado de Investigaciones, donde compartimos análisis y documentos clave para la prevención y la toma de decisiones informadas.

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