En Fundación Sociedad Educadora sostenemos que las organizaciones como la nuestra tenemos la responsabilidad de profesionalizarnos, cumplir con la normatividad y acreditar nuestras condiciones legales, fiscales y de seguridad. Ese compromiso hizo posible llevar el programa Momento de Decisión Aprende a 46 niñas, niños y adolescentes vinculados al Sistema DIF Sinaloa.
¿Qué debe demostrar una organización de la sociedad civil antes de poder trabajar, por ejemplo, con niñas, niños o adolescentes vinculados a una institución pública? Éste es el proceso que atravesamos en Fundación Sociedad Educadora y que, en mayor o menor medida, deben atravesar todas las organizaciones de su tipo.
Una responsabilidad que toda organización de la sociedad civil debe asumir
Para nosotros, la prevención no se agota en el salón de clases: también implica asumir la responsabilidad que tiene toda organización de la sociedad civil de operar con formalidad, mostrando con documentos, no solo con buenas intenciones que somos una organización legalmente constituida y al corriente con nuestras obligaciones.
Esa formalidad no se declara, se acredita. Antes de que comenzara cualquier colaboración, integramos un expediente que demuestra que existimos legalmente, que estamos al corriente con nuestras obligaciones fiscales, que contamos con nuestra Clave Única de Inscripción (CLUNI) ante el Registro Federal de las Organizaciones de la Sociedad Civil, y que quien nos representa legalmente puede acreditarlo.
Es, en conjunto, la manera en que una organización civil acredita su formalidad ante una institución pública: no basta con tener buenas intenciones, hay que poder demostrarlas.
Más allá de los documentos
No solo nos mantenemos actualizados en temas de prevención de adicciones y salud emocional: también nos hemos capacitado y hemos preparado nuestras instalaciones para actuar ante situaciones de riesgo y emergencia, como incendios, sismos y evacuaciones.
Para nosotros, eso no es un trámite adicional: es parte de lo que implica trabajar de forma responsable con niñas, niños y adolescentes. Contar con las condiciones y la preparación para protegerlos también es, a nuestra manera, una forma de prevención.
Una acreditación específica ante el DIF Sinaloa
Además de estas obligaciones generales, buscamos algo más específico: acreditarnos ante el Sistema DIF Sinaloa como una organización autorizada para impartir talleres de prevención a niñas, niños y adolescentes en el estado. Solicitamos esa acreditación, y nos fue concedida después de un proceso que incluyó, en junio de 2026, una visita de personal del DIF a nuestras oficinas en Culiacán, donde conocieron de cerca nuestra metodología.
De acuerdo con la constancia que la Dirección General del DIF Sinaloa expidió tras esa visita, se verificó que nuestras actividades correspondían con nuestro objeto social y nuestros estatutos, y se constató la operación de tres programas específicos: Momento de Decisión Aprende, dirigido a estudiantes de quinto y sexto de primaria y de secundaria; Momento de Decisión Consciente, dirigido a madres, padres y personas cuidadoras; y Momento de Decisión Formativo, dirigido a docentes. Es, además, una acreditación que debe renovarse cada tres años.
A partir de esa acreditación se dio una alianza que nos permitió llevar nuestros talleres tanto a niñas, niños y adolescentes vinculados al DIF, como al personal que trabaja directamente con ellos.
De la confianza a la intervención
Ese conocimiento mutuo se tradujo en algo concreto: entre el 10 y el 21 de agosto de 2026, trabajamos directamente con 46 niñas, niños y adolescentes del Sistema DIF Sinaloa. No fue un grupo homogéneo ni un taller genérico: los participantes se organizaron en tres grupos por edad 13 de 10 a 12 años, 14 de 13 a 15 años y 19 de 16 a 18 años y cada uno recorrió los mismos ejes temáticos con actividades, lenguaje y dinámicas ajustadas a su etapa de desarrollo.
Esa distinción no es un detalle menor. Lo que le hace sentido a una niña de 11 años sobre reconocer sus emociones no es lo mismo que lo que necesita escuchar un adolescente de 17 sobre tomar decisiones bajo la presión de su entorno. Diseñar la intervención por grupos de edad es, en sí mismo, parte de la metodología que el DIF conoció durante su visita a nuestras oficinas.
Prevenir también es fortalecer habilidades
A lo largo de las sesiones se trabajaron seis ejes: autoestima, vida saludable, resiliencia, información sobre drogas, factores de riesgo y protección, y toma de decisiones. Ninguno se aborda de forma aislada: nuestra apuesta con Momento de Decisión Aprende es que niñas, niños y adolescentes primero aprendan a reconocer lo que sienten, después identifiquen los riesgos de su entorno y, finalmente, cuenten con herramientas concretas para decidir mejor frente a ellos.
Es una diferencia de fondo frente a los programas que reducen la prevención a informar sobre sustancias. En el nuestro, la información sobre drogas es solo uno de seis componentes; el resto busca fortalecer lo que en el sector se conoce como factores de protección: autoestima, resiliencia y habilidades para relacionarse y resolver conflictos sin recurrir a conductas de riesgo.
Para Mario Miguel Ruiz Gambino, cuidador del área escolar de niños en el Sistema DIF, el valor está en algo más simple y, a la vez, más profundo: contar con información oportuna cambia lo que alguien hace cuando se enfrenta a una situación de riesgo. «Esta información vale mucho porque ayuda a prevenir muchos casos en los que uno no sabe cómo actuar, y teniendo información se pueden tomar decisiones correctas», dice.
Llevar la prevención a quienes acompañan a la niñez
Nuestra metodología no solo se dirige a niñas, niños y adolescentes: también busca fortalecer a quienes los acompañan todos los días. Por eso, del 26 de agosto al 3 de septiembre, impartimos Momento de Decisión Formativo nuestro taller de prevención de adicciones dirigido a docentes y personal que trabaja directo con la niñez a 25 profesionistas de PANNASIR.
PANNASIR es el Programa de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes en Situación de Riesgo, operado por el Sistema DIF Estatal y municipal, que a través de pláticas, conferencias y talleres preventivos en escuelas primarias y secundarias, además de actividades para madres y padres de familia, busca contribuir al desarrollo personal, familiar y educativo de menores de 18 años en situación de riesgo y condiciones de marginación.
En la capacitación participaron trabajadores sociales, psicólogos, médicos, enfermeros y otros perfiles que acompañan de cerca a niñas, niños y adolescentes, con distintas edades y trayectorias profesionales, desde quienes están comenzando su camino laboral hasta quienes cuentan con varios años de experiencia.
A la clausura del taller asistieron autoridades del Sistema DIF Sinaloa, encabezadas por Faviola Biridiana Cárdenas Quiñonez, Procuradora de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Sinaloa, y Alicia Blancarte Espinoza, Coordinadora Estatal del programa PANNASIR. También estuvieron presentes María Eugenia López Ortega, Directora de Casa Cuna, y Yeraidina Gaxiola Montoya, Coordinadora del Voluntariado DIF.
Educarnos para prevenir
Nuestra experiencia es también un recordatorio de que la sociedad civil tiene una responsabilidad que va más allá de la buena voluntad: profesionalizarnos, cumplir con la normatividad y demostrar que contamos con las condiciones necesarias para trabajar con población, sobre todo cuando se trata de niñas, niños y adolescentes. Cuando ese cumplimiento se combina con la confianza de una institución pública y una metodología orientada a la prevención, el resultado son procesos como este: 46 historias, y ahora 25 profesionistas más preparados, que tuvieron un espacio para conocerse, reconocer lo que sienten y decidir mejor.
