Cuando la escuela carga sola lo que es de todos
La reciente propuesta de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de adelantar el periodo En menos de una semana, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció, defendió y canceló una propuesta para adelantar el fin del ciclo escolar 2025-2026 del 15 de julio al 5 de junio, argumentando el calor extremo en varias regiones del país y la logística del Mundial de Futbol 2026. Finalmente, tras más de cinco horas de reunión extraordinaria, las autoridades educativas acordaron por unanimidad mantener el calendario original sin cambios. Sin embargo, más allá del debate por las fechas, lo que reveló la polémica fue algo que muchas organizaciones como Sociedad Educadora observamos en el día a día: para muchas familias, la escuela cumple también la función de cuidado que el sistema económico y laboral no les permite asumir.
El propio Secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, lo reconoció en una rueda de prensa: «el sistema económico actual es insensible. Obliga a las familias a buscar dónde dejar a sus hijos para poder trabajar». Y añadió que «la escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo por conveniencia del mercado».
Más allá de la polémica, estas declaraciones abrieron una conversación necesaria sobre corresponsabilidad, jornadas laborales extenuantes y el rol desproporcionado que siguen asumiendo las mujeres como principales cuidadoras del hogar.
Lo que vivimos en Sociedad Educadora
En la práctica, esta realidad tiene un rostro muy concreto para quienes trabajamos en prevención con familias.
En 2025, nuestro taller Momento de Decisión Aprende llegó a 7,130 estudiantes, sensibilizándolos sobre los riesgos asociados al consumo de sustancias. Sin embargo, en el taller Momento de Decisión Consciente —diseñado específicamente para madres, padres y tutores— la participación fue de apenas 220 personas.

La diferencia no refleja desinterés. Refleja una realidad que quienes convocamos a familias conocemos bien: los horarios de trabajo no ceden, las jornadas son largas, y al final del día queda poco margen para sumarse a un taller, aunque se quiera. Las familias, en su mayoría, quieren estar. El sistema muchas veces no lo permite.
Estas cifras nos recuerdan que fortalecer la participación familiar en los procesos preventivos no es solo una meta pedagógica: es un desafío estructural que exige estrategias creativas, horarios accesibles y alianzas que vayan más allá de la escuela.
Lo que señala la evidencia
El informe Panorama de las políticas de apoyo a la crianza en México, publicado en febrero de 2025 por UNICEF México, refuerza esta lectura. El documento destaca la necesidad de promover modelos de crianza basados en el respeto, la comunicación y el acompañamiento emocional, e identifica desafíos persistentes en materia de coordinación institucional, financiamiento y sostenibilidad de las intervenciones.
Entre sus principales recomendaciones destacan:
- Mejorar la colaboración entre gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para garantizar una atención integral a las familias.
- Asegurar financiamiento sostenible y sensibilizar a tomadores de decisiones sobre la relevancia del bienestar infantil para el desarrollo del país.
- Profesionalizar al personal mediante capacitación y certificación continua, e implementar sistemas de evaluación basados en datos.
- Integrar una perspectiva de género para promover la corresponsabilidad en el cuidado y reducir desigualdades al interior de los hogares.
La conclusión es clara: la crianza no puede seguir siendo vista como un asunto privado. Es una responsabilidad compartida con impacto directo en el desarrollo social del país.
Una oportunidad para actuar juntos
Desde Sociedad Educadora, coincidimos con esta visión. El debate generado por las declaraciones del secretario Delgado es una oportunidad para recordar que la prevención funciona cuando las familias son parte activa del proceso, y para que la sociedad en su conjunto —empresas, instituciones, gobierno y organizaciones civiles— asuma su parte en crear las condiciones para que eso sea posible.
Las familias no están ausentes por elección. Están ausentes porque el sistema aún no las acompaña lo suficiente. Y eso, también, es algo que podemos cambiar.
¿Quieres saber más sobre nuestros talleres para familias? Escríbenos o visítanos en sociedadeducadora.org
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