Participa por una beca para el programa de Verano: Impulsando a los Futuros Líderes de México

Uno a Uno, Fundación Coppel y Fundación Sociedad Educadora impulsan la formación de la próxima generación de servidores públicos en el país.

Fundación Sociedad Educadora, Uno a Uno y Fundación Coppel te invitan a participar por una beca para la primera edición del “Programa de Verano: Impulsando a los Futuros Líderes de México”, orientado a la formación de la próxima generación de servidores públicos en el país.

Irving Salazar Gaxiola, director de Fundación Sociedad Educadora, explicó que la convocatoria va dirigida a jóvenes mexicanos cursando estudios universitarios con vocación de servicio público, compromiso social, liderazgo transformador y un historial académico sobresaliente.

Agregó que las actividades se realizarán del 4 al 19 de julio de 2025 en Washington D.C. y Ciudad de México, con actividades académicas en la Universidad de Georgetown y el Tecnológico de Monterrey, sede Mixcoac; además los participantes también asistirán a encuentros, conferencias, talleres y visitas institucionales.

En esta primera edición, indicó, se ofrecerán a 32 jóvenes universitarios mexicanos la oportunidad de participar en actividades académicas, de liderazgo y visitas institucionales para comprender los desafíos que enfrenta México en áreas prioritarias, desarrollar habilidades de liderazgo y conocer el funcionamiento de las principales instituciones públicas del país.

Puntualizó que el programa estará enfocado en tres áreas de formación prioritarias: Formación Académica, Formación en Liderazgo y Formación en Función Pública.

 

El cierre de la convocatoria es el próximo 09 de marzo y los seleccionados serán dados a conocer el 10 de abril

Requisitos:

  • Haber nacido en México y residir en el país.
  • Ser estudiante activa/o de cualquier carrera en alguna universidad en México y que, en fecha 30 de junio de 2025, hayas cursado más del 50% de tus estudios de licenciatura, sin que hayas finalizado tu carrera.
  • Tener entre 21 y 24 años cumplidos al 30 de junio de 2025.
  • No es requisito el dominio del idioma inglés, sin embargo, deberás contar con un buen expediente académico.
  • Analizar un proyecto o iniciativa en la que hayas participado para enfrentar una problemática social y sugerir cómo podría resolverse mediante la formulación de una política pública o a través de un programa implementado por una institución pública en México.
  • Deberás subir un video de máximo un minuto en YouTube donde expliques el porqué deberíamos seleccionarte para participar en el programa.
  • En caso de ser seleccionado, deberás contar con Visa americana (B1/B2) y pasaporte vigentes para realizar el programa. No obstante, puedes postularte incluso si aún no cuentas con estos documentos.
  • Para aplicar, completa el formulario de aplicación dando clic aquí  y deberás adjuntar toda la documentación solicitada.
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¿Cómo prevenir el ciberacoso?: garantizar un entorno digital y físico seguro para niñas, niños y adolescentes

El uso del internet ha crecido de manera exponencial en los últimos años, especialmente entre niñas, niños y adolescentes, lo que los vuelve más vulnerables a diversos riesgos, entre ellos el ciberacoso. A nivel nacional, el INEGI reporta que el 21% de los usuarios de internet han experimentado alguna situación de ciberacoso, y los datos en Sinaloa son alarmantes: el 67% de los menores encuestados por Fundación Sociedad Educadora en siete municipios reportaron haber sido víctimas de este delito.

Niñas, niños y adolescentes pasan hasta 7 horas al día en internet

Según los resultados de una encuesta aplicada por la fundación en escuelas de la región, muchos de estos menores pasan más de 7 horas diarias conectados a internet, ya sea navegando en redes sociales, viendo videos o jugando en línea. De acuerdo con el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) a nivel nacional, el tiempo frente a las pantallas oscila entre 6 y 8 horas.

Este tiempo prolongado de conexión incrementa la exposición a riesgos como el ciberacoso, el acceso a contenido inadecuado y la normalización de conductas dañinas en el entorno digital.

El ciberacoso: una amenaza silenciosa

El ciberacoso puede presentarse de distintas formas, desde comentarios despectivos en redes sociales hasta la difusión de imágenes o mensajes amenazantes. Lo preocupante es que puede ocurrir en cualquier momento, incluso cuando los menores están en sus hogares, lo que dificulta su detección y prevención.

Algunas de las formas más comunes de ciberacoso incluyen:

  • Difusión de mentiras y rumores
  • Publicación de fotografías vergonzosas sin consentimiento
  • Mensajes hirientes y amenazantes
  • Suplantación de identidad en línea

Además del daño emocional que estas prácticas generan, pueden aumentar la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes ante otros riesgos, como el consumo de sustancias o el aislamiento social.

El papel de la familia en la prevención

Desde Fundación Sociedad Educadora, se trabaja en instituciones educativas para fortalecer las habilidades socioemocionales de niñas, niños y adolescentes mediante diversos talleres. Sin embargo, el rol de madres, padres y cuidadores es clave en la prevención del ciberacoso.

Un compromiso de toda la sociedad

Garantizar un entorno digital y físico seguro para niñas, niños y adolescentes es una tarea que requiere del compromiso de familias, escuelas, organizaciones y sociedad en general. Desde Fundación Sociedad Educadora, se seguirá trabajando para brindar herramientas que fortalezcan la seguridad y el bienestar emocional de las infancias y adolescencias en Sinaloa.

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Impulsar el desarrollo socioemocional de la juventud, clave para prevenir su participación en el crimen organizado

La falta de acceso a educación de calidad, empleos bien remunerados y la desintegración del tejido social crea un ciclo de desesperanza y criminalidad: Fundación Sociedad Educadora

En México, el abandono y la falta de oportunidades para los jóvenes han creado un caldo de cultivo perfecto para que muchos se vean atraídos por el narcotráfico. Este fenómeno no es nuevo, pero su evolución y la incorporación alarmante de adolescentes y jóvenes adultos a las filas del crimen organizado merecen una reflexión profunda. 

Contexto de abandono y desesperanza

En ciudades como Culiacán, la incorporación de adolescentes y jóvenes al narcotráfico no solo responde a la falta de acceso a educación de calidad y empleos bien remunerados, sino también a un contexto más amplio de precarización y desesperanza. La desintegración de los tejidos sociales y familiares, combinada con un sistema que a menudo falla en proporcionar alternativas viables, crea un caldo de cultivo ideal para el narcotráfico.

El fenómeno del narcotráfico no es simplemente una cuestión de enriquecimiento rápido. Los jóvenes no solo buscan dinero; lo que les atrae es el acceso y la calidad de las sustancias, y la posibilidad de solventar su consumo personal. Esta dinámica revela que la participación en el narcomenudeo también responde a una búsqueda de satisfacción inmediata y de un horizonte de posibilidades que el Estado, por omisión o acción, les niega.

La atracción del narcomenudeo: incentivos y necesidades

El narcotráfico ofrece a los jóvenes algo que la sociedad y las instituciones no pueden: un sentido de pertenencia, empoderamiento y un horizonte de posibilidades. La participación en el narcomenudeo se convierte en una forma de reivindicación y agencia personal en un contexto de precarización de la vida y falta de opciones viables.

Estos jóvenes encuentran en el narcotráfico no solo una fuente de ingresos, sino también una serie de incentivos simbólicos. El reconocimiento de los pares, los encuentros sexuales, el consumo irrestricto de sustancias ilícitas, la fiesta, la adrenalina y el estatus de «macho alfa» o «hembra alfa» son aspectos atractivos que el narcomenudeo ofrece. En contraste, las instituciones sociales y el sistema en general parecen incapaces de ofrecer alternativas igualmente atractivas o empoderadoras.

La realidad del abandono y la desigualdad

Este abandono y la falta de oportunidades no solo aumentan la vulnerabilidad de los jóvenes, sino que también amplían las paradojas entre lo que deberían ser sus expectativas y las limitaciones impuestas por su realidad económica, social, política y cultural. La orfandad ciudadana y el desempoderamiento frente a gobiernos fallidos y clientelismo electoral agravan esta situación, creando un ciclo de desesperanza y criminalidad.

El narcomenudeo, al proporcionar un sentido de propósito y pertenencia, se convierte en una vía para que los jóvenes traten de revertir su condicionamiento limitativo. Aunque son conscientes de los riesgos y la estigmatización asociados con esta práctica, los incentivos de vida que ofrece el narcotráfico superan sus preocupaciones por la moralidad y la legalidad.

La clave está en las decisiones asertivas y el desarrollo socioemocional

La realidad de los jóvenes involucrados en el narcotráfico refleja una profunda crisis de abandono y falta de oportunidades. En este contexto, el desarrollo socioemocional emerge como una herramienta clave para prevenir la involucración en el crimen organizado y facilitar la reintegración de los jóvenes en riesgo.

 

El desarrollo socioemocional ayuda a los jóvenes a:

  1. Fomentar la autoconciencia y la autorregulación: reconocer y gestionar emociones permite tomar decisiones más informadas y evitar caminos destructivos.
  2. Promover habilidades de resolución de conflictos: manejar conflictos de manera constructiva y buscar soluciones pacíficas reduce la propensión a involucrarse en actividades ilícitas.
  3. Desarrollar una red de apoyo: crear espacios de apoyo y pertenencia es crucial para ofrecer alternativas al narcotráfico.
  4. Ofrecer alternativas y oportunidades: programas educativos y laborales que respondan a los intereses y talentos de los jóvenes son esenciales para brindar opciones viables.
  5. Reforzar la autoestima y el sentido de pertenencia: promover actividades que desarrollen habilidades y ofrezcan reconocimiento positivo contrarresta la atracción del narcotráfico.

Invertir en el desarrollo socioemocional no solo es una estrategia preventiva, sino un compromiso con el bienestar integral de nuestros jóvenes. Ofrecerles las herramientas necesarias para entenderse a sí mismos y tomar decisiones asertivas es fundamental para construir una sociedad más justa y segura. 

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Infancias viven con miedo; urge prevención de adicciones

En las calles, en la escuela y en sus propias casas, hay niñas y niños en Sinaloa que crecen en un ambiente donde la violencia es parte de su día a día. Incluso, el 92% de alumnas y alumnos encuestados por Sociedad Educadora expresó sentir miedo a su entorno.

En esta organización realizamos un análisis en 41 escuelas de Culiacán, Mazatlán, Ahome, Salvador Alvarado, Guasave, Navolato y Badiraguato, aplicando encuestas directamente en las aulas para conocer los factores de riesgo que influyen en la toma de decisiones de niñas y niños de entre 10 y 12 años. Este levantamiento de información forma parte de una investigación que comenzó en septiembre de 2024 y sigue en curso, los datos presentados aquí son hallazgos al corte de enero.

Los resultados hasta ahora son alarmantes y dejan en evidencia una realidad urgente: la violencia, la falta de espacios seguros y la escasa formación en habilidades socioemocionales están generando condiciones que pueden llevar a las infancias por caminos peligrosos, entre ellos, el consumo de drogas.

Crecen con miedo, sin saber cómo reaccionar

El miedo es una constante en la vida de estos niños y niñas. Un 92% de los alumnos encuestados confesó sentir miedo, un sentimiento que debería ser la excepción y no la norma en su desarrollo. Este miedo no es infundado: el 80% de los alumnos tiene claro que la violencia es un problema grave en su comunidad, lo que significa que la reconocen, la viven y la enfrentan diariamente.

A pesar de ello, no cuentan con herramientas para manejar estas emociones ni para defenderse en situaciones adversas. El 64% de los niños y niñas no sabe qué hacer si alguien más los hiere o los provoca, lo que los deja en una situación de vulnerabilidad. La falta de educación socioemocional los hace susceptibles a tomar decisiones impulsivas o a dejarse llevar por el entorno, aumentando el riesgo de que, en el futuro, busquen en las drogas una vía de escape para enfrentar su realidad.

Sin espacios seguros, sin oportunidades de prevención

Otro de los hallazgos relevantes es la falta de espacios recreativos y seguros. El 39% de los estudiantes afirmó que en su comunidad no existen lugares donde puedan realizar actividades de manera libre y sin peligro. Esto no solo limita su desarrollo y bienestar, sino que también los deja sin alternativas saludables para su tiempo libre, lo que los hace más propensos a involucrarse en situaciones de riesgo.

A esto se suma que antes de nuestra intervención, la mayoría nunca había participado en actividades para prevenir el consumo de drogas. Es decir, la información y herramientas para enfrentar estos desafíos no les han sido proporcionadas ni en la escuela ni en su comunidad.

Resistencia a la presión social: una oportunidad para la prevención

No todo es negativo. A pesar de las dificultades, un 23% de los estudiantes aseguró que puede resistir la presión de sus amigos para hacer cosas incorrectas. Este dato es clave porque demuestra que, aunque existen factores de riesgo, también hay fortalezas que pueden potenciarse con intervenciones adecuadas.

El desarrollo de habilidades socioemocionales es una de las estrategias más efectivas para prevenir conductas de riesgo. Aprender a manejar emociones, tomar decisiones responsables y resistir la presión del entorno son herramientas fundamentales para que niñas, niños y adolescentes puedan construir un futuro más seguro y libre de adicciones.

 
El vínculo entre violencia, salud mental y adicciones

Es imposible ignorar la relación entre la violencia y el impacto que esta tiene en la salud mental de las infancias. Cuando un niño crece con miedo, estrés y ansiedad sin saber cómo enfrentarlos, su salud emocional se deteriora. Los traumas generados por la violencia no solo afectan su bienestar en el presente, sino que también pueden ser la antesala de problemas más graves, como el consumo de drogas.

Cuando la violencia se normaliza en la vida de los infantes, la desesperanza se vuelve parte de su forma de ver el mundo. En ese contexto, las drogas pueden parecer una vía de escape, un refugio temporal para aliviar el miedo o la ansiedad. Es por eso que abordar estos problemas desde la infancia es crucial.

Prevención: una inversión urgente

Estos resultados refuerzan la necesidad de fortalecer programas de prevención de adicciones enfocados en la salud mental y el desarrollo socioemocional de la niñez. No se trata solo de advertir sobre los peligros de las drogas, sino de brindarles herramientas para que puedan enfrentar su realidad con resiliencia y tomar decisiones saludables.

Desde Sociedad Educadora, seguimos trabajando para cerrar estas brechas con programas como el  Taller Momento de Decisión Aprende, donde niñas y niños pueden aprender estrategias para manejar sus emociones, desarrollar su autoestima y fortalecer su capacidad para resistir la presión del entorno.

La prevención no es un lujo, es una necesidad. Si queremos que la niñez tenga un futuro libre de adicciones y violencia, debemos empezar hoy, asegurándonos de que cuenten con espacios seguros, información y herramientas para crecer con bienestar y esperanza.

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