Cuando salir adelante pesa demasiado: la presión que enfrentan las juventudes y la importancia de ser escuchadas

Cada 12 de agosto, el Día Internacional de la Juventud nos invita a reconocer el talento, la creatividad y el potencial de millones de jóvenes que transforman sus comunidades con sus ideas y acciones. Sin embargo, también es una oportunidad para mirar de frente una realidad que muchas veces pasa desapercibida: la presión constante por cumplir expectativas, alcanzar el éxito y demostrar que se está «haciendo algo» con la vida.

Hoy, crecer implica enfrentar retos que van más allá de elegir una carrera o conseguir un empleo. Muchas personas jóvenes sienten que deben tener respuestas para todo, alcanzar estabilidad económica en poco tiempo, destacar profesionalmente, construir una vida «perfecta» y demostrarla en redes sociales. En un entorno donde las comparaciones son permanentes y el reconocimiento parece medirse en números, es fácil sentir que nunca es suficiente.

Esta realidad ha sido reconocida por las Naciones Unidas en el reporte: Naciones Unidas, UN DESA. World Youth Report: Youth Mental Health and Well-being. 2026. El cual señala que la incertidumbre económica, las dificultades para acceder a oportunidades, la presión social y los cambios propios de esta etapa pueden afectar significativamente el bienestar emocional de las juventudes. El informe hace un llamado a fortalecer entornos que favorezcan la salud mental, la participación y el acompañamiento de las personas jóvenes.

Cuando el éxito parece tener una sola forma

Para muchas juventudes, las redes sociales representan una oportunidad para emprender, compartir talento, generar ingresos o construir una comunidad. Convertirse en creador de contenido o influencer es hoy una aspiración legítima y una muestra de cómo el mundo digital ha abierto nuevas posibilidades de desarrollo.

Sin embargo, cuando el éxito se mide únicamente por la cantidad de seguidores, las visualizaciones o la viralidad, algunas personas pueden sentir la necesidad de exponer cada vez más aspectos de su vida para mantenerse visibles. Rutinas diarias, ubicaciones en tiempo real, información familiar o momentos de alta vulnerabilidad terminan formando parte del contenido sin que siempre se dimensionen los riesgos que esto implica.

Los recientes casos de violencia registrados durante transmisiones en vivo o difundidos ampliamente a través de redes sociales nos recuerdan que la exposición digital también requiere responsabilidad y medidas de autocuidado. Más allá del impacto mediático de estos hechos, representan una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de proteger la privacidad, establecer límites entre la vida pública y la personal y comprender que la seguridad debe estar siempre por encima de la popularidad.

El objetivo no es desalentar a las juventudes a crear contenido ni limitar su creatividad. Por el contrario, se trata de promover una ciudadanía digital responsable, donde el crecimiento en plataformas también vaya acompañado de conocimientos sobre privacidad, seguridad, manejo de la información personal y bienestar emocional.

La búsqueda de pertenencia también influye

La adolescencia y la juventud son etapas en las que sentirse aceptado y comprendido cobra un significado especial. Cuando una persona joven encuentra apoyo en su familia, amistades, escuela o comunidad, fortalece su autoestima y desarrolla herramientas para enfrentar los desafíos cotidianos.

Pero cuando predominan la soledad, el estrés, la falta de escucha o la necesidad constante de demostrar valor, aumenta la vulnerabilidad ante conductas de riesgo. En estos contextos, algunas personas pueden buscar aceptación o alivio a través de decisiones impulsivas, relaciones poco saludables o el consumo de sustancias.

Los diagnósticos realizados por Sociedad Educadora también reflejan la importancia de atender el bienestar emocional como parte de la prevención. En evaluaciones aplicadas a miles de estudiantes de Sinaloa, 46% de las y los adolescentes manifestó que los problemas emocionales pueden llevar a pensar en el consumo de drogas, mientras que 50% señaló no conocer los efectos de las drogas sintéticas. Estos hallazgos evidencian que la prevención debe ir más allá de informar sobre sustancias: implica fortalecer habilidades socioemocionales, generar espacios seguros y brindar herramientas para enfrentar el estrés, la presión y la incertidumbre.

La prevención también significa acompañar

La prevención comienza antes de que aparezca un problema. Inicia cuando las familias escuchan sin juzgar, las escuelas promueven el bienestar emocional y las comunidades crean espacios seguros donde las juventudes puedan crecer y tomar decisiones informadas.

En un mundo lleno de exigencias y comparaciones, es importante recordarles que su valor no depende del éxito, los seguidores o la aprobación de los demás. Su bienestar, su salud mental y su seguridad siempre deben ser la prioridad.

En Sociedad Educadora creemos que prevenir también es fortalecer la autoestima, enseñar a gestionar las emociones, fomentar relaciones sanas y promover un uso responsable de los entornos digitales. Porque cuando una persona joven encuentra apoyo, escucha y oportunidades, también encuentra las herramientas para construir un futuro más saludable y tomar decisiones que favorezcan su bienestar y el de su comunidad.

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Estudiantes de Sinaloa cierran el ciclo escolar con propuestas para transformar sus escuelas

 

¿Qué harías para que tu escuela fuera un mejor lugar?

Esa fue una de las últimas preguntas que respondieron miles de estudiantes de Sinaloa antes de salir de vacaciones. Las respuestas no fueron parte de un examen ni de una tarea. Fueron ideas para convivir mejor, sentirse más seguros y construir espacios donde aprender también signifique crecer, escuchar y cuidar de los demás.

Ese fue el cierre de los talleres Momento de Decisión Aprende, un taller que en esta primera etapa del año, permitió a niñas, niños y adolescentes reflexionar sobre la importancia de tomar decisiones responsables, reconocer sus emociones y convertirse en parte de la solución dentro de sus escuelas y comunidades.

Como parte de esta intervención, Sociedad Educadora A.C. llegó a 31 escuelas de distintos municipios de Sinaloa, de enero a junio, con tres talleres dirigidos a toda la comunidad educativa: Momento de Decisión Aprende, para estudiantes; Momento de Decisión Consciente, para madres, padres y tutores; y Momento de Decisión Formativo, para docentes.

Durante esta etapa participaron:

 
Pero el verdadero resultado del programa no está solo en las cifras.

Recordemos que el objetivo principal de nuestro modelo es la prevención de adicciones. A lo largo de las dinámicas de las sesiones, las y los participantes adoptan nuevas herramientas que les permiten decir «no» ante la normalización del consumo de drogas y la presión social. Asimismo, el taller se convierte en un espacio que da voz a la creatividad del estudiantado, quien al finalizar reconoce conceptos clave como el autoconocimiento, autoestima, los tipos de drogas, sus efectos y la toma de decisiones asertivas.

Con base en este aprendizaje, las y los estudiantes presentaron acciones concretas para mejorar la convivencia en sus escuelas y fortalecer sus comunidades. Desde su propio criterio, identificaron necesidades y propusieron soluciones que reflejan el compromiso que tienen con los espacios donde aprenden todos los días.

Entre las propuestas surgieron ideas como:

 

Cada una de estas propuestas demuestra que, cuando se les brinda un espacio para participar, niñas, niños y adolescentes no solo expresan lo que les preocupa: también ofrecen ideas para construir entornos más seguros, respetuosos y solidarios.

Mientras tanto, madres, padres y tutores participaron en Momento de Decisión Consciente, donde reflexionaron sobre el valor de la comunicación, la confianza y el acompañamiento como factores de protección para sus hijas e hijos.

 

Por su parte, las y los docentes fortalecieron herramientas para identificar factores de riesgo, promover ambientes escolares positivos y acompañar el desarrollo socioemocional de sus estudiantes.

 

 
Aunque el ciclo escolar termina, la prevención no se va de vacaciones.

Las semanas de descanso también son una oportunidad para convivir más en familia, abrir espacios de conversación y seguir fortaleciendo habilidades que ayuden a niñas, niños y adolescentes a enfrentar los retos de su día a día.

En Fundación Sociedad Educadora A.C. creemos que prevenir también significa escuchar. Escuchar las inquietudes de las familias, acompañar a las y los docentes y, sobre todo, dar voz a las y los estudiantes.

Porque cuando una niña o un niño propone cómo mejorar su escuela, no solo está imaginando un cambio. Está dando el primer paso para hacerlo posible.

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Informe Mundial sobre las Drogas 2026: cuando saber más no siempre significa percibir más riesgos

 

Cada 26 de junio se conmemora el Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, una fecha que invita a reflexionar sobre cómo está cambiando este fenómeno en el mundo y, sobre todo, qué podemos hacer para prevenirlo.

Este año, el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) muestra un panorama que merece atención. Los mercados de drogas están cambiando rápidamente: aparecen nuevas sustancias, las organizaciones criminales usan cada vez más la tecnología y las rutas de tráfico se expanden hacia nuevos lugares.

El informe menciona que 331 millones de personas consumieron alguna droga en 2024, la cifra más alta registrada hasta ahora. El cannabis sigue siendo la sustancia más consumida en el mundo, mientras que los opioides sintéticos, como el fentanilo y sus análogos, continúan ganando presencia por su alta potencia y los riesgos que representan para la salud.

Más allá de las cifras, estos datos nos llevan a una pregunta importante: ¿las niñas, niños y adolescentes realmente saben los riesgos del consumo o simplemente conocen más sobre las sustancias?

Saber más no siempre significa percibir más riesgos

Los resultados obtenidos por Sociedad Educadora durante el primer semestre de 2026 ayudan a responder esa pregunta.

Los postest aplicados en escuelas intervenidas muestran que las y los estudiantes reconocen cada vez más sustancias como la marihuana, la cocaína, el fentanilo y los vapeadores. Por ejemplo, el conocimiento sobre la marihuana aumentó de 65 % a 81.6 %, mientras que el del fentanilo pasó de 61.1 % a 65 %.

Esto refleja que las acciones de información y sensibilización están dando resultados. Sin embargo, también dejan ver un reto importante: conocer una sustancia no siempre significa comprender los riesgos que implica consumirla.

Y aquí aparece una coincidencia interesante con el informe de la UNODC. A nivel mundial, el organismo señala que el cambio en la percepción sobre el cannabis ha sido uno de los factores que ha acompañado el aumento de su consumo durante la última década. Es decir, cuando una sustancia comienza a verse como algo cotidiano o «menos riesgoso», también es más fácil que disminuya la percepción de sus posibles consecuencias.

 
Las sustancias más normalizadas siguen siendo un desafío

En escuelas intervenidas por Sociedad Educadora, los vapeadores, el alcohol y la marihuana siguen siendo las sustancias que generan una menor percepción de riesgo.

Aunque cada vez más estudiantes reconocen que los vapeadores pueden afectar la salud, todavía hay quienes los relacionan con la moda, la aceptación social o una imagen de pertenencia entre sus grupos de amigos.

Algo parecido ocurre con el alcohol y la marihuana, cuyo consumo suele verse como menos preocupante frente a otras drogas, ya qué están normalizadas por la mayoría de la población. 

Este panorama coincide con uno de los mensajes centrales del Informe Mundial sobre las Drogas 2026: cuando una sustancia se normaliza socialmente, es más probable que disminuya la percepción del riesgo, especialmente entre adolescentes y personas jóvenes.

La prevención va mucho más allá de informar

Hoy las y los jóvenes tienen acceso a información prácticamente todo el tiempo. Pueden conocer qué es una droga, cómo se consume o cuáles son sus efectos con solo hacer una búsqueda en internet o ver un video en redes sociales.

Por eso, prevenir ya no se trata únicamente de compartir información.

También implica fortalecer habilidades para tomar decisiones, manejar emociones, enfrentar la presión social, cuidar la salud mental y construir proyectos de vida que les permitan responder de forma consciente a los retos que encuentran en su entorno.

La prevención también se construye en comunidad

El informe de la UNODC recuerda que factores como la violencia, la salud mental, la exclusión social o la falta de oportunidades pueden aumentar la vulnerabilidad frente al consumo de sustancias.

Desde la experiencia de Sociedad Educadora, estos factores también hacen evidente que la prevención no depende solo de una persona o de una institución. Es un esfuerzo compartido entre familias, escuelas, comunidades y organizaciones que acompañan el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.

Un reto que sigue creciendo

El nuevo Informe Mundial sobre las Drogas deja claro que el fenómeno de las drogas continúa transformándose. También nos recuerda que la prevención debe hacerse al mismo ritmo.

Los resultados obtenidos por Sociedad Educadora muestran que informar sigue siendo indispensable, pero el siguiente paso es ayudar a que ese conocimiento se convierta en decisiones conscientes y en una verdadera percepción del riesgo.

Porque prevenir no empieza cuando aparece el consumo. Empieza mucho antes: cuando las personas cuentan con información confiable, desarrollan habilidades para la vida y encuentran entornos que las acompañan, las escuchan y les brindan herramientas para construir un futuro saludable.

Ya puedes encontrar datos y hallazgos sobre el Informe Mundial sobre las Drogas 2026, disponible para consulta en la sección de investigaciones de Sociedad Educadora.

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Torneo de fútbol 2026: las amenazas que se encuentran fuera de la cancha.

 

A pocos días de la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, especialistas advierten sobre problemáticas que podrían intensificarse durante el torneo. Entre ellas se encuentran las apuestas en línea, el consumo excesivo de alcohol y la violencia de género, fenómenos que podrían tener impactos especialmente significativos en adolescentes, jóvenes y mujeres. 

El auge de las apuestas en línea y sus riesgos para los jóvenes 

El mercado de las apuestas en línea ha experimentado un crecimiento acelerado impulsado por la digitalización de los servicios. En el fútbol, la constante publicidad de plataformas de apuestas durante los partidos genera preocupación por el impacto que esta exposición puede tener en la audiencia, especialmente en adolescentes y jóvenes. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Consumo y Tabaco (ENCODAT) evidenció que 4.3% de la población de entre 12 y 65 años participó en juegos de apuesta. La tendencia sube al 6.9% en los adolescentes entre 12 y 17 años, de los cuales un 7.0% identificó tener un problema con el juego.

Miguel Ángel Medina, psicólogo y especialista en adicciones con 30 años de trayectoria en la UNAM, explica que los adolescentes y jóvenes son el grupo más vulnerable a las apuestas debido a factores neurológicos y sociales. Señala que el riesgo asociado al juego provoca la liberación de neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la adrenalina, generando una sensación de emoción intensa que él denomina como rush; advierte que esta conducta puede propiciar otras adicciones como el alcoholismo. De igual manera, advierte que el riesgo de desarrollar una adicción aumenta cuando la persona carece de redes de apoyo.

La Secretaría de Salud incluye el juego en línea en la ENCODAT al reconocer que se trata de un trastorno asociado a consecuencias negativas para la salud, así como para el bienestar familiar y comunitario debido a que tiene características con otras adicciones como uso adictivo de videojuegos y uso de sustancias, además del FOMO (Fear of Missing Out o miedo a perderse algo), un comportamiento que impulsa a participar en diferente tipos de prácticas por temor a ser excluidos de una actividad o experiencia relevante para su entorno social.

El consumo excesivo de alcohol y su relación con la violencia doméstica 

La ONU mujeres y UNICEF han mencionado que durante los torneos de fútbol se registra un incremento de hasta el 30% en llamadas a líneas de emergencia por violencia intrafamiliar.  

En el caso de México, la Red Nacional de Refugios (RNR) responde a los incrementos documentados de las distintas formas de violencia; ha documentado y ha denunciado la urgencia de regular el consumo de alcohol en México, evidenciando que una de cada tres mujeres sufrieron agresiones de su pareja alcoholizada, asimismo, uno de cada tres casos de maltrato infantil el agresor se encontraba bajo los efectos del alcohol.

La directora de la RNR, Wendy Figueroa, señaló que el fútbol no genera por sí mismo la violencia, sino que esta ya existe en la sociedad y, en determinados contextos, como este tipo de eventos masivos deportivos pueden contribuir a intensificar las dinámicas violentas. Asimismo, indicó que el consumo excesivo de alcohol y periodos prolongados de permanencia en el hogar, como ocurrió durante la pandemia del COVID-19, son factores que pueden intensificar las dinámicas de violencia. 

Algunos autores señalan que el problema no puede explicarse únicamente por el consumo de alcohol; la violencia contra las mujeres también está vinculada a normas de género y modelos de masculinidad que promueven el control de los hombres sobre las mujeres y la utilización de la violencia como mecanismo para expresar frustraciones o reafirmar poder. Ante esta situación, proponen implementar campañas de sensibilización, estrategias a largo plazo orientadas a transformar las normas de género para promover formas no violentas de gestionar las emociones y los conflictos.

La intensidad del futbol con consciencia 

Desde Sociedad Educadora hacemos un llamado a vivir este tipo de eventos con responsabilidad y conciencia, promoviendo entornos seguros para niñas, niños y adolescentes. Creemos que la prevención comienza mucho antes de que aparezca un problema: comienza con el fortalecimiento de la salud socioemocional, el desarrollo de habilidades para la toma de decisiones y la construcción de redes de apoyo que permitan afrontar los desafíos de manera saludable.

Por ello, trabajamos diariamente por la integridad y el bienestar de las nuevas generaciones, impulsando acciones que fomenten la reflexión, el autocuidado y la toma de decisiones conscientes. Porque cuando una persona cuenta con herramientas emocionales, información confiable y una comunidad que la acompaña, es más capaz de elegir caminos que favorezcan su bienestar y el de quienes la rodean.


Referencias:

Rosete, E. (2026, 26 de mayo). México también se prepara para la violencia contra las mujeres que traerá el Mundial. El País. https://elpais.com/mexico/2026-05-26/mexico-tambien-se-prepara-para-la-violencia-contra-las-mujeres-que-traera-el-mundial.html

 

Garrido, V. (2026, 17 de mayo). Enganchados a las apuestas deportivas en línea: “Me levantaba cada mañana a revisar las estadísticas”. El País. https://elpais.com/mexico/2026-05-17/enganchados-a-las-apuestas-deportivas-en-linea-me-levantaba-cada-manana-a-revisar-las-estadisticas.html 

 

Etcheverry Hernández, L., & Tosi, N. (2022, 21 de noviembre). En el mundial de fútbol, sin importar quién gane, pierden las mujeres. Banco Interamericano de Desarrollo. https://blogs.iadb.org/igualdad/es/en-el-mundial-de-futbol-sin-importar-quien-gane-pierden-las-mujeres/

 

Forsdike, K., O’Sullivan, G., & Hooker, L. (2022). Major sports events and domestic violence: A systematic review. Health & Social Care in the Community, 30(6), e3670–e3685. https://doi.org/10.1111/hsc.14028

 

Trendl, A., Stewart, N., & Mullett, T. L. (2021). The role of alcohol in the link between national football (soccer) tournaments and domestic abuse: Evidence from England. Social Science & Medicine, 268, 113457. https://doi.org/10.1016/j.socscimed.2020.113457

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Día Mundial sin Tabaco: el riesgo no desaparece, solo cambia de forma.

 

El 31 de mayo se conmemora el Día Mundial Sin Tabaco, una fecha establecida por la Asamblea Mundial de la Salud en 1987 para visibilizar la epidemia del tabaquismo y sus efectos letales en la salud pública. En Sociedad Educadora reconocemos la importancia de evidenciar y atender un problema que continúa afectando a millones de personas, especialmente a niñas, niños y adolescentes, quienes hoy están expuestos no solo al consumo tradicional de tabaco, sino también al auge de nuevos dispositivos como los vapeadores y cigarros electrónicos. 

El tabaco cambia de forma pero no de riesgo: la evidencia científica empieza a encender alarmas

A nivel mundial, el Informe de Prevalencia del Consumo de Tabaco 2000-2024 y Proyecciones 2025-2030 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), evidenció cifras alarmantes sobre el consumo de nicotina en adolescentes. El uso de vapeadores y cigarros electrónicos ha incrementado considerablemente, desplazando en muchos casos al tabaco tradicional. Actualmente, cerca de 15 millones de jóvenes de entre 13 y 15 años consumen activamente estos dispositivos. 

En México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco ENCODAT 2025 confirmó una tendencia preocupante: el consumo de tabaco tradicional disminuyó, tanto en adolescentes como en personas adultas. No obstante, el aumento acelerado del uso de cigarros electrónicos casi se triplicó, consolidándose como una nueva puerta de entrada al consumo de nicotina.

En Sinaloa, el Índice Global de Probabilidad de Consumo (IGPC) elaborado por Sociedad Educadora reveló que la situación en Sinaloa era igual de preocupante. Hasta noviembre de 2025 se detectó una intención de consumo cercana al 10% del total de alumnos encuestados en 32 instituciones de nivel básico y nos revela que 15% de los alumnos encuestados presentan indecisión, es decir, que no saben si van a consumir o no vape antes de los 18 años, esta duda los convierte en su sector vulnerable ante el ofrecimiento de sustancias y el vapeador. Además, se identificaron casos de primer consumo en jóvenes que oscilan entre los 10 y los 13 años.

 

Lo que jóvenes usuarios cuentan sobre las secuelas del vapeo 

Nos dimos a la tarea de investigar y analizar testimonios compartidos en TikTok para entender qué había detrás de muchas de las historias relacionadas con el vapeo.

En la plataforma comenzamos a encontrar algo que se repetía constantemente: jóvenes hablando sobre las secuelas físicas y emocionales que el consumo de vapeadores había dejado en sus vidas.

 

Entre tendencias, videos virales y contenido cotidiano, lo que encontramos fue mucho más que experiencias aisladas; eran relatos que reflejan una problemática que adolescentes y jóvenes viven de manera cotidiana. Porque el vapeo ya no solo forma parte de investigaciones científicas o conversaciones sobre salud pública, también forma parte de la realidad de muchas juventudes que hoy están utilizando las redes sociales para hablar de las consecuencias que enfrentaron.

Nora, creadora de contenido enfocada en fitness, autocuidado y estilo de vida saludable, compartió que después de siete meses vapeando comenzó a notar cambios importantes en su cuerpo y su rutina. Relató haber desarrollado desórdenes alimenticios hasta llegar a un trastorno, además de ansiedad, sed constante y una disminución en su rendimiento deportivo, pese a ser una persona activa y acostumbrada al ejercicio.

Por otro lado, David, quien comparte contenido sobre su vida cotidiana, habló sobre las ocasiones en las que fue hospitalizado debido a problemas respiratorios relacionados con el vapeo. Según contó, el consumo le provocó una lesión pulmonar, situación que lo llevó a replantear sus hábitos y comenzar a construir un estilo de vida más saludable para mejorar su condición física.

También encontramos el testimonio de Lannie, creadora de contenido artístico y manualidades, quien relató haber pasado cinco años vapeando hasta desarrollar una fuerte dependencia al dispositivo. Explicó que, para ella, dejar el vapeador resultó incluso más difícil que dejar el tabaco tradicional, debido a la facilidad con la que el vape puede consumirse prácticamente en cualquier lugar.

De igual forma, Gloria,  compartió cómo el vapeo comenzó a generar en ella una fuerte dependencia acompañada de tos intensa, presión en el pecho y episodios de faringitis. En su testimonio también mencionó haber notado una mejoría importante después de dejar el consumo.

Más allá de tratarse de historias individuales, estos testimonios reflejan una conversación que cada vez aparece con más frecuencia en redes sociales: jóvenes hablando sobre las consecuencias físicas y emocionales que el vapeo dejó en sus vidas.


Ansiedad, dependencia y daños respiratorios: señales de alerta 

A través de sus relatos, es posible identificar afectaciones respiratorias, ansiedad, dependencia y cambios en la calidad de vida, evidenciando cómo el vapeo se ha normalizado entre las nuevas generaciones pese a los riesgos que distintos estudios comienzan a señalar. 

En las más recientes investigaciones, la revisión científica liderada por investigadores y especialistas de UNSW Sydney concluyó que los cigarrillos electrónicos tienen probabilidades de causar cáncer de pulmón y cáncer oral. El estudio fue publicado en Carcinogenesis, una de las revistas científicas más importantes en el área de la investigación oncológica, también señaló los efectos preocupantes en células de cáncer de mama, relacionados con procesos de metástasis.

Se reunió evidencia a través de experimentos con ratones e investigaciones de laboratorio que muestran daño celular; se vinculó el contenido líquido de los cigarros electrónicos con el crecimiento y alteraciones en células escamosas cancerosas encontradas en la boca, así como con la transformación de células normales de la vejiga en células cancerosas y el crecimiento de tumores cerebrales. 

El estudio fue liderado por el profesor adjunto Bernard Stewart, quien señaló que “nuestra evaluación es cualitativa y no incluye una estimación numérica del riesgo o la carga del cáncer. Solo podremos determinar el riesgo preciso una vez que se disponga de estudios a más largo plazo”.

Recuerda que vapear también en fumar 

En este Día Mundial Sin Tabaco, es fundamental reconocer que tanto el tabaco tradicional como los vapeadores representan riesgos reales para la salud física y emocional de niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Informarse, hablar del tema y generar conciencia resulta clave para prevenir que estas sustancias sigan normalizando entre las nuevas generaciones. 

Desde Sociedad Educadora creemos que la prevención comienza con la información, la escucha y el acompañamiento. Por eso, estamos comenzando a profundizar la investigación sobre estas nuevas formas de fumar que, al presentarse como opciones más modernas, discretas y con aromas menos invasivos, resultan especialmente atractivas para niñas, niños, adolescentes y jóvenes, pese a los riesgos que representan para su salud física y emocional. 

 

Referencias: 

Gobierno de México (2025, 25 de mayo) Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1044513/ENCODAT_-_COMPLETO.pdf

https://sociedadeducadora.org/2025/11/04/15-millones-adolescentes-vapean/

Lannie [@lannie_salvatore]. (2025, mayo 8). Estuve 5 años vapeando y hoy te cuento cómo logré dejarlo. TikTok. https://www.tiktok.com/@lannie_salvatore/video/7637619400857898260 

Lyne, M. (2026). Vaping likely to cause cancer: New findings. UNSW Sydney. https://www.unsw.edu.au/newsroom/news/2026/03/vaping-likely-to-cause-cancer-new-findings

Moreno, D. [@davidmorenopz]. (2023, septiembre 11). Testimonio sobre afectaciones pulmonares relacionadas con el vapeo. TikTok. https://www.tiktok.com/@davidmorenopz/video/7277597155177549062 

Organización Mundial de la Salud. (2026, 22 de mayo). Día Mundial sin Tabaco. https://www.who.int/es/campaigns/world-no-tobacco-day

Ortiz, D. [@danielortiz.026]. (2026, marzo 19). Storytime: nunca pensé que me iba a afectar…hasta que lo hizo. TikTok. https://www.tiktok.com/@danielortiz.026/video/7619100662931934484

Rotondaro, G.  [@gloriarotondaroskin]. (2022, 10 de septiembre).Broma pa peligrosa. Testimonio sobre problemas de salud relacionados con el vapeo. TikTok. https://www.tiktok.com/@gloriarotondaroskin/video/7141662570569567493?_r=1&_t=ZS-96giB8dlUeq

Sociedad Educadora (2025, 25 de mayo). Informe sobre la situación del vapeo en adolescentes y su impacto en la salud pública en México: análisis y propuestas de prevención de Fundación Sociedad Educadora.

Zurita, N. [@nora.zurita]. (2024, 13 de febrero).Testimonio sobre problemas de salud relacionados con el vapeo. TikTok. https://www.tiktok.com/@nora.zurita/video/7335316335922056454?_r=1&_t=ZS-96gi8X8tGwX

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Las familias quieren estar: barreras reales para acompañar a sus hijos e hijas

Cuando la escuela carga sola lo que es de todos

La reciente propuesta de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de adelantar el periodo En menos de una semana, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció, defendió y canceló una propuesta para adelantar el fin del ciclo escolar 2025-2026 del 15 de julio al 5 de junio, argumentando el calor extremo en varias regiones del país y la logística del Mundial de Futbol 2026. Finalmente, tras más de cinco horas de reunión extraordinaria, las autoridades educativas acordaron por unanimidad mantener el calendario original sin cambios. Sin embargo, más allá del debate por las fechas, lo que reveló la polémica fue algo que muchas organizaciones como Sociedad Educadora observamos en el día a día: para muchas familias, la escuela cumple también la función de cuidado que el sistema económico y laboral no les permite asumir. 

El propio Secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, lo reconoció en una rueda de prensa: «el sistema económico actual es insensible. Obliga a las familias a buscar dónde dejar a sus hijos para poder trabajar». Y añadió que «la escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo por conveniencia del mercado».

Más allá de la polémica, estas declaraciones abrieron una conversación necesaria sobre corresponsabilidad, jornadas laborales extenuantes y el rol desproporcionado que siguen asumiendo las mujeres como principales cuidadoras del hogar.

Lo que vivimos en Sociedad Educadora

En la práctica, esta realidad tiene un rostro muy concreto para quienes trabajamos en prevención con familias.

En 2025, nuestro taller Momento de Decisión Aprende llegó a 7,130 estudiantes, sensibilizándolos sobre los riesgos asociados al consumo de sustancias. Sin embargo, en el taller Momento de Decisión Consciente —diseñado específicamente para madres, padres y tutores— la participación fue de apenas 220 personas.

La diferencia no refleja desinterés. Refleja una realidad que quienes convocamos a familias conocemos bien: los horarios de trabajo no ceden, las jornadas son largas, y al final del día queda poco margen para sumarse a un taller, aunque se quiera. Las familias, en su mayoría, quieren estar. El sistema muchas veces no lo permite.

Estas cifras nos recuerdan que fortalecer la participación familiar en los procesos preventivos no es solo una meta pedagógica: es un desafío estructural que exige estrategias creativas, horarios accesibles y alianzas que vayan más allá de la escuela.

Lo que señala la evidencia

El informe Panorama de las políticas de apoyo a la crianza en México, publicado en febrero de 2025 por UNICEF México, refuerza esta lectura. El documento destaca la necesidad de promover modelos de crianza basados en el respeto, la comunicación y el acompañamiento emocional, e identifica desafíos persistentes en materia de coordinación institucional, financiamiento y sostenibilidad de las intervenciones.

Entre sus principales recomendaciones destacan:

  • Mejorar la colaboración entre gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para garantizar una atención integral a las familias.
  • Asegurar financiamiento sostenible y sensibilizar a tomadores de decisiones sobre la relevancia del bienestar infantil para el desarrollo del país.
  • Profesionalizar al personal mediante capacitación y certificación continua, e implementar sistemas de evaluación basados en datos.
  • Integrar una perspectiva de género para promover la corresponsabilidad en el cuidado y reducir desigualdades al interior de los hogares.

La conclusión es clara: la crianza no puede seguir siendo vista como un asunto privado. Es una responsabilidad compartida con impacto directo en el desarrollo social del país.

Una oportunidad para actuar juntos

Desde Sociedad Educadora, coincidimos con esta visión. El debate generado por las declaraciones del secretario Delgado es una oportunidad para recordar que la prevención funciona cuando las familias son parte activa del proceso, y para que la sociedad en su conjunto —empresas, instituciones, gobierno y organizaciones civiles— asuma su parte en crear las condiciones para que eso sea posible.

Las familias no están ausentes por elección. Están ausentes porque el sistema aún no las acompaña lo suficiente. Y eso, también, es algo que podemos cambiar.

¿Quieres saber más sobre nuestros talleres para familias? Escríbenos o visítanos en sociedadeducadora.org

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Cuando la violencia se vuelve la norma: El desarrollo del adolescente en entornos de violencia

 

En lo que va de esta década, la violencia ha escalado a niveles sin precedentes. La inmediatez de los medios digitales ha puesto frente a todos niños, jóvenes y adultos imágenes y relatos de guerras, ataques, discursos de odio y agresiones cotidianas. Lo más preocupante no es la violencia extraordinaria, sino su normalización: cuando lo violento deja de sorprender, se convierte en el paisaje invisible que moldea cómo pensamos, sentimos y actuamos.

Ese proceso de naturalización es un ciclo pernicioso: la violencia nutre más violencia. Y son las infancias y juventudes quienes pagan el precio más alto cuando el tejido social se descompone a su alrededor.

 

México en números: una crisis que no da tregua

Los datos hablan por sí solos. México cerró el año pasado con un récord histórico de tiroteos en escuelas, y 2026 lleva un ritmo todavía más alarmante:

 

Más allá de las aulas, en Sinaloa el fenómeno también se refleja con nitidez: 445 adolescentes fueron imputados durante 2024, y entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025, 89 menores de entre 14 y 17 años fueron detenidos por delitos que van desde posesión de armas hasta homicidio. Son números que representan vidas, familias y comunidades fracturadas.

Ante ese contexto, instituciones clave como la familia y la escuela quedan atrapadas en la impotencia: cualquier esfuerzo preventivo se ve rápidamente neutralizado por amenazas, miedo y desesperanza. La ausencia del Estado de derecho y la falta de políticas preventivas integrales agravan aún más la situación, dejando a las nuevas generaciones expuestas a patrones de violencia que se reproducen sin freno.

Adolescencia bajo presión: identidad y desarrollo en crisis

La adolescencia es, por definición, una etapa de búsqueda. Los jóvenes construyen su identidad explorando quiénes son, a qué grupos pertenecen y qué valores los guían. Ese proceso, ya de por sí complejo, se vuelve especialmente vulnerable cuando transcurre en entornos hostiles.

Un ambiente escolar marcado por el bullying, los conflictos entre pares, métodos pedagógicos obsoletos y dinámicas autoritarias combinado con una realidad social cargada de inseguridad, incertidumbre económica y narrativas nocivas no es solo un inconveniente: es un factor de riesgo activo para la salud mental y el desarrollo emocional del adolescente.

 

¿Qué podemos hacer? Intervención integral desde la escuela

Enfrentar esta crisis requiere mucho más que sanciones o medidas de seguridad reactivas. La prevención efectiva parte de comprender al adolescente en su totalidad: su historia, sus emociones, sus vínculos y el entorno que lo rodea. Desde Sociedad Educadora, proponemos cinco ejes de intervención:

 

 

Estos cinco ejes no son pasos aislados: forman parte de un cambio de paradigma escolar que coloca al adolescente en el centro. Una escuela que escucha, que empodera y que forma ciudadanos es la respuesta más poderosa frente a la violencia.

 

 

Referencias

Conde Flores, S. L. (2014). La violencia y la cultura de la calle entran a la escuela: acciones y reacciones. Sinéctica, (42), 1-21. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-109X2014000100002

Diario de Morelos. (2026, abril 7). Escándalo en escuela mexicana: Una profesora le confiscó el celular… [Publicación en X]. https://x.com/diariodemorelos/status/2041696382562566420

Los casos de ataques en escuelas y violencia en el aula que han marcado a México. (2026, marzo 27). Vanguardia. https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/los-casos-de-ataques-en-escuelas-y-violencia-en-el-aula-que-han-marcado-a-mexico-HO19715626

Investigación alerta por aumento de hechos violentos en escuelas públicas de México. (2026, abril 6). Debate. https://www.debate.com.mx/sinaloa/investigacion-alerta-por-aumento-de-hechos-violentos-en-escuelas-publicas-de-mexico-20260406-0234.html

INEGI. (2025). Estadísticas sobre Personas Adolescentes en Conflicto con la Ley. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/epacol/EPACOL_RR.pdf

Sociedad Educadora. (2025). Índice de Probabilidad de Consumo (IGPC).



 

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Juventud en alerta: el impacto del fentanilo en niñas, niños y adolescentes

 

Recientemente, el 3 de marzo de 2026, una menor de 16 años ingresó al Hospital Pediátrico de Sinaloa por diversos malestares; posteriormente, falleció a causa de una presunta intoxicación por fentanilo. Este hecho nos genera una profunda preocupación debido a las múltiples interrogantes que lo rodean: ¿cómo ocurrió el consumo?, ¿fue voluntario o accidental? De haber sido accidental, ¿cómo llegó a manos de una menor una sustancia tan letal y adictiva como el fentanilo? Y, en caso de haber sido voluntario, ¿dónde y cómo la adquirió?

Estas preguntas se vuelven aún más relevantes al considerar que no se trata de un caso aislado, sino de un fenómeno que se ha replicado no sólo en Sinaloa, sino en todo el país.

En 2022, un niño de 3 años se intoxicó por consumo de fentanilo en Culiacán mientras visitaba una vivienda con su familia; minutos después, fue trasladado de urgencia debido a complicaciones en su salud. Asimismo, en 2023, también en Sinaloa, dos menores ingresaron al Hospital Pediátrico por intoxicación con esta sustancia; uno de ellos, de apenas un año, falleció.

Tan solo en 2022, 51 menores fueron atendidos en hospitales sinaloenses por envenenamiento o intoxicación. En 2023, la cifra aumentó a 57 casos, destacando intoxicaciones por cocaína, cannabis y fentanilo. En otro punto del país, el 16 de febrero del presente año, en Puebla, 10 menores de entre 2 y 11 años resultaron intoxicados; uno de ellos dio positivo a fentanilo tras pruebas toxicológicas.

Como puede observarse, no se trata de hechos aislados. La recurrencia de estos casos evidencia la urgencia de atender una tendencia creciente: la disponibilidad de drogas como el fentanilo y su impacto en la población infantil y adolescente.

 

El contexto cotidiano, fentanilo y normalización

No es posible comprender el aumento en los casos de consumo de fentanilo en niños y adolescentes sin considerar un elemento clave: la disponibilidad de la sustancia en su entorno cotidiano, así como la normalización de su consumo, asociada a una baja percepción de riesgo y al desconocimiento de sus efectos.

Por un lado, el fentanilo se ha convertido en una de las drogas más consumidas en Estados Unidos, y su tráfico se ha consolidado como una actividad altamente rentable para el narcotráfico mexicano. Su popularidad radica en sus múltiples formas de consumo y en su potencia, hasta 50 veces mayor que la de otros opiáceos.

No obstante, también es importante reconocer su uso médico. Aun así, su alta capacidad adictiva implica riesgos significativos, ya que su presencia —incluso legal— puede representar un peligro en entornos donde hay niños y adolescentes.

En febrero de este año, se registró una tasa de 1.12 denuncias por cada 100 mil habitantes por narcomenudeo en Sinaloa. En 2024, autoridades de seguridad aseguraron 20 millones de dosis de fentanilo en el estado; además, en lo que va del presente año, elementos de la Marina decomisaron en el Aeropuerto de la Ciudad de México un kilogramo de precursores químicos, equivalente a aproximadamente un millón de dosis.

Estos datos evidencian la amplia disponibilidad de la sustancia, tanto en su producción como en su distribución. La alta oferta por parte de los cárteles constituye, en consecuencia, un factor de riesgo determinante para niñas, niños y adolescentes, quienes, en contextos de vulnerabilidad, pueden tener contacto temprano con entornos marcados por la violencia y el consumo. Esto favorece la normalización y disminuye la percepción del peligro.

A esta normalización se suma el desconocimiento sobre sus efectos. El fentanilo es un potente opioide sintético altamente adictivo que puede provocar:

 

La presencia del fentanilo en contextos cotidianos —ya sea por tráfico, almacenamiento, producción o uso médico sin supervisión adecuada— incrementa el riesgo de acceso, tanto accidental como intencional, especialmente cuando no existe información clara sobre sus consecuencias.

Factores de vulnerabilidad en la adolescencia

En el caso de las y los adolescentes, el consumo no puede explicarse únicamente por la accesibilidad o la normalización. A diferencia de la infancia, donde predominan los accidentes o descuidos, en la adolescencia intervienen factores personales y contextuales más complejos, relacionados con el desarrollo de la identidad.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran:

 

De acuerdo con el Índice de Probabilidad de Consumo de Sociedad Educadora, estos factores influyen directamente en la toma de decisiones y en la capacidad de afrontamiento del adolescente.

Al llamado de la prevención

La presencia del fentanilo en los patrones de consumo infantil y adolescente refleja una transformación preocupante. Anteriormente, el primer contacto con sustancias se daba principalmente con drogas legales restringidas para menores, como el alcohol y el tabaco. Sin embargo, la influencia de la narcocultura y la evolución en las dinámicas de distribución han modificado este panorama.

Hoy, la prevención enfrenta un contexto más complejo, donde la disponibilidad y la peligrosidad de las sustancias han superado las estrategias tradicionales. Por ello, es fundamental fortalecer modelos de prevención integrales que generen redes de apoyo efectivas para niñas, niños y adolescentes en situación de riesgo.

Reconocer las condiciones de vulnerabilidad en las que crecen muchas y muchos jóvenes permitirá enfocar esfuerzos en herramientas clave: información veraz sobre los efectos de las drogas sintéticas, desarrollo de habilidades socioemocionales y fortalecimiento de entornos familiares y escolares protectores.

Referencias

  1.  Coordinación General del Consejo Estatal de Seguridad Pública. (2026, febrero). Diagnóstico febrero 2026. https://coordinaciongeneralcesp.org.mx/wp-content/uploads/2026/03/CG_CESP_Diagnostico_Feb_2026-vf.pdf
  2.  Drug Enforcement Administration. (s. f.). Fentanilo. https://www.dea.gov/es/factsheets/fentanilo
  3.  Instituto Belisario Domínguez. (s. f.). Algunos aspectos sobre el fentanilo fabricado ilícitamente. http://bibliodigitalibd.senado.gob.mx/bitstream/handle/123456789/6081/TE_109_Fentanilo_il%c3%adcito.pdf
  4.  Milenio. (s. f.). Investigan muerte de menor en Hospital Pediátrico de Sinaloa por presunto fentanilo. https://www.milenio.com/estados/muere-adolescente-sinaloa-investigan-intoxicacion-fentanilo
  5.  Noroeste. (s. f.). Niño de 3 años se intoxica en Culiacán con presunta droga. https://www.noroeste.com.mx/seguridad/nino-de-3-anos-se-intoxica-en-culiacan-con-presunta-droga-DD2948995
  6.  Reforma. (s. f.). Se intoxican 2 niños con fentanilo en Culiacán; uno muere. https://www.reforma.com/se-intoxican-2-ninos-con-fentanilo-en-culiacan-uno-muere/ar2705142
  7.  Revista Espejo. (2024, agosto 12). Cada vez hay más niños en hospitales de Sinaloa intoxicados por drogas. https://revistaespejo.com/2024/08/12/cada-vez-hay-mas-ninos-en-hospitales-de-sinaloa-intoxicados-por-drogas/
  8.  Secretaría de Marina. (s. f.). En el AICM, autoridades federales aseguran un paquete con fentanilo enviado desde un país asiático. https://www.gob.mx/semar/prensa/en-el-aicm-autoridades-federales-aseguran-un-paquete-con-fentanilo-enviado-desde-un-pais-asiatico-416975
  9.  Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. (s. f.). El Gabinete de Seguridad en Sinaloa detuvieron a dos hombres y se realizó el aseguramiento histórico de fentanilo. https://www.gob.mx/sspc/prensa/el-gabinete-de-seguridad-en-sinaloa-detuvieron-a-dos-hombres-y-se-realizo-el-aseguramiento-historico-de-fentanilo
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Si los adolescentes ya no están tomando alcohol, ¿qué están consumiendo entonces?

 

En los últimos años, algo ha cambiado en el consumo adolescente. Los datos nacionales lo muestran y el trabajo en campo lo confirma: la intención de consumo de alcohol y otras sustancias tradicionales ha disminuido. A primera vista, esto podría parecer una buena noticia. Sin embargo, en Sociedad Educadora pronto entendimos que esa lectura, por sí sola, no era suficiente.

No porque los datos sean incorrectos, sino porque no alcanzan a explicar el nivel de malestar emocional que estamos observando en las nuevas generaciones.

Lo que hemos observado desde 2022

Al comparar cómo iniciamos en 2022 y cómo se encuentran hoy las distintas generaciones de niñas, niños y adolescentes que han participado en el taller Momento de Decisión, observamos reducciones concretas y consistentes en la intención de consumo de las sustancias que históricamente han sido de inicio. No se trata de los mismos participantes a lo largo del tiempo, sino de cohortes distintas que, año con año, ingresan a primaria alta y secundaria y reciben el taller en momentos clave de su desarrollo.

Este análisis generacional nos permite identificar un cambio de tendencia: cada nueva generación con la que trabajamos presenta una menor intención de consumo que la generación anterior, bajo un mismo enfoque preventivo.

En términos concretos, los resultados muestran que:

 

Estos datos reflejan algo más que menos intención de consumo: muestran un cambio en la forma en que las y los estudiantes evalúan el riesgo y toman decisiones. A lo largo de estos años hemos confirmado que, cuando se fortalecen las habilidades socioemocionales, se reconocen los factores de riesgo y de protección y se analizan situaciones reales de presión social, la decisión de consumir deja de ser automática.

¿Por qué esta lectura no es suficiente?

Aun con estos avances, hay una realidad que no podemos ignorar: estamos frente a generaciones que presentan un mayor padecimiento en términos de salud mental.

Por primera vez, la ENCODAT incorpora un apartado amplio sobre salud mental, lo que permite dimensionar la magnitud del problema a nivel nacional. Los resultados muestran que las y los adolescentes presentan mayores niveles de malestar psicológico que la población adulta y concentran las prevalencias más altas de:

  • Ideación suicida,
  • Intentos de suicidio,
  •  y exposición a violencia física, emocional o sexual.

Estos indicadores son todavía más elevados en mujeres adolescentes, quienes también reportan mayores niveles de malestar psicológico en comparación con los hombres.

Este cruce de información es fundamental: aunque la intención de consumo de ciertas sustancias disminuya, el malestar emocional va en aumento. Y cuando el malestar crece, el riesgo no desaparece; busca otras formas de expresión.

El consumo que no se ve

Durante estos años de trabajo continuo, mientras los indicadores tradicionales bajaban, comenzamos a identificar otro fenómeno en escuelas y espacios educativos: cada vez es más difícil identificar cuándo un adolescente está consumiendo algo.

Hoy el consumo no siempre tiene olor, no deja señales evidentes y no se asocia necesariamente con una sustancia reconocible. Puede ser silencioso, cotidiano y socialmente aceptado, lo que dificulta su detección temprana.

Sustancias que no parecen sustancias

Uno de los focos de alerta más claros es la aparición de productos que no se perciben como drogas, pero que activan mecanismos de dependencia.

Los nicotine pouches, por ejemplo, son pequeñas bolsas de nicotina que se colocan en la encía. No generan humo, no dejan olor y permiten consumir sin ser detectados, lo que los vuelve especialmente atractivos para adolescentes.

A esto se suman las llamadas “barritas energéticas”, de las que hemos empezado a escuchar directamente a estudiantes de secundaria. Las mencionan como productos que consumen porque “les dan energía”, pero no saben con claridad qué contienen, en qué dosis ni qué efectos pueden provocar. Justamente por eso, desde Sociedad Educadora hemos comenzado a indagar con mayor profundidad de qué se trata este consumo, qué productos están circulando y cómo están siendo percibidos por niñas, niños y adolescentes. El consumo ocurre sin información, sin conciencia y sin una percepción clara de riesgo, lo que lo vuelve especialmente preocupante.

La adicción que no deja rastro físico

Paralelamente, está identificada otra forma de consumo que rara vez se nombra como tal: la dependencia a redes sociales y plataformas de juego.

No se trata únicamente del tiempo frente a la pantalla. Se trata de dinámicas diseñadas para generar recompensa inmediata, permanencia constante y dificultad para desconectarse. En niñas, niños y adolescentes con altos niveles de ansiedad, tristeza o estrés, estas plataformas se convierten en espacios para evadir o regular el malestar emocional.

Plataformas como Roblox concentran estímulos constantes, interacción social y refuerzos inmediatos. No dejan rastro físico, pero sí impactan el sueño, la atención, la regulación emocional y la toma de decisiones.

El verdadero riesgo hoy

Hoy no siempre sabemos identificar qué está consumiendo un adolescente. Puede no ser alcohol, puede no ser una droga ilegal, pero sí puede estar cumpliendo la misma función: aliviar, estimular, desconectarse o escapar del malestar.

Y cuando hablamos de niñas, niños y adolescentes que presentan mayores niveles de ideación suicida, exposición a violencia o malestar psicológico, el consumo silencioso se vuelve todavía más riesgoso.

Prevenir hoy exige mirar el malestar, no solo la sustancia

Los resultados que hemos observado desde 2022 confirman que la prevención basada en habilidades funciona. Pero también nos dejan claro que no basta con medir cuánto alcohol se consume.

Necesitamos entender qué está ocupando su lugar, especialmente en contextos donde el padecimiento emocional es cada vez mayor.

Por eso, desde Sociedad Educadora, estamos comenzando a profundizar la investigación sobre estas nuevas formas de consumo silencioso, aquellas que no siempre se nombran, no siempre se ven y no siempre se regulan, pero que están profundamente vinculadas con la salud mental de las nuevas generaciones.

Porque cuando el malestar crece,
el consumo no desaparece: cambia de forma.

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¿Qué presente le estamos garantizando a nuestras infancias en México?

 

Cuando una niña de diez años da positivo a fentanilo después de comer un tamal, el problema ya no puede explicarse como un accidente. Tampoco como un hecho aislado. Es una señal de alerta que obliga a mirar de frente una realidad incómoda: las infancias en México están creciendo en entornos cada vez más expuestos a la violencia y a las drogas, incluso en los espacios más cotidianos.

El 17 de febrero de 2026, siete niñas y niños de entre dos y once años resultaron intoxicados en Huauchinango, Puebla, luego de consumir tamales comprados en un puesto ambulante. La mayoría fue dada de alta tras recibir atención médica, pero una niña permaneció hospitalizada al confirmarse la presencia de fentanilo en su organismo. Una sustancia diseñada para uso médico altamente controlado, hoy convertida en uno de los opioides más letales que circulan de manera ilegal.

Ese dato, por sí solo, debería bastar para detener cualquier intento de minimizar lo ocurrido.

Cuando hablar de “accidentes” deja de tener sentido

Con frecuencia, hechos como este se explican desde la lógica del descuido o la mala fortuna. Se habla de errores, de fallas humanas, de situaciones extraordinarias. Sin embargo, cuando se observa el contexto completo, esa narrativa empieza a resquebrajarse.

No estamos ante un alimento simplemente en mal estado ni frente a una reacción inesperada del cuerpo de una niña. Estamos ante la presencia de una droga sintética de altísimo riesgo, una sustancia que hoy circula con tal normalidad que ha logrado infiltrarse incluso en los espacios más comunes de la vida diaria. Un entorno donde una infancia debería estar protegida, no expuesta.

La pregunta, entonces, deja de ser únicamente cómo ocurrió y se transforma en algo mucho más inquietante: ¿por qué es posible que ocurra?

Puebla no es una excepción

El caso de la niña intoxicada con fentanilo no es un hecho aislado ni exclusivo de una región del país. En los últimos años, distintos estados han registrado situaciones similares que muestran un patrón preocupante.

Recordemos que el año pasado, en Sinaloa, específicamente en el municipio de nueva creación, Eldorado, al menos catorce niñas y niños resultaron intoxicados tras consumir alimentos durante un convivio escolar que posteriormente dieron positivo a metanfetaminas. A ello se suma un contexto aún más grave: el aumento sostenido de la violencia letal contra menores de edad.

De acuerdo con datos de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y de la Fiscalía General del Estado, alrededor de 100 niñas, niños y adolescentes permanecen desaparecidos, mientras que los homicidios de menores aumentaron de 58 casos en 2023 a 90 en 2025, en su mayoría cometidos con armas de fuego. Estas cifras no son abstractas: representan vidas interrumpidas, familias devastadas y comunidades enteras marcadas por la normalización del miedo.

No es solo Culiacán. Es México.

Cuando se observan estos hechos en conjunto, resulta evidente que no se trata de una crisis localizada. La intoxicación de menores con drogas sintéticas, el aumento de homicidios infantiles y la exposición cotidiana a la violencia no distinguen fronteras estatales.

Hablar de “casos aislados” se vuelve insostenible cuando los mismos patrones se repiten en distintos puntos del país, con distintas sustancias, pero con las mismas víctimas. Las infancias y juventudes mexicanas están creciendo en un entorno donde el riesgo se ha vuelto parte del paisaje.

Las fallas que no podemos seguir ignorando

Esta realidad pone en evidencia fallas profundas. Fallas en la protección efectiva de niñas, niños y adolescentes. Fallas en las estrategias de prevención de adicciones, que no alcanzan a responder a la velocidad con la que se expanden las drogas sintéticas. Fallas en la seguridad de los espacios comunitarios, escolares y familiares.

Pero también revela algo más inquietante: la normalización de lo inaceptable. La idea de que la violencia y las drogas son un problema inevitable, algo con lo que simplemente hay que aprender a convivir.

No basta con investigar los hechos cuando el daño ya está hecho. No basta con deslindar responsabilidades una vez que una niña ha sido hospitalizada o un niño ha perdido la vida. Garantizar el bienestar de las infancias no es un tema secundario ni una promesa a largo plazo: es una obligación urgente.

Porque cuando una niña termina intoxicada con fentanilo, cuando un niño muere por una bala, cuando una adolescencia se pierde entre la violencia y las drogas, la pregunta deja de ser qué pasó.

La pregunta es otra, mucho más incómoda y necesaria:

¿Qué presente y qué futuro les estamos garantizando a nuestras infancias en México?
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