¿Influyen las amistades en el consumo de drogas?

En la vida socializamos y establecemos vínculos, conociendo a muchas personas con las cuales nos relacionamos, ya sea poco o mucho tiempo, pero en ocasiones establecemos vínculos más estrechos que otros. Al relacionarnos con las personas, ya sea, en la comunidad, en el ámbito familiar, amistad, escolar, laboral, etc., nos podemos encontrar con diferentes personalidades, actitudes, creencias, hábitos, etc.

La pregunta es, ¿influyen las personas en nosotros o nuestras decisiones? 

Te comento, al inicio de nuestras vidas, los adultos son quienes están en supervisión constante de nuestras necesidades y son quienes nos ayudan en el desarrollo; conforme vamos creciendo son quienes toman las decisiones por nosotros, sin embargo, durante nuestro crecimiento nos desenvolvemos y nos relacionamos con diferentes personas, comenzando a tener decisiones propias conforme vamos creciendo.

En la adolescencia las amistades adquieren una mayor trascendencia. En esta etapa comparten dudas, inquietudes, sentimientos, convirtiéndose en una fuente importante de apoyo a comparación de la niñez. También, es en la adolescencia donde se comienza a crear una individualidad e independencia, por ello, se desarrolla la propia estructura de sus relaciones, por lo que pueden ser más vulnerables e influenciables por otras personas, ya sea de manera consciente o inconsciente, ya que, así es como adoptamos hábitos, aptitudes, formas de pensar o de actuar, ya sea de una buena o mala manera, inclusive, el hecho de estar rodeados en un lugar desfavorable con diferentes personas y/o familia, propicia aún más la probabilidad de caer en las drogas, pues es aquí donde el sentido de pertenencia nos invade. Para el ser humano, el sentido de pertenencia es muy importante, iniciando con el ámbito familiar donde se encuentran factores cruciales para la adecuada formación del individuo. En la Teoría de las necesidades humanas, formulada por el psicólogo estadounidense Abraham Maslow (1908-1970), el sentido de pertenencia forma parte de las necesidades afectivas.

Es por ello, que esto impacta aún más en la adolescencia, ya que, es una necesidad para los adolescentes el sentir que pertenecen a un grupo, cayendo en las redes de las drogas “con tal de ser aceptado por un grupo de amistades”, impactando con más fuerza, cuando un adolescente no se siente integrado en el ámbito familiar.

Esto no quiere decir que solo pasa en la adolescencia, no, esto sucede en cualquier edad, pero, en la adolescencia creo que podemos ser más vulnerables por el querer experimentar, sentirnos parte de un grupo, etc.

Así que, cuando te preguntes o te pregunten si los demás pueden influir en nuestras decisiones de consumo de drogas, aquí puedes tener una respuesta.

Los riesgos del vapeo son reales

El consumo de drogas es un problema mundial que afecta a cualquier población, una situación que se ha presentado para enganchar a personas cada vez más jóvenes es el proveerles métodos alternativos o llamativos para su consumo, de aquí se deriva el vapeador o cigarro electrónico, un dispositivo alimentado por baterías donde se calienta un líquido para obtener un vapor el cual se inhala.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2023) el uso de vapeadores por parte de adolescentes ha incrementado en años recientes; la aparente seguridad que brinda por no provocar el daño de un cigarro convencional es un falso mito que aún ahora se cree erróneamente, en consecuencia, la edad de inicio de consumo de alguna sustancia adictiva por parte de niños, niñas y adolescentes ha disminuido drásticamente.

Usar el vape es tan riesgoso como un cigarro ya que causa tanto o más daños en la salud del cerebro del niño, niña y adolescente, ya que está aún en desarrollo, generando graves daños. Con datos de la Fiscalía de Michoacán, en junio del presente año se presentó en el municipio de Apatzingán el caso de 5 adolescentes de secundaria que se intoxicaron por usar vapeadores, los cuales tuvieron que ser trasladados de emergencia a hospitales para ser atendidos.

De acuerdo a cifras presentadas por el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Consumo de Drogas en su Informe de ingresos a urgencias por el consumo de sustancias adictivas del año 2021, se hace constancia acerca del problema de salud que se tiene en nuestro país sobre la morbilidad asociada al consumo de sustancias adictivas en niños, niñas y adolescentes, incluyendo las asociadas con el uso del vapeador empleando aceites cannabinoides.

En 2019 el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) mandó un informe alertando a personal de salud de hospitales públicos y privados sobre los riesgos y la identificación de lesiones pulmonares relacionadas por el uso del vapeo o cigarro electrónico, esto conectado con el creciente mercado de consumo en adolescentes y jóvenes.

La situación amerita que las autoridades pertinentes se encarguen de regular la importación, venta y distribución de vapeadores, debido al fácil acceso para menores de edad y por consiguiente afectar significativamente su desarrollo biopsicosocial. Es importante que padres y madres de familia le puedan brindar información oportuna y correctamente sobre las drogas, efectos y consecuencias a sus hijos e hijas para de esta manera convertirse en factores de protección.

Debido a lo anterior, el Taller Momento de Decisión Consciente, impulsado por Fundación Sociedad Educadora, se presenta como una iniciativa clave en la prevención de adicciones en jóvenes. Este taller tiene como objetivo principal orientar a padres y madres sobre las drogas y sus consecuencias, proporcionándoles herramientas para convertirse en factores de protección efectivos para sus hijas e hijos. Basado en el modelo Psicosocial, el taller se enfoca en la educación y el contexto del individuo, promoviendo estilos de vida saludables.

A través de esta propuesta, se busca que los padres, madres y cuidadores reconozcan y valoren su papel fundamental en la promoción del bienestar familiar y comprendan cómo su desempeño parental puede influir positivamente en la prevención del consumo de drogas entre sus hijos.

Mejor infórmate; ignorar consumo de drogas tiene terribles consecuencias

“Yo no quiero saber nada de drogas, ojalá nunca las vea y menos cerca de mis hijos”. ¿Te suena familiar está frase? 

Cerrar los ojos podría poner en riesgo a nuestros hijos. 

La frase describe un panorama de omisión. Ignoramos el problema por la incapacidad de no saber qué hacer y cómo responder ante un escenario, como el de hijos consumiendo drogas. 

Puede ser abrumador, podemos elegir la ignorancia para evadir la incomodidad. Evidentemente esto no hace que el problema no ocurra o mucho menos, desaparezca. 

¿Estás realmente informado?

Debemos dejar en claro que las drogas siempre han existido y seguirán en este mundo. Es algo que posiblemente como padres nos resistamos a aceptar junto con el pensamiento de “mis hijos no serían capaces y no usarían drogas”. 

Este tipo de pensamientos denota los orígenes de la falta de información de los propios padres, ya que el cómo se construyen su percepción hacia las drogas está orientado por sus sesgos cognitivos (pensamiento e ideas preconcebidas) que interiorizan sólo con la información que desean querer creer o que afirma lo que piensan que es correcto… aunque no lo sea. 

No podemos negar que existe un doble discurso. Uno apegado hacia la legalidad, de carácter prohibitivo hacia las drogas, y otro permisivo, influido por la subcultura del narcotráfico con mensajes falsos hacia el consumo; agregando a esto las posibles dificultades de comunicación en las relaciones familiares. 

Es importante precisar que el tema de drogas suele estar estigmatizado por la falta de información hacia el problema. 

Un ejemplo es la manera como se asocia al consumidor como una persona “mala”, “débil”, “delincuente”, pero, que en realidad es una persona enferma por algo llamado trastorno por conducta adictiva (TCA) esto hace que se disminuya la empatía y la ayuda por nuestro hijo o familiar.  

El que cumpliría el criterio de persona mala o delincuente sería el proveedor de las sustancias. Esos que buscan corromper las mentes de los jóvenes con mensajes falsos con tal que compren dicho producto. 

Los padres son la primera línea de protección

Los padres de familia y cuidadores deben estar informados sobre el tema de drogas y sus consecuencias, para poder afrontar de manera asertiva cualquier situación que pueda ocurrir.

Por ejemplo. Uno de los problemas que suelen detectarse en las escuelas de Culiacán es el consumo de vapes (cigarro electrónico). 

Algunos alumnos a los que se les han decomisado mencionan que sus propios padres fueron los que les compraron dicho producto. Cuando se entrevista al padre o madre, declaran que al comprarlo pensaron que era inofensivo pues no sabían que contenía sustancias que causan adicción.

¿Qué hacer? Es necesario generar un cambio en nuestra percepción, esto se puede lograr al acercarnos a la comunidad escolar y a instituciones que trabajan por la causa de la prevención de consumo de drogas, tal como lo hacemos desde Sociedad Educadora de Sinaloa.

Además es importante mantenernos informados y actualizados con información científica para poder responder las dudas o inquietudes de nuestras hijas e hijos a través de la comunicación asertiva.

La relación de las drogas con el maltrato en la infancia y adolescencia

El consumo de drogas legales o ilegales puede tener un impacto en el sistema nervioso. Hablando en específico de las metanfetaminas, estudios realizados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) hablan de la relación estrecha del consumo de éstas con la ausencia de empatía en quien la consume, por lo tanto, esto puede generar conductas cargadas de agresividad, paranoia, psicosis, insensibilidad, impulsividad, delirios, alucinaciones, incluso robos y asaltos.

Ubicando la problemática en los contextos familiares en que se desarrollan nuestros niñas, niños y adolescentes, no podemos ni debemos ignorar el riesgo latente que existe. No estoy aseverando que sea un espacio donde se vivirá violencia, pero sí que es una probabilidad muy alta.

Desafortunadamente hay estudios que nos develan la relación que existe entre la violencia vivida a edades tempranas y el consumo de sustancias.

Se ha reportado que, en las personas con abuso físico, emocional o sexual, aumenta el riesgo de padecer problemas mentales durante la adolescencia. Sus consecuencias pueden ser psicosis, estrés, aislamiento social y consumo de drogas lícitas e ilícitas.

Específicamente se encontró correlación estadísticamente significativa del maltrato en la infancia con el consumo de drogas.

Es importante señalar que el desarrollarse en un contexto donde se identifiquen factores de riesgo, no significa que el destino sea la adicción. No minimicemos, sim embargo, la posibilidad de que esos patrones de conducta se repliquen, tanto las violencias como las adicciones, ya que en la mayoría de los casos esto se normaliza.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2018) estima que, en México, el 62% de los niños y niñas han sufrido maltrato en algún momento de su vida; 10.1% de los estudiantes han padecido algún tipo de agresión física en la escuela; 5.5% ha sido víctima de violencia de sexual y un 16.6% de violencia emocional, identificándose como un problema de salud pública en el mundo, que afecta principalmente a los niños y adolescentes con graves consecuencias que pueden durar toda la vida.

Por otra parte, La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) refiere que el maltrato en la infancia es considerado un problema de salud pública a nivel mundial.

Al impartir el taller Momento de Decisión en los planteles educativos, Sociedad Educadora de Sinaloa busca que niñas, niños y adolescentes se identifiquen como personas con derechos a vivir una vida libre de adicciones y violencias, que identifiquen y desarrollen herramientas que los lleven a tomar decisiones reflexionadas, anticipadas y preparándose con información sobre el tema y así consideren las probables consecuencias de la decisión a tomar.

Adultocentrismo en el ámbito escolar

Si bien en mi experiencia impartiendo el taller Momento de Decisión me he encontrado con maestros y maestras que muestran compromiso con su profesión, desarrollan su labor con empatía y escucha, se convierten en red de apoyo para el alumnado, no puedo decir que todo el personal educativo cumple con esas características, que debieran ser requisitos. 

El adultocentrismo domina las aulas. Es decir, el aprendizaje de los alumnos está sujeto a la perspectiva de docentes adultos que determina qué es lo correcto y qué no.

Se trata de personal docente que impregna el desarrollo de su labor con sus ideas preconcebidas, con sus propias experiencias de vida, con lo que consideran el deber ser de niños, niñas y adolescentes sin tomar en cuenta las consecuencias negativas que sus actos pueden ocasionar en el desarrollo emocional y social de las infancias a su cargo. 

En la implementación del taller he podido observar cómo una parte de maestros y maestras no permite crítica alguna por parte del alumnado. Ante la menor situación que reciben como una provocación, deciden tomar medidas extremas como expulsar del aula, poner reportes, evidenciarlos frente al grupo o burlarse de sus ideas. 

Con todas esas acciones frenan el desarrollo del pensamiento crítico de sus alumnos y alumnas, no permiten su creatividad, minan la personalidad afectando el autoconcepto y autoestima de nuestros niños, niñas y adolescentes. 

Estar en las escuelas desarrollando esta temática me ha permitido tener un acercamiento con el pensamiento de alumnas y alumnos, escuchar sus deseos, sus sueños, sus aspiraciones.

Sobre todo cuando se acercan a hablar de eso que les duele, de sus temores, de eso que les enoja, les frustra, de eso que quisieran ser pero creen no poder, de esa insuficiencia con la que se perciben y cómo se acrecienta en su entorno escolar, muchas veces por acciones de invalidación directamente ejercidas por maestros o maestras y por la indiferencia con que toma el personal docente las acciones que realizan alguna parte del alumnado contra la otra parte, o si accionan, los hacen con decisiones extremas, no buscan ir más allá del problema, en alguno casos solo buscan dar carpetazo al asunto, sin investigar a la persona, sin analizar las circunstancias que les llevó a esas acciones.

Tenemos normalizado el considerar a la adolescencia una etapa de transición de la niñez hacia la adultez. El considerar que se están preparando para el mundo adulto es un pensamiento adultocéntrico. Es contradictorio, cuando se plantea el derecho de protección y se frena su participación, donde se exalta el derecho de la niñez a ser protegida por las personas adultas, pero es incompatible con su derecho a participar, a opinar, a elegir, a que su voz sea escuchada y tomada en cuenta.

En Sociedad Educadora de Sinaloa creemos firmemente que, para tener éxito en alguna política e intervención orientada a la niñez y adolescencia, es preciso saber integrar y ofrecer respuestas a sus voces, opiniones y propuestas.

Es precisamente en el desarrollo de nuestro taller Momento de Decisión que pude observar cambios favorables en alumnas y alumnos que en los primeros momentos se mostraron renuentes a participar, se convirtieron en entusiastas participantes, expresando libremente sus ideas, haciendo valiosas propuestas, se involucraron mejorando las sesiones, se apropiaron de los temas,  logrando con esto cumplir de manera más eficaz con los objetivos propuestos. 

Esto me deja ver la importancia de visualizar y ejercer los derechos de nuestra niñez y adolescencia, lo indispensable que es el abandonar el pensamiento adultocéntrico no solamente en el espacio escolar, sino en todos los ámbitos.

La presión social y aprender a decir “no”

Los jóvenes de educación secundaria constantemente están construyendo su personalidad, ellos reciben de diferentes modelos imitativos patrones conductuales, la familia, la escuela y la sociedad.  Recuerda cuando eras joven y lo importante que era tener la necesidad de sentirse que formabas parte de algo.

El no ser apoyados por nuestros iguales puede favorecer a padecer inseguridad sobre nuestros pensamientos, baja autoestima y la opinión propia favorece a la toma de decisiones poco reflexivas. Sin darnos cuenta nos podemos encaminar a una situación de riesgo sin la necesidad de estarla buscando. 

Lo que acabo de redactar constantemente lo viven los jóvenes, quienes tratan de construir una identidad. Es importante hacerlos sentirse escuchados sin juzgar sus pensamientos, aunque nos parezcan inmaduros o carentes de sentido ya que así se crean los vínculos de confianza pues es preferible que confíen en alguien cercano con la familia a diferencia de un externo que lo presione adoptar formas de pensar por tal de encajar con los demás; nosotros podemos perder esa oportunidad si no estamos atentos a las señales.

A continuación, te decimos la importancia de aprender a decir no como técnica de preventiva ante situaciones de riesgo de consumo. 

¿Por qué las personas se les dificulta decir no?, ¿no me crees? Te daré un ejemplo muy sencillo. Menciona 3 cosas que se le dice a un vendedor cuando no quieres comprar algo. Posiblemente vengan a tu mente frases como: “a la vuelta”, “no traigo feria” etc. En ocasiones decir “no” suele relacionarse al miedo al rechazo, por educación o el clásico “qué dirán de mi” y eso es un error ya que la forma positiva de comunicación esta orientada hacia el asertividad la cual le da valor a nuestra opinión y expresar nuestras emociones sin reprimirnos. ¿Cómo decir no? Tengo que enfatizar que decir no jamás se debe sentir culpa, decir no nos permite hacer valer nuestra opinión y defendernos ante la presión social.  En los talleres hacemos actividades para que los jóvenes identifiquen la presión social, y, después con la ayuda de algunos voluntarios les decimos que traten de mirar a los ojos a la otra persona, y expresar el “no” de manera clara y firme, sin agregarle más palabras ya que es importante que la otra persona no vea flaqueza en nuestra decisión.  En la reflexión después de la actividad los jóvenes expresan que se sienten más seguros reduciendo las posibilidades de ser influenciados por otros hacia conductas o actividades dañinas.

Desarrollo adolescente y la familia como factor de riesgo

Analizar este problema, desde el enfoque de salud, desde el enfoque social, nos permite visualizar más allá de la venta y distribución de las sustancias, que no deja de ser un punto importante, pero estos enfoques, nos acerca a identificar las sustancias, sus clasificaciones, diferencias, la interacción que se da entre la droga y quien la consume o quien tiene altas probabilidades de consumirla, los contextos en donde se desarrolla un mayor riesgo, mismo riesgo que vuelve más vulnerable y probable de pasar de un consumo experimental a una posible adicción. También se observan las consecuencias en el cuerpo de la persona que las consume (físicas, emocionales y mentales), así como el daño colateral a quienes conviven con quien decide hacer uso de estas sustancias.

Y en este tema, la adolescencia presenta un marcado riesgo, ya que es en este momento del desarrollo, en el que se presentan cambios tanto físicos, como ideológicos, hormonales, emocionales, entre otros, y de ahí que es muy alta la probabilidad de desarrollar una adicción tras el consumo, esto sumado a la inmadurez de la corteza prefrontal del cerebro, responsable del control de impulsos, el procesamiento emocional y la cognición social. Al introducir sustancias de esta naturaleza, que de por si producen cambios en las emociones, en la percepción y estados de ánimo, pensemos en las consecuencias que esto puede ocasionar a una persona que aún está en el proceso de desarrollo, no está preparada para un análisis de consecuencias probables a las distintas decisiones que tomará, en muchas ocasiones tras una decisión tomada, podemos encontrar la imitación, la presión social, el deseo de pertenencia o la curiosidad.

La necesidad de implicar a la familia en la prevención y tratamiento de las adicciones, el tener en cuenta el soporte familiar y los recursos sociales disponibles en ese contexto, es debido a que  diversas investigaciones arrojan la importancia de las variables de interacción familiar en el inicio y mantenimiento del consumo, identificar en que momentos estos ambientes están actuando como factor de riesgo o factor de protección.

En el desarrollo del taller Momento de Decisión (MDD), en algunas de las sesiones se obtienen comentarios por las y los jóvenes participantes, sobre como conviven en los distintos ámbitos en que se desarrollan, pero hare énfasis en el ámbito familiar, es lamentable que en el ámbito familiar donde se debe recibir protección, amor, escucha, comprensión, guía, sea un ámbito donde mencionan conductas y acciones que identifican como riesgosas, es destacable como coinciden en este punto, en los distintos planteles que hemos intervenido, lo más lamentable es que estas conductas estén tan normalizadas en la crianza y educación, de ahí la importancia de reeducarnos en esos temas, de no ver la adolescencia como una etapa problemática, sino como lo que es, una etapa más del desarrollo, etapa de grandes cambios donde lo ideal es proporcionar un acompañamiento que los y las lleve a una vida los más alejada posible de las adicciones.

En el desarrollo del taller Momento de Decisión (MDD), en algunas de las sesiones se obtienen comentarios por las y los jóvenes participantes, sobre como conviven en los distintos ámbitos en que se desarrollan

La vulnerabilidad adolescente ante la alta disponibilidad de las drogas

Aunque el consumo de drogas no es algo nuevo, es últimamente que ha entrado en una nueva dimensión, y es que, en esta época actual, la percepción de riesgo que se socializa sobre las sustancias adictivas, en los distintos contextos en que se desarrollan las personas, en la familia, amigos, escuela, trabajo, comunidad, es en mayor medida muy baja, aunada a las redes sociales, la cuales tienen una influencia tan marcada en las personas, pero sobre todo en la adolescencia, etapa de la vida donde se presentan diversos cambios, tanto físicos, hormonales, psicológicos, cognitivos y sociales, y si a esto de encontrarse en este tránsito, entre dejar la niñez y entrar a la adolescencia, le sumamos que gran parte de niños, niñas y adolescentes de nuestro país, están creciendo carentes de atención, sin el adecuado cuidado de sus emociones, les vuelve más vulnerables ante situaciones de riesgo que se les puedan presentar en esa etapa de su vida.

Es precisamente el consumo de sustancias adictivas, lo que está afectando a un gran número de niñas, niños y adolescentes, donde el uso y abuso de las drogas es destacable, y es estadísticamente comprobado que a edades cada vez menores, se encuentran conviviendo con la alta disponibilidad de las drogas; tienen que vivir tomando decisiones ante si consumen o no, y si las llegan a probar, si van a continuar o no con dicho consumo.

Y ante esta realidad que estamos viviendo, es que Sociedad Educadora de Sinaloa,  avalada por la Secretaría de Educación Pública, entramos a los espacios educativos a impartir el Taller Momento de Decisión (MDD), y ahí, en campo, de cerca a nuestra niñez y adolescencia sinaloense, recibimos de primera mano la información sobre los conocimientos que tienen del tema, la percepción de riesgo que guardan, pero sobre todo, el que, en el desarrollo del taller MDD, a la vez que  identifican sus factores de riesgo, aprendan a identificar y desarrollar factores de protección que los acerquen a una vida lo más alejada posible  de las adicciones. Todo esto lo trabajamos de la mano con el personal directivo y docente de cada plantel educativo. En conjunto obtenemos mejores resultados por el bien de nuestra niñez y adolescentes en Sinaloa.

Está estadísticamente comprobado que el consumo se ve a edades cada vez más tempranas.

¿Por qué los adolescentes deciden consumir drogas?

La Organización Mundial de la Salud define a la adolescencia como el periodo de crecimiento que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y 19 años. Independientemente de la dificultad para establecer un rango exacto de edad es importante el valor adaptativo, funcional y decisivo que tiene esta etapa.

El adolescente está en permanente transición: dejar de ser un niño que depende del mundo adulto para todo, a ser joven y comenzar a hacerse cargo de su vida. Esta nueva etapa representa cambios físicos, psicológicos, sociales, hormonales y cognitivos.

Existen varios factores que contribuyen al consumo de sustancias adictivas en la adolescencia, algunos de carácter social y biológico, entre ellos la falta de un hogar o una familia estable, el abuso físico o sexual, los genes, una enfermedad mental, etc.

El consumo por primera vez ocurre a menudo en entornos sociales donde hay sustancias de fácil acceso, como alcohol y cigarrillos. Los adolescentes que experimentan con las drogas ponen en riesgo su salud, su seguridad y perjudican sus relaciones interpersonales principalmente con su familia y amigos cercanos.

El uso continuado puede ser debido a inseguridades o a un deseo de aceptación social. Los adolescentes pueden sentirse indestructibles y no considerar las consecuencias de sus acciones, lo que los conduce a tomar riesgos con las drogas.

Los adolescentes que tienen familiares con problemas con el alcohol o con otras drogas tienen más probabilidades de tener problemas graves de consumo de sustancias. Además, los adolescentes que no se sienten valorados, escuchados y amados por sus padres corren un riesgo mayor en la experimentación de las sustancias y en la posible adicción. 

Es importante estar atento a las señales que le indiquen que el adolescente puede estar consumiendo drogas. Algunas de las señales incluyen:

  • Ojos enrojecidos y dolencias, como sentirse demasiado cansado. Si su hijo adolescente utiliza a menudo gotas de venta libre para los ojos, puede estar intentando disimular el enrojecimiento de los ojos causado por fumar marihuana.
  • Pérdida de interés en la escuela, notas bajas y no asistir a clases o a la escuela.
  • Nuevos amigos que se interesan poco por sus familias o por las actividades escolares.

En temas de prevención, la familia desempeña un rol muy importante y es uno de los principales factores de protección y de prevención de riesgo, ya que es la entidad educadora por excelencia. El nivel de vida actual, el trabajo, la poca conciliación familiar, entre otros factores, hacen que el adolescente esté solo en casa. Y por ello, el principal elemento educador termine siendo la escuela. La escuela es un elemento educador académico, pero no educador de la parte básica comportamental.

2023: Nuevos hábitos y buenos deseos

Últimamente he visto -mayormente en Twitter e Instagram-, cómo varios usuarios de estas redes sociales comparten que han optado por disminuir o eliminar totalmente el consumo de alcohol de sus vidas, esto ha llamado mi atención ya que no ha sido una ni dos ocasiones en las que me he topado con publicaciones de este estilo.

Hombres y mujeres por igual, en su mayoría jóvenes entre 25 y 30 años que cuentan varias experiencias que los han llevado a optar por esta tendencia de la sobriedad: la resaca cada vez es peor, el gasto que les genera tomar en exceso, porque ya estando con unos tragos encima, les fue muy fácil no preocuparse por el dinero en ese momento, y, sobre todo, lo que más remarcan, es la innecesaria y nefasta cruda moral que los perseguía al día siguiente.

Porque no solo era tomar y lidiar con la resaca, era recordar o en muchos casos, no recordar lo que habían hecho la noche anterior, cargado de un sentimiento de vergüenza y arrepentimiento, y una evidente depresión causada por la ingesta de alcohol, recordemos que estamos consumiendo una droga depresora del Sistema Nervioso Central, y, que al final del día, de haber conocido sus límites y no caer en el exceso, todo este pesar se hubiera podido evitar.

“El 99% de mis problemas se resolvieron cuando reduje la cantidad de alcohol que estaba consumiendo. No es broma”, tweets como este y otros me ha tocado leer y coincidir, ya que, personalmente, es un hábito que adopté desde hace varios años, encontrando solo beneficios en esta decisión.

Además de leer las razones del porqué las personas han disminuido su consumo de alcohol, lo que también se visualiza como un patrón en todos los testimonios son las consecuencias positivas que han resultado de este buen hábito; personalmente yo te puedo decir que cuando fue mi momento de decidir, inmediatamente bajé de peso, mi condición para realizar actividades físicas aumentó y hoy soy más feliz, tomar alcohol no es la respuesta a tus problemas.

Desde Sociedad Educadora te deseamos lo mismo, que seas muy feliz este nuevo año 2023, que adquieras hábitos positivos, y que tus decisiones siempre vayan encaminadas a ser una persona que cumple sus metas y buenos deseos.