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¿A poco ya son legales los brownies de marihuana? Esto es lo que realmente resolvió la Corte

 
“¿A poco ya son legales los brownies de marihuana?”

Si también te encontraste con este titular en redes, seguramente te quedaste con la misma pregunta que nosotros.

Y como en Fundación Sociedad Educadora creemos que para prevenir también hay que informarnos, nos dimos a la tarea de revisar un poquito más a fondo qué fue lo que realmente resolvió la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Y la respuesta es: sí, pero… no exactamente como suena.

¿Entonces qué pasó?

El pasado 10 de septiembre, la SCJN resolvió que una persona que cuenta con una autorización para el autoconsumo recreativo de cannabis puede preparar alimentos con cannabis o THC para su propio consumo.

Sí, esto puede incluir preparaciones como brownies, galletas u otros alimentos.

Pero hay una palabra que cambia completamente la historia:

Autoconsumo.

La resolución no significa que ahora puedas vender brownies con THC, abrir una cafetería de “edibles” o comenzar a repartirlos.

Lo que la Corte reconoció es que, dentro de una autorización de autoconsumo recreativo, preparar alimentos con cannabis para consumo personal puede formar parte de ese uso autorizado.

Entonces, ¿qué sí y qué no?

Para hacerlo más sencillo:

 
Pero… ¿qué pasa cuando un brownie contiene THC?

Aquí hay otra parte importante de la conversación.

El THC, cuyo nombre completo es tetrahidrocannabinol, es uno de los principales compuestos psicoactivos del cannabis.

Que el cannabis se encuentre dentro de un alimento no significa que sus efectos desaparezcan.

Al consumirlo, una persona puede experimentar alteraciones en la percepción, la coordinación, la atención y la memoria. También pueden presentarse somnolencia, mareos, ansiedad, confusión o paranoia, dependiendo de la cantidad y de las características de cada persona.

Y hay algo que diferencia a los comestibles de otras formas de consumo: sus efectos pueden tardar más en aparecer.

Esto puede hacer que una persona piense que “no le hizo nada” y consuma más, sin saber que los efectos todavía pueden presentarse después.

Además, la cantidad de THC puede variar entre productos y preparaciones, por lo que no todos los alimentos con cannabis producen necesariamente la misma experiencia o intensidad de efectos.

Y ojo, una idea muy sencilla que vale la pena recordar:

 
Que venga en forma de brownie no cambia lo que contiene.

Si contiene THC, el cuerpo sigue recibiendo THC.

 
Legal no significa inofensivo

Y aquí viene algo que también nos parece importante recordar:

Que algo esté permitido o regulado no significa que sea inofensivo.

El alcohol y el tabaco son dos ejemplos que conocemos bien.

Son productos legales para personas mayores de edad y, al mismo tiempo, están sujetos a regulaciones y restricciones. Que una persona adulta pueda comprar una cerveza o un producto de tabaco no significa que puedan venderse libremente a niñas, niños y adolescentes ni que sean productos sin riesgos.

Y los datos nos ayudan a entender por qué es importante hablar de esto.

De acuerdo con el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones, tan solo en México, durante 2021, se registraron 3,631 muertes relacionadas directamente con el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, lo que representó una tasa de 2.8 muertes por cada 100 mil habitantes.

De estas sustancias, el alcohol fue el que estuvo relacionado con la mayor cantidad de muertes, con una tasa de 2.2 por cada 100 mil habitantes.

Estos datos no significan que todas las personas que consumen alguna de estas sustancias desarrollarán necesariamente un problema, pero sí nos recuerdan algo importante: que una sustancia sea legal no significa que esté libre de riesgos.

Por eso, cuando hablamos de prevención, no basta con quedarnos con las palabras “legal” o “ilegal”.

También necesitamos preguntarnos:

¿Para quién está permitido?
¿Bajo qué condiciones?
¿Cuáles son sus límites?
¿Qué riesgos existen?

 
¿Y qué pasa con niñas, niños y adolescentes?

Este punto es especialmente importante.

Las autorizaciones relacionadas con el autoconsumo recreativo tienen restricciones y su ejercicio no debe realizarse frente a menores de edad ni afectar a terceras personas.

Por eso, que una práctica esté permitida para una persona adulta bajo determinadas condiciones no significa que sea apropiada para niñas, niños o adolescentes.

Además, cuando hablamos de cannabis o THC, la información se vuelve todavía más importante.

En niñas, niños y adolescentes el tema requiere mayor atención, ya que su cerebro continúa en desarrollo. El consumo de cannabis durante esta etapa puede afectar procesos relacionados con la atención, la memoria, el aprendizaje y la toma de decisiones.

Por eso, cuando hablamos de prevención, informar sobre los posibles efectos también es una forma de proteger.

 
Entonces… ¿qué fue lo que realmente pasó?

No, no abrieron una tienda de brownies con THC en cada esquina. 😅

La Corte reconoció que una persona adulta con la autorización correspondiente puede preparar alimentos con cannabis o THC como parte de su autoconsumo recreativo.

No autorizó su venta ni su distribución general.

Y desde Fundación Sociedad Educadora creemos que entender estas diferencias también forma parte de la prevención.

Porque prevenir no es solamente decir “sí” o “no”.

Es informarnos, reconocer los riesgos, entender los límites y contar con herramientas para tomar decisiones más conscientes.

Así que la próxima vez que veas un titular que diga “ya son legales los brownies de marihuana”…

date unos minutos para leer la letra pequeña. 👀

#EducarParaPrevenir

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