Violencia y salud mental: lo que el caso del CCH revela sobre nuestras juventudes

 

El reciente suceso en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, uno de los planteles de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dedicado a la formación de jóvenes de bachillerato, estremeció al país entero.
Un estudiante de apenas 17 años, identificado como Lex Ashton, atacó y privó de la vida a uno de sus compañeros dentro del plantel.

Las primeras investigaciones revelaron que el hecho no fue impulsivo, sino el desenlace de una historia marcada por el acoso escolar, el aislamiento social y la falta de atención en salud mental. Lex había sido diagnosticado con depresión, tenía antecedentes familiares de enfermedad mental e incluso un intento de suicidio previo que no recibió el seguimiento necesario.
La tragedia expuso el costo de mirar hacia otro lado ante los signos de sufrimiento emocional.

De la exclusión digital a la violencia: comunidades que capturan a los jóvenes

Tras el crimen, salieron a la luz los contenidos digitales que consumía el agresor. Participaba en foros y grupos de internet que fomentan discursos de odio y resentimiento, conocidos como “incels” —abreviatura de “involuntary celibates”—, donde jóvenes frustrados y emocionalmente aislados encuentran una falsa sensación de pertenencia.

La Universidad Abierta de Cataluña advierte que muchos de los integrantes de estos grupos “presentan dificultades para establecer relaciones afectivas, baja autoestima y problemas de ansiedad social”. Lo que comienza como una búsqueda de comprensión, termina por convertirse en un espacio donde se normaliza la misoginia, el rencor y la violencia.

Sin redes de apoyo reales, la soledad digital se vuelve una bomba emocional: los jóvenes, incapaces de gestionar la frustración o el rechazo, terminan adoptando narrativas extremas como válvula de escape a su dolor.

Sinaloa: un espejo de lo que está pasando

La historia que estremeció al CCH Sur parece lejana, pero sus causas no lo son. En Sinaloa, las señales de alerta sobre la salud emocional de los jóvenes también están encendidas.

Las encuestas aplicadas por Sociedad Educadora revelan un panorama que refleja con crudeza el desgaste interior de una generación que vive entre la presión social, la hiperconexión y la falta de contención emocional.

Casi la mitad de los adolescentes sinaloenses (42%) admite que solo a veces logra calmarse antes de actuar. Un tercio (33%) reconoce que apenas logra identificar lo que siente, y tres de cada diez (30%) confiesan que no siempre aprenden de las dificultades. La fragilidad emocional también se refleja en la relación consigo mismos: 15% dice no aceptarse tal como es.

 A ello se suma la realidad digital: entre 24% y 27% de los jóvenes no siempre se sienten tratados con respeto o cuidado en redes sociales, y una de cada cuatro personas ha sufrido mensajes agresivos o intimidantes. Además, 27% afirma que su privacidad ha sido vulnerada por otros. Estas cifras, aunque puedan parecer menores, muestran una convivencia virtual donde la falta de empatía y la violencia simbólica continúan normalizándose.

Y si en la Ciudad de México se hablaba de jóvenes atrapados en comunidades digitales de odio, en Sinaloa la dependencia tecnológica también preocupa: 15% siente ansiedad o intranquilidad cuando no tiene acceso a redes sociales.

Juventud y redes: una combinación que requiere guía

La era digital trajo consigo un acceso sin precedentes a la información, pero también una exposición sin límites a los discursos del odio, la comparación y la validación superficial.
El uso constante de internet y redes sociales no es el problema en sí mismo, sino la ausencia de herramientas emocionales para enfrentarlo. Un clic puede conectar o destruir. Un mensaje puede educar o alienar.

Los adolescentes, que atraviesan una etapa crítica de desarrollo emocional, se encuentran hoy más vulnerables que nunca ante la presión de “ser vistos” y “ser aceptados”.

Prevención y acción: el llamado de Sociedad Educadora

Frente a este panorama, Sociedad Educadora subraya la urgencia de actuar antes de que los casos de soledad, frustración o violencia digital se conviertan en tragedias.
La educación socioemocional no es un complemento: es una herramienta vital para prevenir el deterioro mental y emocional en la juventud.

Por ello, en Sociedad Educadora proponemos:

  • Fomentar la autorregulación emocional y el reconocimiento de las propias emociones.
  • Promover la integración social mediante actividades comunitarias, deportivas y culturales.
  • Activar redes de apoyo que detecten a tiempo los signos de aislamiento o ansiedad.
  • Ofrecer alternativas reales al uso excesivo de internet, fomentando espacios seguros de convivencia.
  • Reforzar el sentido de pertenencia y autoestima desde las escuelas y familias.

El caso del CCH no debe verse como un hecho aislado, sino como un síntoma de una crisis silenciosa que atraviesa a los jóvenes de todo el país.
En Sinaloa, aún estamos a tiempo de actuar: de escuchar, acompañar y brindar herramientas que permitan a las nuevas generaciones reconocerse, aceptarse y reconstruir vínculos reales antes de que la pantalla se convierta en su único refugio.

REFERENCIAS

 1. El Universal. “Este es el perfil psicológico de Lex Ashton, el joven que mató a un estudiante en CCH Sur.” 27 de septiembre de 2025. Disponible en: https://www.eluniversal.com.mx/tendencias/este-es-el-perfil-psicologico-de-lex-ashton-el-joven-que-mato-a-un-estudiante-en-cch-sur/

2. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). “Incels: de la frustración masculina al odio.” 2025. Disponible en: https://www.uoc.edu/es/news/2025/incels-frustracion-masculina-odio

3. El Economista. “CCH Sur: Caso Lex Ashton alerta comunidades incel.” 27 de septiembre de 2025. Disponible en: https://www.eleconomista.com.mx/politica/cch-sur-caso-lex-ashton-alerta-comunidades-incel-20250927-778976.html

4.  Sociedad Educadora A.C. “Índice de probabilidad de consumo.” Google Looker Studio, consulta a 27 de septiembre de 2025.

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Niñas, niños y adolescentes deben conocer los riesgos de las drogas sintéticas

 

Hablar con niñas, niños y adolescentes sobre los riesgos de las drogas sintéticas no debe ser un tabú. Al contrario, es una necesidad urgente frente a la creciente exposición de la niñez y juventud a sustancias altamente adictivas y dañinas como el cristal, el fentanilo, la cocaína o el éxtasis.

Una amenaza real y cercana

El más reciente diagnóstico realizado por Sociedad Educadora (Índice global de probabilidad de consumo) a más de mil estudiantes de primaria alta y secundaria en septiembre reveló que el 50% desconoce los efectos de las drogas sintéticas. Esta falta de información abre la puerta a que los jóvenes reciban mensajes distorsionados o falsos, lo que incrementa su vulnerabilidad frente al narcomenudeo y la experimentación con drogas.

De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), las drogas sintéticas generan adicción desde el primer consumo, afectan de manera grave la salud física y mental y aumentan el riesgo de sobredosis debido a la manipulación química de sus compuestos.

El silencio como riesgo

Convertir este tema en un tabú genera un vacío de información que puede costar vidas. El cristal o metanfetamina es la droga más consumida en 28 estados de México, incluido Sinaloa, y representa el 59.8% de las atenciones en centros de tratamiento y rehabilitación, según datos del SISVEA.

La falta de información no protege: expone. Si niñas, niños y adolescentes no reciben educación preventiva sobre drogas sintéticas, difícilmente podrán decir “no” cuando alguien les ofrezca estas sustancias.

 

Educar para prevenir adicciones

Para Sociedad Educadora, la prevención se construye con información clara y participación activa. Las experiencias adversas en la infancia como la violencia, la presión social o problemas de salud mental, se relacionan estrechamente con el inicio en el consumo de drogas sintéticas, afectando en mayor medida a adolescentes y mujeres, quienes suelen presentar síntomas como depresión, ansiedad o estrés traumático.

En respuesta, Sociedad Educadora impulsa talleres de prevención como Momento de Decisión Aprende (para estudiantes), Consciente (para madres, padres y cuidadores) y Formativo (para docentes). Estos programas fortalecen a la comunidad educativa y familiar, brindando herramientas para enfrentar la presión social y rechazar el consumo de drogas.

La información como primera defensa

El acceso a información verídica sobre drogas sintéticas es la primera línea de defensa. Callar no protege; educar sí salva vidas. Preparar a niñas, niños y adolescentes para reconocer los riesgos del cristal, el fentanilo y otras drogas, y para tomar decisiones firmes, es un compromiso social ineludible.

Sociedad Educadora reafirma su misión de encabezar este esfuerzo preventivo en Sinaloa y México, protegiendo a las nuevas generaciones frente al creciente riesgo de las drogas sintéticas

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Vulnerables ante las adicciones por baja salud emocional

 

Una encuesta realizada en septiembre de este año por Sociedad Educadora a 990 estudiantes en escuelas de Culiacán, Mazatlán, Guasave, Mocorito, Badiraguato y Eldorado encendió una alarma que no puede ignorarse: el 46% del alumnado considera que los problemas emocionales como: depresión, tristeza, ansiedad o enojo son la principal causa que los lleva a pensar en el consumo de drogas.

El hallazgo revela una verdad incómoda: niñas, niños y adolescentes en Sinaloa están viviendo bajo una carga emocional que supera sus herramientas para enfrentarla. La violencia, la presión social y la falta de oportunidades agravan un escenario en el que las emociones mal gestionadas se convierten en un campo fértil para la adicción.

Y aunque reconocen el riesgo, la encuesta deja ver su fragilidad emocional. Solo un 35% de los estudiantes admite que solo “a veces” encuentra formas positivas de resolver sus problemas, un dato que refleja la debilidad en la resiliencia y la incapacidad de tomar decisiones sanas frente a la adversidad.

Este titubeo constante revela algo más profundo: una generación atrapada en la frustración, sin suficientes recursos emocionales para levantarse cuando la vida los golpea. En estas condiciones, la decepción y la impotencia se convierten en detonantes de riesgo, y el consumo de sustancias aparece como una falsa salida al dolor y al vacío emocional.

 

“No estamos hablando sólo de cifras, estamos hablando de la vida y el futuro de nuestros jóvenes. Si no les damos herramientas para reconocer y manejar sus emociones, el consumo de drogas y otros riesgos se convierte en una tentación cercana y peligrosa. La salud emocional debe colocarse en el centro de la prevención”, señaló Nilzy Angulo, Directora de Sociedad Educadora.

Por ello, el fortalecimiento de la salud emocional debe colocarse en el centro de la agenda preventiva. No basta con advertir sobre los peligros de las drogas: es urgente enseñar a niñas, niños y adolescentes a reconocer, procesar y transformar sus emociones en un contexto donde cada decisión puede marcar la diferencia entre un futuro con esperanza o uno atrapado en las adicciones.

 

El trabajo de Sociedad Educadora apunta en esa dirección: generar espacios de prevención y educación que no solo alertan del problema, sino que dotan a la juventud de herramientas para resistir la presión del entorno, fortalecer su capacidad de decisión y encontrar salidas positivas frente a las dificultades de la vida.

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Capacitarán con talleres preventivos sobre adicciones a padres, madres de familia y cuidadores

 

De acuerdo con el Diagnóstico Cualitativo con Perspectiva de Género, el 40% de mujeres entrevistadas en centros de rehabilitación iniciaron el consumo de sustancias adictivas acompañadas de un miembro de su familia

Para reforzar con dinámicas parentales la protección en el hogar para prevenir el consumo de drogas y situaciones de riesgo, padres, madres de familia y/o cuidadores participarán en los talleres del programa “Decide, yo sí digo no” en escuelas de educación básica de 8 municipios de Sinaloa.

Nilzy Angulo, directora de Fundación Sociedad Educadora AC, detalló que dicha incorporación se realiza a petición de estudiantes que ya tomaron el taller preventivo y que solicitaron que sus padres tengan mayor conocimiento de estas temáticas.

Explicó que entre los objetivos de estos nuevos módulos de aprendizaje se busca reconocer y valorar el rol que tienen las familias en la promoción del bienestar y el desarrollo de sus integrantes e identificar el rol parental como un posible factor de protección que contribuye a disminuir la intención de consumo de sustancias adictivas.

Destacó que parte fundamental del taller es que los adultos reconozcan la importancia de convertirse en padres, madres o cuidadores informados, positivos y próximos a sus hijos que impulsen su autonomía y responsabilidad en la búsqueda de un desarrollo saludable e integral.

 

“Queremos que los padres de familia identifiquen y apliquen sus habilidades de comunicación para establecer lazos y ambientes familiares, para que contribuyan a disminuir la intención de consumo de drogas en sus hijos y otros factores que los pueden poner en riesgo”, subrayó.

Detalló que de acuerdo con el Diagnóstico Cualitativo con Perspectiva de Género elaborado por Fundación Sociedad Educadora, el 40% de mujeres entrevistadas en centros de rehabilitación iniciaron el consumo de sustancias adictivas acompañadas de un miembro de su familia, de ahí la importancia de fortalecer la prevención en dicho entorno.

Cabe destacar que el programa “Decide, yo sí digo no” es una iniciativa del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP) a través de CEPREVSIN, en colaboración con la SEPYC y Fundación Sociedad Educadora AC, que se lleva a cabo desde 2022 en escuelas de educación básica y que en el actual ciclo escolar estará presente Culiacán, Mazatlán, Navolato, Salvador Alvarado, Badiraguato, Ahome, Guasave y, por primera vez, este taller llegará al municipio de Eldorado.

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Fortalecerán prevención de adicciones en escuelas de educación básica en 8 municipios de Sinaloa con “Decide, yo sí digo no”

 

Por tercer ciclo escolar consecutivo, se trabajará para fortalecer las habilidades socioemocionales de niñas, niños y adolescentes

Culiacán, Sinaloa a 09 de septiembre del 2025.- Con dinámicas parentales para reforzar los factores de protección también en el hogar, por tercer ciclo escolar consecutivo llegará el programa “Decide, yo sí digo no” a escuelas de educación básica de ocho municipios de Sinaloa, para la prevención integral del consumo de drogas y situaciones de riesgo.

Esta iniciativa por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP), en colaboración con la SEPYC, CEPREVSIN y Fundación Sociedad Educadora AC, estará presente en 22 escuelas de Culiacán, Mazatlán, Navolato, Salvador Alvarado, Badiraguato, Ahome, Guasave y Eldorado, donde por primera vez se iniciará con este proyecto.

 

Nilzy Angulo, directora de Fundación Sociedad Educadora AC, destacó que de 2022 a la fecha se han fortaleció las habilidades socioemocionales de más de 25 mil estudiantes con la intervención de 190 instituciones, donde la participación de las y los docentes es fundamental.

Indicó que el enfoque profesional de esta iniciativa para inhibir el consumo de sustancias adictivas permite lograr cambios significativos en la conducta de en niñas, niños y adolescentes y, en esta edición, a petición de los alumnos se integrarán nuevas herramientas que involucran a padres, madres y/o cuidadores para trabajar desde casa.

“Parte importante de esta nueva fase de Decide es que se incorpora el municipio de El Dorado a estos talleres que buscan desarrollar la toma de decisiones sanas e identificar factores de riesgo psicosocial”, expresó.

Nilzy Angulo indicó que construir un futuro libre de adicciones implica actuar desde la infancia, identificando y reduciendo todos los factores de riesgo posibles. A través de talleres de educación emocional, programas preventivos y estrategias de intervención temprana, buscamos ofrecer a cada niña y niño un entorno que respete su dignidad, fomente su crecimiento y les permita elegir la libertad y la paz como proyecto de vida.

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Fundación Sociedad Educadora impulsa su expansión con nueva Dirección

 

Fundación Sociedad Educadora trabaja para ampliar la cobertura en prevención de adicciones y busca llevar su exitoso modelo integral de intervención consolidado a otros estados del país para disminuir la intención de consumo de drogas en niños, niñas y adolescentes.

Como parte de esta nueva estrategia, el Consejo de Sociedad Educadora designó a Nilzy Angulo como nueva directora de la organización, quien antes se desempeñó como encargada del área de análisis e información estadística de la institución.

 

En Sociedad Educadora creemos en la importancia de fortalecer y profesionalizar los perfiles del equipo de trabajo, por ello estos enroques permiten el crecimiento del capital humano a la par del crecimiento del impacto de la institución.

De igual forma, el consejo directivo reconoce la labor desempeñada por Irving Salazar, quien se mantuvo al frente de la institución de julio 2021 a junio del 2025; quien ahora encabezará un nuevo esfuerzo para fortalecer el tejido social en comunidades vulnerables, en equipo con Sociedad Educadora.

Desde Sociedad Educadora asumimos con claridad el compromiso de trabajar en la prevención, con la convicción que niñas, niños y adolescentes —sin importar si están en escuelas públicas o privadas— merecen acceso a programas de prevención y formación socioemocional. Por eso, implementamos modelos de intervención universal que fortalecen su capacidad de decisión, su conciencia emocional y sus redes de apoyo.

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Prevención integral de adicciones: educar, fortalecer habilidades y fomentar decisiones responsables desde la infancia.

 

Las campañas de prevención gubernamentales como «El fentanilo mata» y «Si te drogas te dañas» representan esfuerzos valiosos para desalentar el consumo de drogas. Sin embargo, la evidencia y la experiencia muestran que limitarse a mensajes prohibicionistas o a satanizar las sustancias no es suficiente para generar cambios sostenidos en la conducta, especialmente entre niñas, niños y adolescentes. Más allá de señalar la composición o los daños de una droga, la prevención efectiva requiere informar, educar, concientizar y fortalecer las habilidades socioemocionales y de toma de decisiones de los más jóvenes.

En la actualidad, las campañas oficiales se concentran en advertir sobre los riesgos, lo cual es una pieza importante del rompecabezas, pero se necesita una estrategia más amplia que incluya también educación de calidad, legislación efectiva, apoyo continuo a las familias y métodos de disminución de riesgos para fomentar una responsabilidad individual y colectiva. No es lo mismo prevenir el consumo de fentanilo que el de alcohol o vapeadores: cada sustancia requiere un enfoque adaptado a su realidad social, cultural y de acceso.

Desde los hogares, la prevención comienza con información clara y un entorno de confianza. No se trata de imponer controles rígidos, sino de acompañar, dialogar y sensibilizar sobre los daños de las sustancias, preguntando dónde están, pidiendo que compartan su ubicación y recordando la importancia de cuidarse, desde la preocupación genuina y no desde la vigilancia punitiva.

Las cifras respaldan la urgencia: El consumo de drogas aumentó 28 por ciento en 10 años, de acuerdo con el reciente Informe Mundial Sobre Drogas 2025 de Naciones Unidas, el cual reporta que en el presente un total de 316 millones de personas consumen estupefacientes; entre las causas que han originado este incremento se encuentran la inestabilidad global y el incremento de personas en situaciones de vulnerabilidad.

 

En Fundación Sociedad Educadora, nuestras investigaciones alertan sobre un fenómeno preocupante: el 23% de estudiantes de educación básica encuestados reconoce haber probado alcohol más de una vez, y el 78% afirma que en su familia se consume esta sustancia. Por ello, nuestro compromiso es trabajar con modelos de intervención universal que fortalezcan la capacidad de decisión, la conciencia emocional y las redes de apoyo.

Construir un futuro libre de adicciones implica actuar desde la infancia, identificando y reduciendo todos los factores de riesgo posibles. A través de talleres de educación emocional, programas preventivos y estrategias de intervención temprana, buscamos ofrecer a cada niña y niño un entorno que respete su dignidad, fomente su crecimiento y les permita elegir la libertad y la paz como proyecto de vida.

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Cuando a un joven se le brinda una oportunidad, también se le abre la puerta a un futuro distinto.

Testimonio de Alejandro de Rueda Díaz / Becario de Sociedad Educadora

 

El testimonio de Alejandro de Rueda Díaz, beneficiario de una beca otorgada por Sociedad Educadora, es un reflejo del impacto positivo que puede tener el acceso a una educación de calidad y a nuevas experiencias formativas. A través de sus palabras, conocemos no solo su crecimiento académico, sino también su sensibilidad social y su deseo de contribuir a su comunidad. Este ejercicio forma parte del proceso de documentación de la beca, y nos permite dar cuenta del valor que representa apoyar a jóvenes comprometidos con su desarrollo y el de los demás.

A continuación, compartimos las respuestas que Alejandro brindó a tres preguntas clave, con las cuales buscamos visibilizar su experiencia personal y el impacto de esta oportunidad en su vida académica y social:

1- ¿Qué experiencias en la preparatoria te han hecho sentir que puedes ayudar o aportar algo a los demás?

Una experiencia muy significativa fue cuando, en mi clase de francés, tuvimos la oportunidad de visitar el campus de primaria para enseñarles francés a los niños. Me sorprendió que los niños estaban muy emocionados por aprender, y me hizo darme cuenta de que, incluso con lo poco que sé, puedo compartirlo y motivar a otros.

Por otro lado, también me he sentido útil al poder apoyar a mis amigos internacionales, especialmente a quienes están lejos de casa por primera vez. Entiendo lo difícil que puede ser adaptarse a una cultura nueva, al idioma y a la distancia con la familia. A veces, solo compartir nuestras experiencias o hacer que alguien se sienta acompañado puede marcar una gran diferencia.

Ambas experiencias me han enseñado que ayudar a veces solo basta con estar presente y compartir lo que tienes.

2. ¿Has participado en alguna actividad dentro o fuera de la escuela donde buscabas mejorar tu comunidad o apoyar a otras personas? Cuéntanos cómo fue.

El primer semestre, tuve la oportunidad de participar en un taller de servicio social en el que ayudamos a renovar un parque en una comunidad cerca de la escuela. Aunque ya había participado en actividades de servicio social en Culiacán, esta experiencia se sintió diferente. En México, muchas veces el servicio está enfocado en cubrir necesidades urgentes, como apoyar a personas en situación vulnerable.

En cambio, en esta ocasión no se trataba tanto de necesidad, sino de contribuir al bienestar general de una comunidad. Fue muy significativo ver cómo algo tan simple como cavar, plantar flores o recoger basura podía transformar un espacio y hacerlo más acogedor para todos. Me hizo reflexionar sobre cómo el servicio también puede ser una forma de crear comunidad y fortalecer la conexión entre las personas, sin importar que sus necesidades sean visibles o urgentes.

3. ¿Cómo ha transformado tu vida el apoyo recibido por Sociedad Educadora para tus estudios de preparatoria?

El apoyo de Sociedad Educadora ha transformado mi vida de una gran forma. Gracias a esta oportunidad, he podido estudiar en un entorno académico muy distinto al que conocía, más retador, rodeado de personas de diferentes culturas, ideas y formas de ver el mundo.

Ha sido un reto salir de mi país y de mi zona de confort, pero también ha sido una experiencia que me ha hecho crecer mucho como persona. He aprendido sobre cómo adaptarme y comunicarme. Sin el apoyo de Sociedad Educadora, todo esto no habría sido posible. Estoy muy agradecido, no solo por la educación que estoy recibiendo, sino por la confianza que han puesto en mí y por permitirme descubrir todo lo que soy capaz de lograr.

El testimonio de Alejandro de Rueda Díaz reafirma la importancia de continuar invirtiendo en el potencial de las y los jóvenes. Desde Sociedad Educadora, celebramos su compromiso, su empatía y su crecimiento, y reiteramos nuestra convicción de que brindar oportunidades transforma vidas y fortalece comunidades.

Si quieres conocer más sobre el trabajo que realizamos en Sociedad Educadora y cómo impactamos positivamente en la vida de niñas, niños, adolescentes y sus familias, te invitamos a visitar nuestras redes sociales. Ahí compartimos historias, proyectos e iniciativas que reflejan nuestro compromiso con la educación y el desarrollo integral. Para más información o si deseas sumarte a esta labor, da clic aquí y acompáñanos en este camino de transformación.

 

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Alerta ONU sobre consumo de drogas en niveles históricos

El Informe Mundial Sobre Drogas 2025 revela que la inestabilidad global y el aumento de personas en situación de vulnerabilidad propician el consumo de sustancias adictivas.

El consumo de drogas aumentó 28 por ciento en 10 años, de acuerdo con el reciente Informe Mundial Sobre Drogas 2025 de Naciones Unidas, el cual reporta que en el presente un total de 316 millones de personas consumen estupefacientes; entre las causas que han originado este incremento se encuentran la inestabilidad global y el incremento de personas en situaciones de vulnerabilidad.

En el desglose de resultados se consigna que el 6 por ciento de consumidores es población adulta. Aún más, uno de los datos más preocupantes es que las mujeres representan una cuarta parte del total.

La mariguana sigue siendo la droga más consumida en el mundo, con 244 millones de personas; cifra que coincide con los diagnósticos realizados por Fundación Sociedad Educadora en Sinaloa que revelan que un 67 por ciento de los jóvenes inician su camino en las sustancias adictivas con la mariguana, lo que impacta en su salud física y mental.

Después de la cannabis, las sustancias más usadas son los opioides con 61 millones, la cocaína  con 31 millones, el éxtasis con 25 millones y las anfetaminas con 21 millones de personas. En cuanto a Sinaloa, un diagnóstico de Sociedad Educadora revela que el cristal es la sustancia más consumida en nuestro estado, con un porcentaje del 41 por ciento.

 

El consumo de drogas carece de un efectivo sistema de salud. El Informe Mundial destaca que sólo 1 de cada 5 consumidores con trastornos graves recibe tratamiento, lo que habla de la necesidad de reforzar la prevención desde las infancias, pues es en esta etapa donde se está dando el inicio en el uso de drogas.

Desde Sociedad Educadora asumimos con claridad el compromiso de trabajar en la prevención, con la convicción que niñas, niños y adolescentes —sin importar si están en escuelas públicas o privadas— merecen acceso a programas de prevención y formación socioemocional. Por eso, implementamos modelos de intervención universal que fortalecen su capacidad de decisión, su conciencia emocional y sus redes de apoyo.

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“Nomás tantito”: La primera vez que adolescentes no saben decir no

 En México, el consumo de alcohol en adolescentes está profundamente influido por la presión social, la búsqueda de aceptación y la normalización del alcohol en el entorno familiar. En la adolescencia, donde encajar puede ser más importante que decidir con libertad, muchos inician el consumo sin dimensionar los riesgos del alcohol en la salud física y emocional.

“Nomás tantito”, “no seas aguafiestas”, “no pasa nada, todos ya tomaron menos tú”, son algunas de las frases usuales con las que socialmente se presiona a adolescentes (y no tanto) para consumir bebidas alcohólicas, tanto en su entorno social como, incluso, familiar.

Algunos inician ante una invitación directa que va condicionada al sentido de pertenencia, es decir, de ser aceptado a formar parte del grupo. Otros por la presión que se ejerce contra quienes rechazan una bebida o para evitar ser motivo de burla.

De acuerdo con los diagnósticos que ha elaborado Sociedad Educadora en instituciones de educación básica en Sinaloa, uno de cada 5 estudiantes de primaria y secundaria ya consumió alcohol en más de una ocasión, lo cual es un indicador de riesgo en la trayectoria de consumo de sustancias en edades tempranas que podemos prevenir con programas de prevención de adicciones.

Otro factor que incita al consumo de alcohol en adolescentes está relacionado con la popularidad. Las y los jóvenes en esta edad suelen imitar conductas, entre ellas decidir beber porque los estudiantes más populares en su escuela o círculo social lo hacen.

La presión social en la adolescencia llega a ser tan fuerte, que optan por tomar el riesgo aún en contra de sus creencias y valores. No son conscientes de las consecuencias que una decisión de ese tipo les traerá, suelen minimizar los riesgos y consideran que es una bebida divertida y que les ayuda a desenvolverse con mayor seguridad.

 

Cuando se aprende a “pistear” en la familia

El entorno familiar es otro de los factores que influyen en el consumo de alcohol en la niñez y adolescencia. Se ha normalizado tanto al interior de los hogares que las infancias están creciendo en entornos de alto riesgo para el desarrollo de problemas de adicciones en el futuro.

Además de los riesgos inmediatos, como accidentes de tráfico o peleas, el consumo de alcohol entre jóvenes puede tener efectos negativos a largo plazo, como adicciones en la adolescencia, problemas de salud mental, trastornos de ansiedad y depresión, y dificultades para establecer relaciones saludables y significativas.

Tendencias de consumo de alcohol en adolescentes sinaloenses

Estos son algunos resultados que arrojan los diagnósticos de Sociedad Educadora sobre la intención de consumo de alcohol:

  • 14% de adolescentes afirman que tienen interés de probarlo.
  • 24% admite no estar seguro, dejando una preocupante franja de indecisión que los coloca en situación de vulnerabilidad.
  • 55% presenta una baja percepción del riesgo asociado al consumo de alcohol, ya que considera que beber implica poco o ningún daño a la salud.

Asistir a fiestas es una parte normal del desarrollo social y puede ser una experiencia positiva. Sin embargo, estos entornos también pueden exponer a los jóvenes a presiones para consumir alcohol y otras drogas, especialmente si carecen de supervisión adecuada o apoyo familiar. La combinación de curiosidad, búsqueda de aceptación social y falta de experiencia puede hacer que los adolescentes sean particularmente vulnerables a estos riesgos.

Es crucial promover entornos seguros y protectores, y educar a niñas, niños y adolescentes sobre las consecuencias del consumo de sustancias, para ayudarles a tomar decisiones informadas y saludables.

En Sociedad Educadora, estamos convencidos de que construir un futuro libre de adicciones implica prevenir desde la niñez todos los factores de riesgo posibles. Por ello, a través de nuestros talleres de educación emocional, programas preventivos y estrategias de intervención temprana, continuamos trabajando para ofrecer a cada niña y niño un entorno que respete su dignidad y fomente su crecimiento en libertad y paz.

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