De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año más de 700 mil personas mueren por suicidio en el mundo. El 73 % de estas defunciones ocurre en países en vías de desarrollo, como México, y el suicidio se ha consolidado como la tercera causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años. Estas cifras no son hechos aislados: el aumento de los suicidios está estrechamente vinculado con el incremento sostenido de los padecimientos de salud mental a nivel global.
Factores como la ansiedad, el estrés crónico, la incertidumbre económica, la violencia, la inseguridad y la fragilidad de los entornos comunitarios han intensificado una problemática que hoy representa un riesgo real de salud pública. De no revertirse esta tendencia, se corre el riesgo de enfrentar generaciones enteras atravesadas por depresión, ansiedad y conductas autolesivas desde edades cada vez más tempranas.
México y el deterioro de la salud mental
En México, durante 2024 se registraron más de 9 mil suicidios, lo que representa un incremento del 8.97% respecto a 2022. A ello se suma que, según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE 2021), la mitad de los hogares mexicanos reportó síntomas asociados a ansiedad, mientras que el 15 % manifestó síntomas depresivos persistentes.
Estas cifras reflejan un aumento acumulado del 143% en los problemas de salud mental desde inicios de los años 2000, lo que evidencia que los factores detonantes no solo persisten, sino que se han profundizado, impactando de manera directa a la niñez y adolescencia.
Factores que inciden en el suicidio
El suicidio es un fenómeno multifactorial. No responde a una sola causa, sino a la interacción de factores sociales, comunitarios, relacionales e individuales, cuya combinación varía según el contexto y la historia de vida de cada persona. Entre los factores más recurrentes se encuentran:
Comprender estos factores es indispensable para diseñar estrategias preventivas eficaces, especialmente en poblaciones jóvenes.
Sinaloa: una realidad que no puede ignorarse
En Sinaloa, la situación es particularmente preocupante. La entidad se encuentra por encima de la media nacional en casos de suicidio. Tan solo en 2024 se registraron 170 suicidios, de los cuales 152 correspondieron a hombres y 18 a mujeres. Desde 2022, el promedio anual se ha mantenido en 175 suicidios, una cifra sostenida que refleja la gravedad estructural del problema.
De manera paralela, la Secretaría de Salud de Sinaloa estima que más de 58 mil niñas, niños y adolescentes en el estado presentan algún trastorno mental, lo que coloca a esta población en una situación de alta vulnerabilidad.
Los datos del Índice Global de Probabilidad de Consumo (IGPC) refuerzan este panorama. En levantamientos realizados por Sociedad Educadora en escuelas primarias y secundarias públicas del estado, el 43% de adolescentes encuestados presenta indicadores de riesgo, tales como baja autoestima, dificultades en el manejo emocional, escasa tolerancia a la frustración y falta de confianza en sus cuidadores, variables estrechamente asociadas con ideación suicida y conductas autolesivas.
A este escenario se suman dinámicas socioambientales propias del estado, como la normalización de la violencia, la narcocultura, el abandono escolar y el persistente tabú en torno a la salud mental, que configuran un entorno propicio para el deterioro del bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes.
Escuchar a quienes viven el problema: la voz de niñas, niños y adolescentes
Frente a esta realidad, resulta fundamental subrayar un elemento clave: las niñas, niños y adolescentes no solo viven el problema, sino que están solicitando atención de manera explícita.
A través de los levantamientos del IGPC y al cierre de los talleres de prevención de adicciones que imparte Sociedad Educadora, estudiantes de primaria y secundaria han identificado carencias en materia de atención emocional y han señalado a la escuela como un espacio estratégico para la prevención. En este ejercicio, en el 50% de las escuelas atendidas, las y los estudiantes solicitaron directamente la intervención de profesionales en psicología dentro de sus planteles.
Este dato evidencia una relación directa entre la alta prevalencia de padecimientos de salud mental en niñas, niños y adolescentes y su demanda expresa de acompañamiento emocional en el entorno escolar. Las infancias y adolescencias están identificando sus propias necesidades y proponiendo respuestas desde su experiencia cotidiana.
Un llamado urgente a la prevención
El aumento sostenido de los problemas de salud mental y del suicidio en Sinaloa exige acciones inmediatas y coordinadas. Atender esta problemática desde la prevención es una responsabilidad colectiva.
A partir de lo expresado por niñas, niños y adolescentes, Sociedad Educadora hace un llamado a priorizar:
- La sensibilización social sobre el suicidio, libre de estigmas.
- Campañas de concientización dirigidas a NNA, familias y comunidades escolares.
- Programas de atención psicológica accesibles y permanentes.
- El establecimiento y difusión efectiva de líneas de ayuda.
- El diseño de una política integral de salud mental con enfoque preventivo.
- Talleres de capacitación para madres, padres, tutores y docentes.
Dar voz a niñas, niños y adolescentes no es solo escucharlos, sino convertir sus demandas en acciones concretas. Prevenir el suicidio es posible si se actúa a tiempo y si la salud mental se coloca como una prioridad pública.
Fuentes
Prevención del suicidio: un imperativo global, OMS; 2014 https://iris.paho.org/server/api/core/bitstreams/ce1717dc-ebc5-422c-bbd6-7ec6f34482f7/content
Vivir la vida, OMS; 2021 https://iris.paho.org/server/api/core/bitstreams/80c6c3eb-771a-4ee9-93e6-37f8b71be473/content
Defunciones registradas por suicidio por entidad federativa y causa según sexo, INEGI; 2025 https://www.inegi.org.mx/app/tabulados/interactivos/?pxq=Salud_Mental_07_6913431a-a0c5-496f-ba02-87f5fd985619
Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado, INEGI; 2021 https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/enbiare/2021/doc/enbiare_2021_presentacion_resultados.pdf
Índice de Probabilidad de Consumo, Sociedad Educadora; 2025

